Después de volver a incidir este martes en que Yolanda Díaz no debe seguir siendo el faro de la renovación de Sumar, de la izquierda alternativa, para las próximas generales, Antonio Maíllo reculó. No era la primera vez que consideraba que la gallega debía dar un paso atrás, pero el rechazo a que la pugna de liderazgos difumine la presentación de la nueva alianza de izquierdas, le llevó a contenerse. "No toca" ese debate ahora, asumió horas después. El resto de socios de Sumar ahondaron en ese arrinconamiento del asunto en preferencia al debate de ideas y objetivos. La excepción fue Movimiento Sumar, que consideró a su fundadora, Díaz, como la "referente natural" del espacio.
Este miércoles, en los pasillos del Congreso, Díaz aplacaba a los suyos e introducía que esta reformulación "no va de hablar de nosotros (...), de marcas o de personas". Maíllo volvía a pronunciarse poco después y apuntaba en una entrevista a que habrá un "método democrático" que resuelva esa incógnita tarde o temprano, cuando toque. Aludió a las primarias, un proceso defendido desde su llegada a mediados de 2024 a la coordinadora federal de IU y que no pudo ponerse en práctica el verano de 2023 antes de las generales por la celeridad de la convocatoria y la necesidad de pactos para acortar los plazos de edificación de la candidatura. Ahí se impusieron vetos a Podemos que se quieren evitar a otros partidos en esta ocasión.
Maíllo no descartó ningún liderazgo posible, ni si quiera el de Irene Montero -elegida por su partido- pese a que Podemos se desmarca nuevamente de a lo que aspiran los socios de Sumar, quieren ir por su cuenta. Se reafirma en la necesidad de un proceso democrático que permita sellar fracturas y permitir que de seguido a esa votación, todos se pongan a trabajar "detrás" de un líder, sea quien sea. Precisamente este escenario que se plantea puede ser la principal salvaguarda de Díaz, con voluntad de continuar, sobre todo atendiendo al precedente en Andalucía, nada exitoso.
Díaz tiene ganas de continuar. Ha intentado un relanzamiento en los últimos meses y evidenciado un intento de presión al PSOE que no ha tenido éxito. Su partido la considera la referente natural
Más allá de Movimiento Sumar asumen "el buen trabajo" de la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, pero no se definen. Son conscientes del deterioro público de ese liderazgo pese al intento de relanzamiento este verano -los socios así lo apuntaron, conscientes de ello- pasado al calor de los escándalos por presunta corrupción del PSOE, pero la incapacidad de condicional a Sánchez para una regeneración clara o posteriormente para unos cambios en el Gobierno la han deteriorado. La falta de alternativas claras de liderazgo, con peso y visibilidad, más allá del propio Maíllo, blinda en parte a Díaz de cara al futuro. El hecho de que ella misma retrase el debate para hablar del proyecto también es una forma de ganar tiempo.
Una vía fracasada en Por Andalucía
Hasta llegar a un proceso de primarias son muchos los trámites que se deben afrontar. En Andalucía se empezó a trabajar en la renovación de Por Andalucía, la candidatura de 2022, a principios de 2025. Ocho meses después, fuentes de IU Andalucía reconocían la incapacidad de tejer un sistema de primarias con garantías y de acuerdo a la legalidad por el número de marcas: IU Andalucía, Movimiento Sumar Andalucía, Verdes Equo y Iniciativa del Pueblo Andaluz, cuatro siglas.
Desde Madrid, fuentes estatales de los izquierdistas ampliaban: no se podía combinar los censos de afiliados de cada formación para abrir un proceso de primarias porque eso chocaba con legalidad. La ley orgánica de partidos políticos insta al cumplimiento de la ley de protección de datos personales, ésta impide a los partidos el tratamiento externo de los datos de sus militantes. Ya de por sí, si hay filtraciones o hackeos, deben notificarlo a la Agencia Española de Protección de Datos. Esa incapacidad interna, sumada a la falta de logística para elaborar un nuevo censo y acreditar la vinculación de cada votante a alguna de las siglas por otra vía, precipitó primarias individuales para luego configurar las listas con cada líder. IU eligió a Ernesto Alba y Movimiento Sumar a Esperanza Gómez. Ninguno prosperó pese a esos procesos.
En el último momento, se anunció la candidatura de Maíllo para concurrir en Andalucía, pactada en los despachos y como revulsivo para elevar la participación. Un paso que muchos ven como un trampolín a las generales, de promoción durante unos meses. Posteriormente, los principales partidos de la coalición se han repartido los puestos de salida en las ocho provincias andaluzas. IU por su asentamiento territorial controlará todas excepto Cádiz, para Sumar, y Huelva, para Iniciativa.
