Toda Europa se ha lanzado a la vez en una especie de carrera contrarreloj por hacerse con munición de artillería para llenar sus arsenales. La guerra de Ucrania ha puesto de manifiesto las limitaciones de una industria que durante décadas redujo su capacidad de producción y que ahora está cubriendo al mismo tiempo los pedidos de los ejércitos europeos y las necesidades de Kiev. Y cuatro años después del inicio de la invasión rusa, la disponibilidad de proyectiles de artillería sigue siendo uno de los grandes desafíos del rearme europeo.

PUBLICIDAD

De hecho, uno de los ejemplos más recientes de estas dificultades se encuentra en Rheinmetall, el mayor fabricante alemán de armamento. La compañía sufrió un desplome bursátil del 16,1% el pasado jueves, después de anunciar un nuevo recorte de sus previsiones de ingresos para 2026 debido a, entre otras cosas, los retrasos en la aprobación de lotes de munición de artillería. Esta es la segunda vez en tres meses que la gigante alemana ha tenido que revisar sus objetivos. La empresa ha explicado que las pruebas requieren más tiempo y dependen también de la disponibilidad de los campos de tiro y del personal de los clientes para validar cada lote.

El problema se suma al retraso del programa Arminius, destinado a suministrar vehículos blindados Boxer al Ejército alemán, cuyo contrato multimillonario no se espera hasta 2027. Por esto, Rheinmetall ha rebajado su previsión de facturación para este año hasta los 13.200 millones de euros, frente a los entre 13.700 y 14.200 millones que calculaba. Pero la caída en bolsa también se notó en el resto de Europa, ya que las principales empresas de armas del continente se dejaron más de 29.000 millones de capitalización en una semana.

España se pone en la cola

España tampoco es ajena a esta carrera. El Ministerio de Defensa ha intensificado las compras de munición de artillería y esta semana recibió luz verde del Consejo de Ministros para un nuevo acuerdo marco de 269,2 millones de euros destinado a adquirir proyectiles de 155 milímetros de alcance extendido. Sin embargo, el aumento de los presupuestos no elimina los problemas de suministro: Europa sigue teniendo cuellos de botella en la fabricación de armamento y componentes esenciales para producir munición a gran escala conforme a las necesidades actuales.

Y en esa carrera por hacerse con munición, Rheinmetall vuelve a aparecer como uno de los principales proveedores de España. La filial española del grupo alemán, Rheinmetall Expal, se ha adjudicado varias de las últimas licitaciones del Ministerio de Defensa para el suministro de proyectiles de 155 milímetros. Una posición que refuerza su presencia en el mercado español justo cuando la compañía atraviesa dificultades para cumplir sus propios calendarios de producción y entrega. El nuevo acuerdo marco de 269,2 millones de euros abre ahora otra operación de gran tamaño, aunque todavía está pendiente de ser adjudicada.

Entre las últimas adjudicaciones destaca la realizada en octubre de 2025, cuando Rheinmetall Expal se hizo con un contrato de 14,2 millones de euros para suministrar munición de artillería de 155 milímetros de alcance extendido. En septiembre de 2025 también recibió una adjudicación de 2,76 millones para proyectiles iluminantes de 155 milímetros. Y en junio de 2026, Defensa volvió a confiar en la filial española del grupo alemán con un acuerdo marco de 12,88 millones para adquirir cargas modulares de artillería.