Es un fenómeno que no deja de crecer. Al calor de la implantación de cada vez un mayor número de plantas solares en nuestro país y la generación de energía que el mercado no puede absorber, el número de horas a precio cero o incluso negativo cada día no ha hecho más que aumentar desde hace tres años. Tanto, que ya comienza a haber empresas y algunas industrias que han comenzado a reestructurar su modo de trabajar para aprovecharse de esas franjas significativamente con la energía prácticamente gratis para producir.

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Hasta el año 2023 este fenómeno no se daba salvo de modo muy esporádico. Fue entonces cuando comenzó a incrementarse y no ha dejado de dispararse: demasiada producción que el mercado y la demanda de nuestra economía era incapaz de ‘casar’. Hoy la energía fotovoltaica representa el 23% del 'mix energético' español. A las 600 plantas solares fotovoltaicas de gran tamaño –de entre 10 y 50 MW de potencia– y a las cerca de 60.000 pequeñas instalaciones fotovoltaicas que también generan energía solar en nuestro país, les resulta más económico ‘regalar la energía’ o incluso pagar por inyectar en el sistema su energía que detener sus producciones. Este hecho está provocando que el número de horas cero o a precio negativo a finales de este año pueda rondar los 1.150. El año pasado rozaron las 800 horas.

La importancia de poder beneficiarse de esta nueva realidad puede llegar a ser clave para una industria, más aún para sectores de gran consumo energético. Según el barómetro de la Asociación de Empresas de Gran Consumo AEGE, la electricidad es su principal “materia prima”. Puede llegar a representar entre un 30% y un 50% de los costes de industrias como la siderurgia. En el ámbito cerámico, la Asociación de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER) lo sitúa en el 35% pero con picos que pueden llegar al 50% y en la industria manufacturera puede suponer el 15% de los costes.

¿Energía 'gratis' de 12:00 a 16:00 horas?

Por ello, dónde y cuándo comprar la energía puede ser vital. Ahora, las franjas horarias más económicas no están en la noche. Se concentran fundamentalmente al mediodía, coincidiendo con el momento de mayor producción solar: entre las 12:00 horas y las 16:00 horas: “Es una nueva realidad que ha llegado para quedarse al menos unos cuantos años y las empresas, poco a poco, van intentando adaptarse para transitar por ella, pero no siempre es sencillo”, asegura Pedro González, director general de la Asociación de Empresas de Gran Consumo de Energía (AEGE).

Poder aprovecharse en mayor medida esos tramos horarios con energía barata y renovable supone un ahorro muy significativo en la factura de producción de cualquier compañía electrointensiva. Sin embargo, González apunta que en muchos casos es difícil poder reorganizar una cadena de producción y una estructura compleja como lo es la de este tipo de industrias: “Todo el que tiene cierta holgura para moverse lo está haciendo. No pueden ignorar que, de algún modo, el mercado les está diciendo que hay exceso de producción a determinadas horas y que es una energía barata y renovable de la que se pueden aprovechar”.

El director general de AEGE apunta que es complicado poder adaptar toda una producción a esta nueva circunstancia, pero sí se intenta hacerlo con determinados procesos: “En la industria muchos procesos son lineales y no se pueden mover, pero otros muchos sí y es ahí donde se empieza a intentar aprovechar esta situación”: “Es algo que está empezando. Pero sí se empieza a intentar que el pico de producción coincida con esas horas más baratas, al mediodía”.

Sistemas rígidos y difíciles de adaptar

Algunos asesores señalan que por el momento solo unas pocas industrias con un requerimiento operativo específico son las que pueden beneficiarse y adecuar su producción. Por ejemplo, pozos de bombeo para regadío, grandes hornos que puedan arrancar a una hora u otra, cámaras frigoríficas… Industrias con un consumo intensivo y que no requieren necesariamente mucho personal.

La mayoría de estas grandes consumidoras cuentan con estructuras con hasta cinco turnos de producción, como sucede en grandes industrias, que deben respetar convenios consolidados o contratos energéticos cerrados y que les impiden, en muchos casos, “modular una producción” como desearían: “Lo que está sucediendo es que históricamente la noche siempre ha sido más barata que el día, aunque sin grandes diferencias. Era un modelo que encajaba bien con la industria y su modo de producir. Pero desde hace unos años esta estructura energética se ha dado la vuelta y es más barato producir en esas horas solares que por la noche”.

Ante la dificultad, el almacenamiento energético o el autoconsumo fotovoltaico se convierten en vías útiles para poder beneficiarse de este nuevo ‘horario’ de precios de la energía. El Grupo ASE se dedica a asesorar a grandes empresas para ahorrar en la factura energética. Rubén Hernández, analista de ASE, subraya que la falta de flexibilidad en la industria es uno de los problemas con el que se encuentran: “Hasta ahora lo que buscaba era instalar sistemas fotovoltaicos de autoconsumo. Ahora, en cambio, ven cómo esa energía más la amortización para pagarla no siempre es tan rentable con los precios a cero o negativos en muchas horas del día. Hacen una inversión pero ven que ahora el retorno se alarga mucho más”.

El almacenamiento, la solución que está por extender

Hernández no oculta que en el actual escenario energético, producir un megavatio mediante sistemas de autoconsumo puede llegar a costar más que comprarlo a la red en determinadas horas: “Hace cuatro años sí lo era, hoy no”. Por ello, señala que una vía que se convierte en la mejor alternativa es apostar por el almacenamiento, producir o comprar energía barata y almacenarla para emplearla en el proceso de producción en las horas más caras: “La industria aún está empezando en este ámbito. Sería una opción muy positiva, permitiría a una empresa ahorrar aunque no tuviera placas solares”, señala el analista de Grupo ASE.

Sin embargo, desde las industrias electrointensivas recuerdan que en el actual estado de saturación la red eléctrica española es complicado que esta vía progrese. El máximo responsable de AEGE afirma que poder contar con capacidad añadida para almacenamiento supone tener que solicitar más capacidad de conexión a la red concedida: “Es decir, si tienes 100 megas concedidos para captar energía de la red, solicitar ampliarla para almacenar energía, tal y como están de saturados los accesos a la red eléctrica, es, hoy por hoy, muy difícil”. Sin embargo, González reconoce que esta sería una vía muy interesante para abaratar la factura energética de las empresas y mejorar su competitividad.

Desde ASE no ocultan que el almacenamiento está aún en una fase inicial en la industria “pero esto va a explotar pronto”, señala Hernández. No oculta que este tipo de sistemas son costosos y complejos de operar: “¿En qué momento cargo? ¿Cuándo descargo? Hay muchos factores a tener en cuenta: el tipo de contrato, el modelo de planta de producción, si se dispone de autoconsumo…”.