En la reunión de ayer del máximo órgano entre congresos del PP, la Junta Directiva Nacional, apenas hubo intervenciones. A la de Alberto Núñez Feijóo en abierto y luego otras breves palabras a puerta cerrada, le siguió la del presidente aragonés en funciones, Jorge Azcón, y la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Nada más. Y si bien fueron llamativas las palabras del líder del PP sobre Vox, reclamando responsabilidad a esta formación política para que no bloquee los gobiernos autonómicos populares, también lo fue la de Ayuso.

La madrileña calificó de "lógica" la subida del partido de Santiago Abascal pues venía de marcas muy bajas, dijo. También que ese ascenso "está coordinado por Pedro Sánchez", a quien interesa desgastar lo más posible las opciones electorales del PP a pesar de ganar ante las urnas. Pero no por ello restó importancia a un crecimiento ya confirmado en Extremadura y Aragón. Es por ello que, aunque confesó que, personalmente, no tiene "claro" cómo se les puede parar, "hay que hacer algo, hay que actuar" ante Abascal y los suyos, según han narrado a El Independiente miembros de éste órgano.

Tenemos que estar más preocupados por Vox de lo que estamos ahora", dice un dirigente popular

Porque lo cierto es que Vox lleva mucho tiempo siendo el gran elefante en ha habitación del PP. Pero lo que ayer se vivió en Génova, según las mismas fuentes consultadas, constituyó un intento de "autoconvencernos de que el resultado del domingo fue un triunfo. Tenemos que estar más preocupados por Vox de lo que estamos ahora". Y, como dijera Ayuso, "hay que pararles". No basta sólo con que el presidente del Gobierno "esté en muerte clínica", según dijo Feijóo tras su discurso público, mientras sea Vox la que se beneficia del enfado ciudadano.

No es sólo Ayuso la que confiesa carecer de la tecla para desactivar a los voxistas y eso que ella consiguió la mayoría absoluta en mayo de 2023 tras deshacerse de Ciudadanos y, luego de Rocío Monasterio. Destacados presidentes autonómicos del PP convocados ayer en Génova tienen el mismo desconcierto, aunque coinciden en afirmar que, por un lado, Abascal se beneficia de la ola ultraconservadora en occidente y, por otro lado, que puede más el enfado que la gestión, "tal y como ha pasado en Aragón", argumenta un barón.

Azcón y Guardiola optaron por dos campaña muy distintas, sin conseguir frenar a Abascal

También destacan la paradoja de dos campañas electorales muy distintas con un resultado similar en lo que se refiere al crecimiento de la ultraderecha. La de la extremeña María Guardiola -que subió un diputado- fue de confrontación a cara de perro con Abascal y sin apenas presencia de dirigentes nacionales, empezando por el propio Feijóo, ni otros presidentes autonómicos. En cambio, Azcón entró al choque contra Pedro Sánchez y Pilar Alegría, no tanto contra Vox, además de contar con buena parte de los principales dirigentes y cargos de su partido, empezando por la propia Ayuso, con quien prácticamente arrancó campaña.

Un cargo territorial justifica que "no hay ningún partido de centro-derecha en Europa que aguante creciendo también otra formación a su derecha" y agregan que. en algún momento, le debe pasar factura a Vox practicar la política del bloqueo. Recuerdan el caso de Francia o de Italia, donde los conservadores están dilapidados a diferencia de España. El último batacazo ha sido en Portugal, superados los conservadores por la ultraderechista Chega, que llegó este domingo a la segunda vuelta para ser derrotada por el socialista Antonio José Seguro. Y de eso se trata precisamente, de no llegar al mismo escenario que muchos países de nuestro entorno.

Temor por la mayoría absoluta de de Juanma Moreno

Eso es lo que preocupa no tanto a medio plazo como a largo. Consideran en el PP que no hay peligro de sorpasso de Vox ni en Castilla y León ni en Andalucía, aunque dan por hecho su crecimiento en ambos territorios hasta el punto de temer, eso sí, por la mayoría absoluta de Juanma Moreno. El presidente de la Junta andaluza no acudió ayer a Madrid centrado como está en la gestión de los estragos provocados por una cadena de fuertes temporales en su territorio, pero se sabe en el foco.

Hay una pegunta que nadie quiere formularse en voz alta, esto es, qué puede pasar en las próximas generales. También se la debe hacer Feijóo, pues ayer apuntó a esta cuestión en un momento de su discurso ante la Junta Directiva, que pasó algo desapercibida. "Quizás no somos el mejor desahogo inmediato para el enfado, pero sí somos los únicos que pueden y quieren repararlo. Y ese es nuestro compromiso: reparar esta nación política, institucional y moralmente". "Claro que hay una parte de la sociedad que expresa enfado -agregó- Eso no surge de la nada. Surge cuando la política deja de cumplir su función más básica: ordenar prioridades y ofrecer un rumbo compartido. Quiero deciros que el PP se hace cargo de este malestar, no para sacarle rentabilidad política sino soluciones".

En definitiva, "hacerse cargo exige ambición, exige reconocer que hay cosas que no funcionan y que deben cambiar, exige no resignarse ni esconderse detrás de lo que ya existe". Si no se trató de un ejercicio de autocrítica, se le parece mucho.