Los conductores españoles se enfrentan a una de las subidas más abruptas de los últimos años en el precio de la gasolina y el diésel. A menos de una semana de que caduquen las ayudas fiscales temporales, las gasolineras advierten de incrementos si el Gobierno no aprueba una prórroga.
Un otoño con el barril en máximos y las ayudas a punto de expirar
La escalada de precios no es solo cuestión de impuestos. El crudo ha repuntado con fuerza en las últimas semanas, impulsado por la tensión geopolítica en Oriente Próximo y por una demanda que se mantiene resiliente pese a la incertidumbre económica. En España, esa presión internacional se traduce en encarecimientos semanales que ya han llevado a la gasolina 95 y al diésel a máximos anuales.
Sobre ese escenario se superpone el calendario de las medidas anticrisis. El Real Decreto-ley 18/2026, que mantiene bonificaciones en el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) y un tipo reducido de IVA, tiene fecha de caducidad, el 30 de septiembre. Desde el 1 de septiembre, la rebaja en la gasolina se redujo de 10 a 5 céntimos por litro. Por su parte, en el diésel se fijó en 20 céntimos ante su fuerte subida en julio. Ahora, si no hay nuevo decreto, ambas ayudas caerán de golpe.
La patronal de las gasolineras, CEEES, ha sido contundente. Sin prórroga, el gasóleo A podría subir 24,4 céntimos de un día para otro. Además, en la gasolina 95, el impacto estimado es de unos 6 céntimos por litro. A esos movimientos fiscales hay que sumar la evolución del mercado, que ya está empujando los precios al alza.
Cuánto costará llenar el depósito a partir del 1 de octubre
A día de hoy, el precio medio de la gasolina 95 en España se sitúa en torno a 1,86 euros por litro, mientras que el diésel A ronda los 1,833 euros, según los últimos datos oficiales comunicados por las estaciones de servicio. En la práctica, esto significa que repostar 50 litros de gasolina 95 cuesta ya de media unos 96,30 euros. El mismo volumen de diésel alcanza los 96,65 euros.
Si las ayudas fiscales expiran tal y como está previsto, la ecuación cambia de forma notable. Las estimaciones del sector apuntan a que, a partir del 1 de octubre, el precio medio de la gasolina 95 podría situarse en torno a 1,98-2,00 euros por litro, solo por el efecto de la retirada de la bonificación y el ajuste del IVA, sin contar con posibles nuevas subidas del crudo. En el caso del diésel, la proyección es más dura. Con una subida estimada de 24,4 céntimos por litro, el precio medio podría acercarse o superar los 2,15-2,20 euros en muchas estaciones, y en algunos puntos llegar incluso a tocar los 2,40 euros en escenarios de tensión máxima.
¿Cuál es el impacto real?
En términos de llenado de depósito, el impacto en las gasolineras es inmediato y muy tangible para el bolsillo:
- Con un depósito medio de 50 litros, pasar de 1,926 a 1,98-2,00 euros en gasolina 95 implica un sobrecoste de entre 2,70 y 3,70 euros por repostaje.democrata+1
- En diésel, moverse de 1,933 a 2,15-2,20 euros por litro supone pagar entre 10,85 y 13,35 euros más por los mismos 50 litros.
- Si el barril sigue al alza y las gasolineras repercuten ese coste, no es descartable que llenar un depósito de 55 litros, hoy por encima de los 100 euros en muchos casos, pueda estabilizarse en la franja de 110–120 euros en octubre.
La horquilla real dependerá de cada estación, la comunidad autónoma y la política comercial de cada cadena. En Madrid, por ejemplo, la gasolina 95 E5 ya oscila entre 1,76 euros en low cost y 2,16 euros en las más caras; el diésel A se mueve entre 1,79 y 2,15 euros. Con las nuevas subidas, esas diferencias se acentuarán y el umbral de los 2 euros por litro será habitual en gran parte del mapa.
Qué puede pasar si el Gobierno prorroga las medidas
Fuentes del Ministerio de Economía han admitido ante patronal y sindicatos que existe una "gran incertidumbre" en los precios hasta final de año, aunque asumen que se trabajará en un tercer paquete de ayudas para frenar el impacto. Una prórroga total o parcial de las bonificaciones podría limitar la subida automática del 1 de octubre, especialmente en el diésel, que es el combustible más sensible por su peso en el transporte de mercancías y en el consumo familiar.
Sin embargo, incluso con prórroga, los analistas advierten de que el margen de maniobra es limitado si el crudo mantiene su tendencia alcista. En ese escenario, las ayudas servirían para suavizar el golpe, pero no para revertir la dirección de los precios.
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