Leonid Radvinsky, propietario de OnlyFans, ha muerto a los 43 años de cáncer. “Falleció en paz tras una larga batalla contra la enfermedad”, ha señalado la empresa este lunes en un comunicado. Radvinsky controlaba la plataforma desde 2018, cuando compró Fenix International, la compañía matriz, a sus fundadores, y desde entonces había permanecido en un segundo plano mientras el negocio se consolidaba.
Judío ucraniano nacido en Odesa en 1982 y criado en Chicago, Radvinsky se formó en Economía en la Universidad Northwestern y desarrolló su actividad en otros negocios digitales antes de adquirir OnlyFans, que por entonces era una plataforma incipiente.
Ocho años después, los datos hablan por sí solos. OnlyFans ha registrado en su último ejercicio 7.200 millones de dólares en pagos de usuarios a creadores. En la última década, según el Financial Times, ha distribuido más de 25.000 millones de dólares. La plataforma retiene el 20% de esos ingresos y ha llegado a repartir dividendos anuales de 701 millones a su propietario, uno de los mayores pagos de este tipo entre empresas privadas en el Reino Unido.
Un modelo sencillo
El modelo es simple y se ha mantenido estable: cada usuario paga directamente a los creadores de contenido a los que decide seguir. No hay publicidad ni un sistema de recomendación basado en algoritmos. La comisión fija de OnlyFans es superior a la de otros servicios equivalentes como Patreon –que cobra entre el 5% y el 12% según el plan, comisiones aparte–, pero es estable, e inferior a servicios como YouTube –que retiene en torno al 30% en membresías y reparte algo más del 50% de los ingresos publicitarios a los creadores– o Twitch –que parte de un reparto del 50% en suscripciones estándar, con condiciones más favorables solo para grandes cuentas–.
OnlyFans defiende que su 20% responde a un modelo distinto, sin publicidad ni algoritmos de recomendación y basado en pagos directos –suscripciones, propinas y contenido bajo demanda–, además de asumir la gestión de pagos, la verificación de identidad y la moderación de contenidos. “No estamos intentando que la gente pase más tiempo conectada ni sugiriendo contenidos”, explicaba su consejera delegada, Keily Blair, en una entrevista con el Financial Times en febrero de 2024. “Es una experiencia en la que el usuario elige a quién seguir y cómo interactuar”.
Esa estructura ha permitido a la empresa crecer más allá del impulso de la pandemia, cuando el tráfico se disparó. “Mucha gente pensaba que éramos una burbuja del covid. Hemos demostrado que no es el caso”, afirmaba Blair. En 2022 la plataforma ya había movido 5.600 millones de dólares y contaba con más de tres millones de creadores y cerca de 240 millones de usuarios.
Una CEO contra el estigma del porno
Keily Blair, nacida en Dublin el mismo año que Radvinsky, es consejera delegada de OnlyFans desde julio de 2023, tras incorporarse a la empresa en enero de 2022 como responsable de estrategia y operaciones. Antes había trabajado como abogada especializada en privacidad, ciberseguridad y protección de datos en el despacho global Orrick, Herrington & Sutcliffe, donde tuvo a OnlyFans como cliente. Así que ha construido un perfil en el cruce entre la regulación tecnológica y el negocio digital perfecto para asumir la dirección de la plataforma en una fase de crecimiento sostenido y mayor presión regulatoria.
Uno de los esfuerzos de la directora ejecutiva ha sido redefinir la imagen pública del negocio, prácticamente identificado con la pornografía. Blair evita el término y utiliza de forma sistemática la expresión “contenido para adultos”. “Somos una plataforma que aloja contenido para adultos, pero también alojamos una variedad de otros contenidos”, insiste siempre que tiene oportunidad.
La empresa asegura que su catálogo es más amplio. “Tenemos muchos creadores que no producen ningún contenido para adultos, muchos que solo producen contenido para adultos, y otros que están en un punto intermedio”, declaraba Blair al Financial Times en 2025, y mencionaba ejemplos de deportistas, músicos o creadores de contenido de entretenimiento. OnlyFans ha financiado formatos propios a través de OFTV y ha explorado acuerdos de distribución externa, en un intento de ampliar su presencia fuera del nicho original. También ha comenzado a patrocinar equipos de automovilismo para normalizar su marca. En 2021 se planteó prohibir el contenido para adultos, pero finalmente se echó para atrás, consciente del peso que supone para su negocio. La empresa evita cuantificarlo y no ofrece datos. Blair lo justifica con el argumento de que la compañía no distingue entre tipos de contenido.
Otros servicios, como X, están plagados de porno sin que su marca esté asociada a ello. OnlyFans, que desde sus orígenes ha estado vinculada al contenido para adultos, está intentando sacudirse su pecado original.
Transparencia y moderación
En paralelo, la presión regulatoria ha obligado a reforzar los sistemas de verificación de edad y moderación, en línea con normas como la Online Safety Act británica. La empresa, sostiene, ha llegado a estos escenarios con ventaja, al operar desde el inicio como una plataforma cerrada y con control de acceso.
Esa arquitectura es también el núcleo de su defensa pública. Blair presenta OnlyFans como una alternativa más transparente dentro del mercado del contenido para adultos, en la que los creadores deciden qué producen y cómo lo monetizan. “Si no creyera que OnlyFans es algo positivo para las personas, no podría hacer este trabajo”, afirmaba en 2025 en el Financial Times, donde defendía que la plataforma permite a los creadores decidir qué producen y cómo lo monetizan.
Blair desvía las críticas hacia los prejuicios y tabúes sociales todavía vigentes. “La gente puede sentirse bastante incómoda hablando de sexo… No creo que eso sea saludable... Qué es el consentimiento, qué es explotación, cómo se monetiza. Esas son las conversaciones que deberíamos tener”.
La empresa insiste en que no interviene en la elección de contenidos dentro de sus normas, y que su papel se limita a verificar identidades, procesar pagos y moderar lo que se publica. Un modelo que, según su dirección, la sitúa más cerca de una infraestructura que de un editor. Además, la compañía está comprometida públicamente con la lucha contra la trata de personas, en un intento de conjurar las críticas de organizaciones y activistas.
"Un éxito británico"
OnlyFans mantiene su sede en Londres, aunque su principal mercado en Estados Unidos. Lo cual sirve a Blair para reivindicar la compañía como “una historia de éxito tecnológico británico”, altamente rentable, con crecimiento sostenido y sin las ambiciones algorítmicas de otras tecnológicas.
La muerte de Radvinsky coincide con un momento de transición. Desde 2024 sus participaciones estaban canalizadas a través de un fideicomiso –LR Fenix Trust– y, según el Financial Times, había mantenido conversaciones para vender una participación mayoritaria tras explorar sin éxito una salida a bolsa en 2022.
Tras su muerte, el modelo de OnlyFans permanece intacto. La incógnita es si podrá seguir creciendo sin alterar su base sin renunciar al contenido para adultos, y si será capaz de convencer a todo el mundo de que OnlyFans no es sinónimo de porno.
Te puede interesar