Vicente Magro, magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, es una de las voces más reconocidas en la judicatura en materia de violencia de género. Con una dilatada trayectoria profesional, es miembro asesor del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del CGPJ desde 2002, y ha dedicado buena parte de su labor profesional al análisis, la aplicación y la mejora de los mecanismos legales de protección a las víctimas.
Su experiencia como magistrado y académico le ha convertido en un referente en materia de género. Vicente Magro analiza en El Independiente la importancia de la aplicación de la perspectiva de género en el procedimiento penal y el uso de la inteligencia artificial como apoyo en la detección del riesgo y la protección de las víctimas.
Pregunta. Al término de 2025, los datos oficiales muestran que se produce una denuncia por violencia de género cada dos minutos. ¿Qué lectura se puede hacer de estos datos? ¿Significa que las mujeres se sienten más seguras para denunciar?
Respuesta. Hemos experimentado un incremento exponencial en los últimos años. Hace cinco años estábamos en 150.000 denuncias y ahora estamos cerca de 200.000. Esto no supone que haya más malos tratos, aunque sólo es la punta del iceberg ¿Por qué? Porque en violencia de género, igual que también ocurre en la violencia sexual y otros delitos, no se denuncia todo lo que ocurre. Los estudios que se han realizado calculan que existen cerca de 700.000 hechos de violencia de género al año en España, con lo cual tan solo se está denunciando una cifra en torno al 30%. La prueba de ello la tenemos en los crímenes de género.
Los estudios e informes que hemos hecho en el Observatorio del CGPJ muestran que solo un cuarto de las víctimas había denunciado. ¿Esto qué quiere decir? Evidentemente hay muchos casos, muy graves, que están ocurriendo en los hogares y que no se denuncian. Sesenta y tres niños y niñas han sido asesinados por sus padres y madres desde 2013 hasta la fecha. Eso es una brutalidad. Hay que tomar medidas urgentes para permitir la denuncia, para incrementar la comunicación, la información a las víctimas... Si no confían en el sistema, no van a denunciar.
P. Se está intentando tramitar una proposición de ley para tipificar la violencia vicaria como un delito autónomo. ¿Qué opinión le merece?
R. Yo lo haría más como un subtipo agravado de los delitos que se puedan cometer contra las personas del entorno familiar de la víctima. Porque si se tipifica como un delito autónomo, se puede imponer la pena mínima. Sin embargo, si se tipifica como un subtipo agravado llevaría a que la pena que se imponga sea en la mitad superior.
P. Como magistrado del Tribunal Supremo siempre ha defendido implementar la perspectiva de género en la judicatura. ¿Qué significa para la víctima trabajar desde la perspectiva de género?
R. Supone reforzar la confianza de la víctima en el sistema judicial. Nosotros aplicamos la perspectiva de género, lo pusimos ya en dos sentencias de las que fui ponente en el año 2018. Cuando se trata un delito de violencia de género hay que enfocar la valoración de la prueba con perspectiva de género. Los críticos y negacionistas de la violencia de género creen que se ataca la presunción de inocencia del acusado y eso no es cierto. La perspectiva de género es poner el foco en un delito distinto al resto. La violencia de género no es igual que un delito de hurto, de robo u otro cualquiera. En un robo te roba un ajeno, pero en la violencia de género te pega, te maltrata, te agrede sexualmente tu pareja, con quien te has casado, la persona que vive contigo. Yo creo que es muy positivo para reforzar la confianza de las víctimas en el sistema judicial.
P. ¿Qué permite la aplicación de la perspectiva de género desde el punto de vista de valoración de los hechos de un caso?
R. Yo creo que un punto clave sería considerar a la víctima como un medio de prueba distinto al de un testigo. Un testigo es una persona ajena al delito que ve un hecho, es un testigo visual ajeno al delito. Y, sin embargo, las víctimas, que son el sujeto pasivo del delito, a quien pegan, a quien agreden sexualmente, cuando va a declarar, declara como un testigo. Creo que deberíamos añadir un medio de prueba nuevo que sea la declaración de la víctima en el proceso penal. La víctima es difícil que tenga sesgo porque es a la que le han pegado durante cinco años, a la que han maltratado...
También permitir que la víctima declare por videoconferencia para evitar lo que se estaba haciendo hasta hace poco, que declaraba a tres metros de su agresor. Eso era inaceptable, se creaba una victimización secundaria.
