La Indra de radares, sensores y organización de elecciones es historia. Hace tiempo la cotizada dejó de ser una consultora tecnológica. Poco a poco ha ido mutando a una compañía multisectorial que quiere abarcar los retos que hoy en día presenta la seguridad europea. De este modo, al calor de los contratos de defensa, la compañía se ha ido haciendo un hueco de manera sostenida en diversos programas militares: guerra electrónica, radares, Inteligencia Artificial (IA), participación en cazas de sexta generación, blindados de combate, drones, entre otras.

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Pero también ha ido interesándose por el sector de los misiles y la munición merodeadora. Indra ha presentado en los últimos años nuevas colaboraciones con importantes empresas de defensa que tienen experiencia en esta parte del armamento. En esta línea, la compañía de defensa presentó este miércoles en la feria Unvex, celebrada en Murcia, su nuevo misil de crucero Squall. Este nuevo misil de crucero es de bajo coste y ha sido diseñado para realizar ataques en masa contra objetivos que se sitúen a cientos de kilómetros.

Uno de los pasos más importantes de Indra en su acercamiento al sector de los misiles y la munición merodeadora lo realizó en noviembre del 2025, con Ángel Escribano como presidente de la cotizada, al firmar un memorando de entendimiento con la emiratí Edge. En su momento, el acuerdo se alcanzó para desarrollar munición merodeadora, pero en enero se abrió la puerta a que la nueva compañía explorase nuevas capacidades en función de los requerimientos de los países.

Más adelante, en marzo de 2026, Indra y la alemana Diehl Defence dieron un salto para impulsar la fabricación de sistemas de defensa aérea y misiles en Europa "reforzar la base industrial, la soberanía tecnológica y la autonomía estratégica europea". De hecho, el comunicado anunció que en el corto plazo la unión de empresas desarrollará en conjunto una solución de defensa aérea basada en tierra de medio alcance para las Fuerzas Armadas de España. Pero el acuerdo también podría extenderse a los dominios marítimos y aéreos.

Esto, según explicó Indra, "reafirma su determinación de liderar el desarrollo de una capacidad industrial española de fuerte componente innovador en el segmento de nuevos sistemas de defensa aérea y misiles, actuando como motor del ecosistema nacional de defensa".

Misil Squall de Indra

El misil Squall tendrá como objetivo el ataque de precisión de la retaguardia, "como centros de mando y control, sistemas de defensa aérea o infraestructuras militares de alto valor".

Su capacidad de vuelo a baja cota le permite evitar los radares enemigos y "operar con un gran sigilo". Para ello dispone de diferentes sistemas de guiado y navegación para resistir intentos de interferencia o engaño y alcanzar el objetivo establecido, con la capacidad de ser lanzado desde rampas, contenedores o vehículos tácticos.

Pero una de sus ventajas, según explica la compañía, es que "el alto valor de los activos atacados y de los misiles necesarios para intentar contrarrestarlos ofrece, por otra parte, una gran ventaja a la hora de desgastar rápidamente los recursos y la capacidad económica del adversario".