Laura Escanero ha convertido una experiencia personal y años de trabajo en el sector en Bonadea Care, una empresa de cuidados a domicilio que ya opera en cinco ciudades españolas y que empieza a atraer a perfiles emprendedores en uno de los mercados con más recorrido de la economía del cuidado.
Durante años, el cuidado a domicilio ocupó un lugar discreto en la conversación empresarial. Se entendía como una necesidad familiar, casi invisible, sostenida por la buena voluntad, la improvisación y el esfuerzo silencioso de quienes asumían esa responsabilidad dentro de casa. Hasta que algunos empezaron a mirar ese sector de otra manera.
Laura Escanero Alevesque, economista, zaragozana y emprendedora, pertenece a esa generación que entendió que ahí no solo había una necesidad social creciente, sino también una oportunidad real de construir empresa. Donde otros seguían viendo solo asistencia, ella vio futuro. Hoy, con poco más de 30 años, es la fundadora y CEO de Bonadea Care, una compañía especializada en cuidadores de personas mayores y dependientes en el hogar que en apenas tres años ha desarrollado una red con presencia en Madrid, Barcelona, Valencia, Castellón y Cádiz.
Pero el origen del proyecto no está en una proyección de mercado, sino en una historia mucho más cercana. “Siempre he estado muy unida a mis abuelos. A ellos les debo gran parte de lo que soy hoy por los valores que me transmitieron: trabajo, sacrificio, solidaridad y respeto por los demás”, explica. En su caso, esa relación no funciona como un simple recurso narrativo, sino como el punto de partida de una forma concreta de entender el cuidado.
Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Zaragoza, Escanero acumuló cerca de una década de experiencia en el sector doméstico y en el mundo de la franquicia antes de poner en marcha su propia marca. Esa trayectoria le permitió conocer de cerca la operativa diaria, la atención a familias, la gestión de equipos y la complejidad de un servicio en el que la confianza lo es todo.
De esa experiencia nace Bonadea: una compañía pensada para ayudar a que las personas mayores o dependientes permanezcan en su hogar, en su entorno y en sus rutinas, con apoyo profesional y cercano. La propuesta responde a una realidad cada vez más frecuente en España: cuando una persona mayor empieza a necesitar ayuda, muchas veces es un hijo o una hija quien absorbe en silencio toda la carga del cuidado, con el consiguiente desgaste personal, emocional y familiar.
Bonadea entra precisamente ahí, no solo como proveedor de un servicio, sino como una forma de devolver equilibrio a la familia y tranquilidad a la persona cuidada. Esa mirada explica buena parte de la identidad de la marca: profesionalizar el cuidado sin deshumanizarlo.
En apenas tres años, la compañía ha pasado de ser una idea a consolidar una presencia real en varias ciudades españolas. Y ese crecimiento no se entiende solo por la demanda, sino también por el modelo. Bonadea forma parte del grupo internacional Oui Care, líder del mercado de servicios a domicilio en Francia y uno de los grandes actores europeos del sector. Ese respaldo aporta estructura, experiencia, procesos y capacidad de desarrollo en una actividad que todavía tiene amplio recorrido en España.
Es precisamente esa combinación la que empieza a hacer de Bonadea una propuesta atractiva para perfiles que buscan emprender. Porque, junto a la evolución de la marca, emerge otra lectura: la de una oportunidad de autoempleo para quienes quieren construir un proyecto propio en un sector con demanda creciente, pero sin partir desde cero.
Frente a otros modelos de emprendimiento más expuestos a modas o con escaso soporte, Bonadea reúne varios elementos especialmente valorados por quienes buscan dar ese paso: el respaldo de un gran grupo, una marca especializada, procesos definidos y una cercanía real al cliente. En otras palabras, ofrece la estructura de un modelo probado sin renunciar al componente humano que define este negocio.
En ese contexto, su desarrollo a través de un modelo de franquicia de ayuda a domicilio empieza a despertar interés entre profesionales que quieren emprender con acompañamiento, pero también con identidad de marca y una operativa ya contrastada. No se trata solo de abrir una actividad propia, sino de hacerlo en un sector con recorrido y con el apoyo de una estructura sólida detrás.