P. También ha hablado de los beneficios que tiene la inteligencia artificial y cómo puede ayudar en casos de violencia de género
R. Sí, uno de los temas que más van a ayudar o pueden ayudar a reducir la cifra de crímenes es la inteligencia artificial. Será clave para hacer una mejor valoración del riesgo. Cuando una víctima denuncia, se le hace un interrogatorio y en ese momento es necesario hacer una exacta valoración del riesgo. ¿Qué puede hacer la IA? A la IA le podemos dar todos los parámetros que conocemos del caso y nos ofrece un informe respecto a las posibilidades de que ocurra un hecho más grave. Yo creo que la inteligencia artificial puede ayudar a evitar el crimen de género.
Esto no quiere decir que la IA sea la que dicte una resolución o la que ponga una sentencia. Simplemente, con esta tecnología tendríamos más información a la hora de poder adoptar medidas y órdenes de protección. Tendríamos más capacidad, una forma más rápida y, por ello, debería utilizarse tanto en sede policial como en sede judicial.
P. ¿Se podría hablar de una justicia predictiva basada en la inteligencia artificial?
R. Si decimos eso, da la impresión de que la inteligencia artificial es la que predice el crimen y nos dice cómo tenemos que actuar. No podemos pasar de un poder judicial a un poder tecnológico. La IA no puede ser el cuarto poder. Lo que puede hacer el poder judicial es auxiliarse de la IA para actuar mejor, para evitar errores y actuar con más rapidez y más agilidad. El juez es el que decide, la IA lo que hace es ser un auxiliar.
P. Para poder utilizar esta tecnología, ¿habría que formar a los jueces en el uso de la inteligencia artificial?
R. Ya se está haciendo. Además, tenemos herramientas como VioGén, bases de datos en jurisprudencia, en el Consejo General del Poder Judicial, muy buenas. que están perfeccionadas con inteligencia artificial. Yo creo que efectivamente aquellos órganos judiciales que tratan casos de violencia de género como los juzgados, las secciones de violencia sobre la mujer, la Policía Nacional o la Guardia Civil, tienen que formarse en el uso de la IA. Se resuelven mejor las medidas cautelares, evitando que ocurra el crimen en un mayor porcentaje de casos.
P. El año pasado solo el 31% de las mujeres asesinadas habían denunciado. ¿Cómo puede influir en que una mujer no denuncie que sufre violencia de género, violencias como la violencia económica?
Es fundamental que la violencia económica se reconozca como un delito en sí mismo. Ahora solamente está el pago de pensiones, pero la violencia económica es mucho más que una pensión económica o alimenticia de los niños. Es, por ejemplo, quitarle la tarjeta a la mujer, no dejarle que trabaje, que lo que gana trabajando se lo guarde en la cuenta corriente de él, y sea él quien le da el dinero a cuenta gotas... Hace falta un delito autónomo, específico en el Código Penal, que tipifique la violencia económica, que al fin y al cabo es una violencia más. Es una modalidad de violencia psicológica.
P. Por último, hemos visto este año que aspectos como el fallo de las pulseras antimatrato han generado un auténtico revuelo. ¿Qué le dirá a las víctimas que se han sentido desprotegidas?
Esto hay que resolverlo. No podemos admitir fallos en la violencia de género. Cualquier error en este tema nos hace mucho daño, porque lo peor que puede ocurrir en el tratamiento de la violencia de género es que se cometan errores. Si perdemos la confianza de las víctimas en el sistema, las víctimas no van a denunciar, y entonces en lugar de ir hacia adelante, iremos hacia atrás. Es muy importante tener disponibilidad económica, de medios humanos y materiales para evitar que estas cosas ocurran.
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hace 4 segundos
La mal llamada ‘Inteligencia artificial’, más bien es ‘Inteligencia simulada’ no tendría más consecuencia segura que aumentar desafortunadamente el gasto en electricidad, se pondrán contentos los productores y transportistas de electrones, con el inevitable empeoramiento de la catástrofe climática en marcha.
No hay forma de contrastar y verificar lo que esos sistemas proponen como verdad absoluta, aunque parece que ha resuelto algún problema, tipo nudo gordiano.
Jorge Luis Borges propuso, respecto a algo como la ‘Mesa de Salomón’, que se lo sabe todo, pero en varias ocasiones no había respondido nada, que para hacer una pregunta hay que saber la mayor parte de la respuesta.