El fracaso del caza FCAS (Future Combate Air System) no fue un buena noticia para Europa. Pero tampoco lo fue para España ni para Indra. El 8 de junio se canceló de forma definitiva el megaproyecto de 100.000 millones de euros que unían a tres importantes industrias europeas junto con sus gobiernos. Francia, Alemania y España caminaban en la misma dirección: dotar a Europa y sus fuerzas armadas de una caza de sexta generación capaz de hacer frente a los conflictos con tecnología de guerra electrónica y nube de combate. Sin embargo, cada uno, a pesar de ir en la misma dirección, quería tomar diferentes caminos.

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Las industrias y los gobiernos alemanes y franceses forzaron tanto la situación que los pactos acabaron por romperse sin posibilidad de una pacificación. Mientras tanto, España e Indra, con un papel meramente observador vio cómo el sueño europeo de la defensa se desvanecía. Y aunque los primeros análisis que se hicieron en los medios fueron acerca de los daños colaterales a la cadena industrial de valor del proyecto y un vacío que quedaba en la seguridad de los países, las mismas compañías líderes del proyecto -Indra, Airbus y Dassault- se han visto afectadas.

En el caso de Indra, la contratación en el tercer trimestre de 2026 presentó una caída del 33%, "lastrada fundamentalmente por el proyecto FCAS, el negocio de Sistemas Terrestres y el área de Sistemas Navales", según la documentación oficial de la compañía. Y aunque en este tercer trimestre del año las ventas de la división de Defensa aumentaron un 95% gracias a la contribución de los Programas Especiales de Modernización, la división de vehículos terrestres, los proyectos de radares en Alemania y Ucrania y el segmento de Weapons & Ammunition, la contribución trimestral del proyecto FCAS descendió un 62%, pasando de aportar 41 millones de euros en el tercer trimestre de 2025, a solo registrar 16 millones de euros en el mismo periodo de este año.

Mientras tanto, en los primeros nueve meses de año la contribución a las ventas del proyecto Eurofighter aumentaron un 14% pasando de los 178 millones a los 203 millones de euros. Sin embargo, en el otro programa aéreo en el que Indra está dentro, el FCAS, el proyecto internacional descendió un 26% en la contribución de las ventas, pasando de los 173 millones de euros en los primeros nueves meses del año, hasta los 127 millones. Por otra parte, aunque Indra obtuvo nuevos ingresos récord, la compañía retrocedió en Europa en un 20%, pasando de los 757 millones de euros hasta los 682 millones.

Soluciones al caza de sexta generación FCAS

Entre las opciones de Alemania para construir el caza de sexta generación resaltaba el GCAP británico o unirse a Suecia a través de la gigante Saab. Y no quiere dejar a Indra ni a España de lado, según apuntó Politico. El periódico recogía que una evaluación de funcionarios alemanes señalaban que España, Alemania y Suecia cuentan con requisitos militares estrechamente alineados.

Con ello, el Ministerio de Defensa alemán aconsejó al Gobierno central de que buscara una nueva colaboración con Suecia y España, en vez de unirse al GCAP liderado por Reino Unido, Japón e Italia con las empresas BAE Systems, Mitsubishi Industries y Leonardo. Sin embargo, esta recomendación no ha inclinado aún de forma definitiva la decisión de Alemania.