El propósito de IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Catalunya en Comú tras meses de reuniones de trabajo era cimentar una nueva marca y presentarla al público -algo que ocurrirá el próximo 21 de febrero- para empezar a llenarla de contenido ideológico, de nuevos propósitos y objetivos de cara a las próximas elecciones generales de 2027. Pero una vez anunciada su puesta de largo en el Circulo de Bellas Artes de Madrid, dos debates han irrumpido perjudicando ese propósito fomentado por fuerzas como IU desde hace más de un año, con un proceso de escucha autónomo que marcaba el ritmo a los demás.

El primero, el de la fórmula, que hace destinar esfuerzos a hablar del cómo y no del qué, consideran dentro de la alianza. El segundo, el de la duda de qué liderazgo representará esa refundación y si debe ser Yolanda Díaz.

El coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, negó abrirse a propuestas como la de Gabriel Rufián, de ir de la mano de partidos independentistas y nacionalistas. BNG, EH Bildu y ERC ya han cerrado la puerta a ese escenario, les rentabiliza más ir en solitario dado que muchos de sus votantes, independentistas, no entenderían la fórmula. Maíllo rechazó desde el principio, no tanto por la colaboración sino porque una vez más se volvería a primar el "hiperliderazgo" y no el programa unitario y ese trabajo de ideas. En todo caso, en IU son conscientes de los intereses divergentes de esos partidos independentistas que les lleva a concurrir contra ellos en sus territorios. Sobre Díaz, Maíllo volvió a incidir en la necesidad de que dé un paso atrás, al menos como líder del espacio y candidata. Luego matizó y apuntó que "todo el mundo es imprescindible" y que "ahora no toca" el debate. Lo había aplicado por igual anteriormente a Rufián.

Pese a recular, las declaraciones y esa incógnita sobre el liderazgo marcaron la jornada más allá de las claves que deberán guiar al proyecto. Frente a ese paso atrás defendido por la dirección de Maíllo, entró al asunto el partido creado por Díaz y que fue el embrión de la alianza en 2023. Para la portavoz de Sumar en el Congreso y miembro de la Ejecutiva de Movimiento Sumar, Verónica Martínez Barbero, Díaz "es la referente natural" del espacio de la izquierda a la izquierda del PSOE.

Se posicionan así dos antagonismos que marcarán ese debate en los próximos meses, los dos partidos estatales prioritarios en esa refundación. Sumar no va a renunciar a que Díaz vuelva a ser la cabeza visible en las generales, creen que es el perfil con más autoridad, aunque no determinan en qué momento Díaz puede dar el paso. No será inmediato, dicen, "vienen debates parlamentarios" que exigen estar focalizados en eso. En IU, por el contrario, opinan que esa política de "horizontalidad" implica que las cuatro fuerzas implicadas tengan la misma capacidad de decisión. Ahora bien, por su peso territorial IU aspira a imponer condiciones importantes. Sea cual sea la lista de aspirantes, la incógnita es si ello se decidirá por primarias unificadas como viene defendiendo Maíllo desde el principio. En Andalucía ese era el plan y acabó primando la elección a dedo pensando más en el tirón político y en vistas a la complejidad de instaurar un censo común entre todas las fuerzas.

La mayoría de figuras de la alianza buscaron este martes sofocar el debate de liderazgos. Incluso Maíllo, después de abogar por un paso atrás de Díaz lo hizo

El resto de figuras del espacio con galones, después de este choque, se encargaron de sofocar el asunto quitándole hierro. Aina Vidal, de los comunes, sorteó la pregunta dando el protagonismo a la idea de que no se quiere "dar por amortizado" esa fórmula de Gobierno. No se mojaron en la comparecencia posterior al Consejo de Ministros ni la líder de Más Madrid y ministra de Sanidad, Mónica García, ni el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, independiente dentro de Movimiento Sumar. La ministra reiteró que "ha sido y es la mejor ministra de Trabajo y artífice" de que el actual Gobierno sea posible. Y que con esta refundación no se da pasos atrás. Bustinduy evitó el asunto y afianzó la idea de que la izquierda "va a estar a la altura". Todos ellos intentaron reconducir el asunto al debate de ideas y "no a construir la casa por el tejado". Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia, próxima a Díaz e integrante de IU, insistió durante un acto oficial en la idea de que hay que primar el "qué" y después el "quién".

Por ahora, los cuatro partidos de izquierda que se alían carecen de perfiles que despunten más allá de los conocidos. Bustinduy, por ejemplo, era el preferido entre algunos sectores de Sumar, pero a finales del año pasado ya dio un portazo a encabezar una candidatura. En IU no hay un perfil novedoso más allá de la referencia que supone Maíllo y a quien no se descarta que acabe dando el salto a unas primerias utilizando las elecciones de Andalucía como trampolín. Ocurre lo mismo con Más Madrid, donde empieza a destacar por su papel mediático Emilio Delgado, antagonista de García, lo que le inhabilita, y de los comunes Ernest Urtasun es su mayor exponente.