La renovación de Sumar, frente al mismo problema
Ahora ese escenario de dificultad se replica a nivel nacional, con otras cuatro fuerzas. Consultadas por El Independiente después del anuncio de Maíllo, fuentes nacionales de IU aseguran que materializar ese mecanismo puede traer las mismas complicaciones que en Andalucía. Primero por esa protección de datos. Segundo, por la falta de solidez de las cifras internas. A priori IU partiría como la fuerza con mayor peso para condicionar las primarias por sus 18.000 afiliados en toda España, con un candidato acorde al espacio. Catalunya en Comú cuenta con unos 12.000 inscritos -no pagan cuota obligatoria, solo aportan cuando quieran-, pero algunos, comentan los izquierdistas, son militantes o simpatizantes de IU u otros espacios que compaginan ámbitos. Ocurre algo parecido en Movimiento Sumar, que tiene 70.000 inscritos aproximadamente, pero en su mayoría proceden de otras formaciones. Se ha configurado hasta a ahora como nexo del resto de fuerzas hacia fuera que en lo orgánico. Más Madrid no cuenta con datos públicos, pero se estima que son similares o menores a los comunes.
La tercera complicación es la de establecer un marco con garantías legales que permita a toda esa gente certificar su procedencia de siglas sin que eso incumpla la protección de datos y que eso refleje el peso de cada formación sin incluir simpatizantes u otro tipo de votante que altere el proceso. No se confía en IU en la capacidad de volcar la cantidad exacta de militantes en esa dura tarea logística, algo que podría explicar por qué Maíllo habla de "método democrático de elección" y no de primarias al uso. En IU reconocen que esa privacidad de afiliados se da entre el PCE e IU, que en algunos casos no son los mismos ciudadanos. También distinguen de simpatizantes, unos 20.000, que no pueden participar en este tipo de procesos.
En todo caso, este debate no se ha dado todavía dicen, y desde el espacio esperan que pueda resolverse de la mejor forma posible. Llevará tiempo. Como publica este digital, el presidente del Gobierno tiene planeado aplazar las generales a julio de 2027, por lo que tocaría una convocatoria en el mes de mayo. Hay más de un año para ello, aunque un candidato, de ser novel deberá tener rodaje si carece de una repercusión mediática alta. La posibilidad de que cualquier evento trastoque esos plazos también invita a la izquierda a resolver cuanto antes este asunto.
De no haber primarias tanto IU como Movimiento Sumar, por su carácter estatal y no regional partiría con la iniciativa de debate de nombres. Pero fuentes de la actual confluencia evitan valorar futuribles: "Ahora toca trabajar".
"Un Sumar 2.0" para Podemos
El nuevo espacio apenas podrá aspirar a más que nuevos objetivos o modos de plantear políticas. Más allá de Compromís o Chunta, no hay interés de otras fuerzas como las independentistas de izquierda en volver a trabajar con los cuatro partidos que pilotan esta renovación. EH Bildu, BNG o ERC rechazan esa idea, que replica Gabriel Rufián al pedir un frente amplio de izquierdas. En añadido, Podemos ya ha desechado la posibilidad de participar. Sin ellos Sumar pierde a una de las principales patas de la coalición del 23-J, y por tanto, al menos medio millón de votos que apostaron por Montero en las últimas europeas. La distinción radicará en si el proyecto que se plantee ha virar a esos votantes hacia su modelo de izquierda.
Los morados se identifican aún como esa izquierda "transformadora" pese al golpe y la desaparición del mapa tras las aragonesas del domingo pasado. Creen que el producto en el que trabaja Sumar seguirá siendo "subalterno" del PSOE como "en esta legislatura". Dicen que con sus cuatro votos han conseguido "más que Sumar" en referencia a políticas como el de la regularización extraordinaria de inmigrantes, algo que aún no está hecho y sobre lo que alerta a España la UE.
Por ahora, y con ese debate de liderazgos desplazado por todos, el 21 de febrero Sumar presentará su nueva alianza de izquierdas más como un compromiso público. No se dará a conocer las nuevas siglas salvo sorpresa. Se baraja algún tipo de nombre como Frente Amplio que se vincula a las corrientes unitarias de América Latina, aunque la única certeza es que se evitarán siglas que lleven a la confusión entre partidos y alianza como ha pasado hasta ahora con Movimiento Sumar y la confluencia Sumar.
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