Para competir con el hombre más rico del mundo hay que aliarse. Así lo han hecho las grandes telecos europeas -Telefónica, Orange, Vodafone y Deutsche Telekom- para plantar cara a la Starlink de Elon Musk, que anunció la pasada semana la compra de licencias de espectro radioeléctrico en Estados Unidos por unos 8.000 millones de dólares, lo que desencadenó en una fuerte caída en bolsa de las principales compañías de comunicación del mundo.
La nueva alianza europea, en respuesta al magnate estadounidense, consiste en la firma de una carta de intenciones para estudiar una posible puja conjunta en la futura asignación de espectro para Servicios Móviles por Satélite (MSS, por sus siglas en inglés) en Europa.
La iniciativa respalda el objetivo de la Comisión Europea de reforzar la soberanía, la seguridad y la resiliencia de Europa en infraestructuras críticas de conectividad. Garantizará una gobernanza europea responsable de infraestructuras espaciales clave, según informó Telefónica en un comunicado oficial.
Además, ofrecerá a todos los operadores de redes móviles un acceso abierto y no discriminatorio para prestar servicios a sus clientes. Estos servicios se ofrecerían a través de un modelo diseñado para fomentar la competencia, reducir la fragmentación del mercado y ampliar la oferta para los consumidores en toda Europa.
Al combinar el alcance comercial de los operadores, sus capacidades de red y su experiencia operativa, la iniciativa podría acelerar el despliegue en el mercado, permitir un uso eficiente del espectro y facilitar la integración fluida de la conectividad por satélite en las redes móviles existentes.
La iniciativa conjunta de Deutsche Telekom, Orange, Telefónica y Vodafone tiene una ambición clara: responder a la demanda de los clientes de una cobertura universal en zonas con servicio insuficiente, reforzar la resiliencia de las redes públicas, proteger las comunicaciones críticas y apoyar el desarrollo de una constelación europea. Como parte del proyecto, los cuatro operadores prevén desplegar en Europa infraestructura terrestre clave, así como funciones críticas de coordinación y supervisión, sin invertir directamente en una constelación de satélites. Esta la aportará un socio satelital aún por seleccionar.
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