El debate salpica a los potenciales socios nacionalistas o regionales que estarían en disposición de negociar una nueva fórmula electoral de generales. Aunque apuestan por guardar silencio al no pertenecer a ese ámbito de trabajo. Es el caso de Chunta Aragonesista, que venderá más caro su colaboración tras el éxito de las recientes autonómicas, pero también de Compromís. Àgueda Micó, en una comparecencia de prensa en el Congreso aseguró que "no va a decidir algo que no le compete". Su compañero valenciano, Alberto Ibáñez, que sigue integrado en Sumar en el Parlamento, jugó con esa ambigüedad entre la posición de Movimiento Sumar e IU: "A nadie se le escapa que Díaz no tiene la misma valoración que en 2023, pero ha hecho un magnífico trabajo".

Durante esta legislatura algunos socios han visto a Díaz relanzarse. Pero admiten que el desgaste es claro. Otros no ven figuras alternativas con alto reconocimiento entre el electorado

Rufián divide a los socios de Sumar

No es la primera vez que el portavoz de ERC sugiere la necesidad de un frente amplio de izquierdas que sobrepase lo que fue Sumar y que plante cara a un auge cada vez mayor del PP y más de Vox. Lo hizo en julio, lo comentó este sábado en una charla sobre el futuro de la izquierda celebrada en Madrid, y lo destacó después del descalabro de la izquierda y la victoria rotunda de la derecha en Aragón. ¿Qué sugiere Rufián? Un frente común plurinacional y diverso que aúne las listas de cada territorio en generales de partidos independentistas, federalistas y de izquierdas a la izquierda del PSOE para, una vez en el Congreso y aprovechando el empuje que la ley D'Hondt da a las mayorías, cada uno se distribuya a su manera en el hemiciclo. Se quiere aprovechar al máximo la posibilidad de obtención de escaños.

Este martes por la tarde volvió al tema: "Quizá tengo un 0% de apoyo político, pero creo que tengo apoyo popular". "Decir que tenemos que hacer algo diferente no es ninguna locura", afirmó en los pasillos del Congreso durante el primer pleno de investidura. Lo hizo destacando ese rechazo de ERC, Bildu y BNG a la alianza que si comparten en las europeas. Igualmente por el freno puesto por IU o partidos como los comunes. Vidal, horas antes, pidió huir de "cantos de sirena" o de "mover el avispero" si en el fondo "no se tiene voluntad". Destacó que ese rechazo de los republicanos resta capacidad y clamó por la construcción de base como pide Maíllo, sin recurrir a hiperliderazgos en los que entraría Rufián: "Hemos aprendido de los errores y de los aciertos del pasado".

En esa línea se mueve Más Madrid. En su comparecencia, García destacó favorablemente que Rufián quiera "agitar" el debate y la reflexión de lo que se necesita y que para ello aproveche su "tirón mediático", pero pidió "construir la casa (...) y no cometer el error de empezar por el tejado". El alineamiento de Rufián con Delgado no ayuda. Además el rechazo de los partidos nacionalistas deja a la izquierda con la misma capacidad de aglutinar a los miembros que participaron en 2023, y en esas están Más Madrid y el resto ya.

Desde Movimiento Sumar, Barbero lanzó un llamamiento a la unidad con todas las izquierdas: "Es la fórmula ganadora para frenar a la ultraderecha, la que funcionó el 23-J". Eso coincide con la idea de Rufián, aunque la confianza en Díaz inhabilita a Rufián para liderar cualquier papeleta. No es incompatible en todo caso. Se enmarcan en una fórmula intermedia, aunque es Compromís la que mejor ve la propuesta de Rufián. "Nos gusta la música", afirman fuentes del partido. Salvo Compromís, ninguna otra formación admite conversaciones con Rufián. Los nacionalistas valencianos ven con buenos ojos esa puesta a punto de la izquierda estatal, pero echan en falta esa atención que Rufián sí busca a las regiones, que funda todo dando peso a los territorios. Porque "en los territorios no se vota por Díaz". Creen que ambas ideas, la de la refundación y la del frente amplio del catalán pueden ir de la mano: "No hay nada que aglutinar si no se hace ampliamente".

La ausencia de Podemos y el rechazo de los independentistas impide aumentar la base de 2023 para las generales

Materialmente, fuentes del espacio entienden que la ausencia de Podemos en ese proyecto, del que se ha auto descartado pese a su debacle en Aragón insistiendo que apuesta por un proyecto transformador y desligado del PSOE, y el rechazo de los independentistas de izquierdas deja las posibilidades de ampliar la refundación a los mismos socios que había en 2023. Pero esperan que la dinámica de trabajo y las formas de afrontar el día a día se corrijan permitiendo un mejor funcionamiento que deje una mejor papeleta al electorado. Desde IU algunas voces siguen insistiendo en la necesidad de atraer a Podemos y para ello desplazar a Díaz.

Los morados se abrirían a una colaboración de izquierdas similar a la de Extremadura, pero por ahora insisten en que ellos con 4 escaños "hemos hecho más" que el resto de partidos de Sumar en esta legislatura. "Hemos aprobado una de las políticas sociales más ambiciosas, que es la regularización de inmigrantes", dicen, aludiendo a su mayor capacidad al PSOE con menos representación y fuera del Gobierno. Creen que lo que se plantea desde los partidos de Sumar no ofrece una alternativa al bipartidismo, sino una muleta, y que se quiere construir un espacio "sin reflexión", solo "repartirse escaños". El debate sobre lo que será la izquierda en las generales, va para largo.