El sistema público de pensiones vuelve al centro del debate político. Mientras el Gobierno defiende su sostenibilidad y la oposición plantea alternativas, las cuentas de la Seguridad Social reflejan una dependencia creciente de las transferencias del Estado.

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Además, en el largo plazo, la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) proyecta que el gasto en pensiones alcanzará el 16,4% del PIB en 2050, 3,4 puntos por encima del nivel actual. Y, para financiar este aumento, sus estimaciones apuntan a que tres de cada cuatro euros adicionales que necesitará el sistema procederán de las transferencias del Estado, ya que el incremento de cotizaciones sociales previsto no será suficiente para cubrir el agujero presupuestario.