La incógnita se resolverá hoy, a solo 24 horas de que decaigan las últimas ayudas a los combustibles que siguen en vigor. El Gobierno lleva semanas reuniéndose con distintos colectivos profesionales y sectoriales para decidir qué hacer ante el imparable encarecimiento de los precios en los surtidores mientras la crisis de Irán parece cronificarse. Por el momento, no ha desvelado si mantendrá los descuentos sobre el Impuesto de Hidrocarburos o si optará por otro tipo de medidas. Tampoco si serán solo los sectores profesionales los que se beneficiarán de un nuevo plan y no el conjunto de los consumidores.
La decisión no es sencilla. Presenta al menos tres grandes dilemas: el impacto sobre la recaudación del Estado, el comportamiento de la inflación y la necesidad de paliar el imparable incremento de precio sobre el gasóleo y la gasolina que supondría no hacer nada. De entrada, retornar el Impuesto sobre Hidrocarburos a su nivel ordinario y mantener el IVA al 21% —como lo está desde el pasado mes de julio— supondría, por ejemplo, encarecer de golpe 24 céntimos el litro de diésel, algo que parece poco probable que ocurra.
España ya recibió un toque de atención por parte de las autoridades comunitarias sobre el descuento del IVA de los carburantes que comenzó a aplicar en marzo, poco después del inicio de la guerra de Irán, como medida de bonificación de precios. Este recorte supuso un gran impacto en la recaudación de tributos, de algo más de 500 millones de euros, a los que se sumó una cantidad similar por el recorte del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. Se estima que el impacto para las arcas públicas ha superado con creces los 1.000 millones de euros, una carga con efecto directo en el incremento del déficit que debe asumir el Estado.
Malta y Países Bajos, 1,20 euros de diferencia por litro
España es por ahora uno de los países que, pese a todo, ha logrado moderar en mayor medida los precios que los consumidores pagan por llenar sus depósitos. El precio medio del carburante -una vez aplicadas las bonificaciones aún en vigor- actualmente ronda los 1,93 euros el litro en el caso de la gasolina y los 1,92 euros el litro en el caso del diésel. Suponen precios significativamente más reducidos para los consumidores que algunos de los principales países de la UE.
En Holanda el gasóleo está en 2,58 euros el litro y la gasolina en 2,45 euros. En Alemania, el diésel alcanza los 2,46 euros y la gasolina los 2,35 euros. La horquilla es similar, aunque algo más moderada, en Italia, Portugal o Francia.
Tan solo Malta destaca como uno de los países en los que los combustibles están a gran distancia: 1,34 euros la gasolina y 1,21 euros el litro de gasóleo. Unos precios ajustados resultado de las medidas de intervención del Estado. Desde mediados de 2020, el Gobierno maltés fija el precio máximo en surtidor para la gasolina y el diésel, manteniéndolo completamente inmune a las oscilaciones de los mercados internacionales. A diferencia de las rebajas fiscales, como la reducción del IVA aplicadas por otros países, Malta cubre directamente la diferencia entre el precio real del mercado internacional de importación y el precio congelado en surtidor. La empresa pública Enemed absorbe el sobrecoste y el Estado compensa el agujero con transferencias presupuestarias directas.
Intervenir precios, 'excepción Ibérica', IVA...
Hoy el Gobierno detallará hasta qué punto está dispuesto a "acompañar" a los consumidores para paliar el impacto en los precios que está ocasionando el aumento de coste de los surtidores. Entre las propuestas que estos días ha escuchado el Ejecutivo figuran la de intervenir los precios de los carburantes, como plantean los principales sindicatos, hasta la amenaza de sectores como el campo, el transporte y el sector pesquero de movilizarse si no se adoptan beneficios para los profesionales. En esta larga lista de propuestas, formaciones como Sumar han llegado a plantear que España debería reactivar la excepción ibérica que permita topar precios, como el del gas empleado para generar electricidad.
El Gobierno ha ido rebajando de modo progresivo las bonificaciones a los carburantes que aprobó en marzo. Tras suprimir la rebaja del 21% al 10% del IVA de los carburantes que mantuvo de marzo a junio, activó una rebaja progresiva desde julio pasado y hasta finales de septiembre de los descuentos del Impuesto de Hidrocarburos de 20 céntimos por litro. Solo el incremento desbocado del diésel ha provocado que este mes mantenga este descuento, no así la gasolina, que solo se bonifica en 5 céntimos por litro. Una diferencia que prácticamente ha igualado el precio de ambos combustibles.
Fuentes del sector del transporte aseguran que todo apunta a que ahora se pondrá el foco más en los consumidores profesionales que en el conjunto de la ciudadanía. Bonificar el diésel -el transporte mayoritario del transporte- puede tener un impacto antiinflacionario mucho más directo que bonificar la gasolina. Sin ayudas, un incremento en el coste de los depósitos se trasladará inmediatamente al precio final de la 'cesta de la compra'.
Impacto en los sectores profesionales
Por ello, tras un mes de agosto en el que la inflación ha alcanzado el 4,3%, mantener el descuento en el gasóleo profesional se perfila como una posible vía del Gobierno para contener la inflación subyacente. Parece poco probable que medidas como el recorte en 20 céntimos por litro se mantengan de modo universal hasta finales de año. La evolución del precio del petróleo será un indicador clave y el que marca los precios internacionales. Posibles activaciones de descuentos o bonificaciones en función de la evolución de su encarecimiento es otra de las opciones que se han barajado.
Por ahora, las relaciones entre EEUU e Irán no auguran una pronta resolución del conflicto en Oriente Medio. Tampoco el gran impacto que esta guerra ha tenido en la zona y en los mercados permitiría un rápido restablecimiento de precios. En las últimas dos semanas se han vuelto a combinar los ataques con llamadas a los acuerdos y manos tendidas por ambas partes. Una nueva disposición que sí ha permitido que los precios internacionales del barril de Brent se vayan moderando, de los 107 dólares por barril a los algo más de 98 dólares que alcanzó ayer.
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