Están bajo el foco desde hace meses. En particular lo han estado el pasado año. Las centrales nucleares en España aún no han despejado del todo su futuro, en manos del Gobierno y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Mientras el pronunciamiento del CSN llega, las nucleares continúan plenamente operativas. Sin duda la seguridad es una de las variables que quienes abogan por su cierre vienen esgrimiendo y que el CSN también tendrá en cuenta. El pasado 2025 el conjunto de centrales nucleares notificaron 34 sucesos por comportamientos o incidencias no previstas en el normal funcionamiento de las instalaciones.

De entre todas ellas, las centrales nucleares de Almaraz y Vandellós concentraron más de la mitad de las incidencias notificadas. En el caso de Almaraz I y II, la central nuclear extremeña cuya continuidad sigue pendiente de confirmación, se trató de nueve notificaciones. En todos los casos correspondían a sucesos englobados en la categoría más baja de riesgo, el ‘nivel 0’, según los criterios de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES). La escala plantea siete niveles de riesgo, siendo el ‘nivel 0’ el de los sucesos sin significación para la seguridad de la central nuclear.

La 'anomalía' de nivel 1 en Vandellós II

En el caso de Vandellós II el número de notificaciones también fue de 9. Sin embargo, en la central de Tarragona uno de los casos la incidencia fue algo más significativa y se clasificó como de ‘nivel 1’. El hecho sucedió el 1 de julio y fue calificado como ‘anomalía’. Una de las válvulas de alivio de uno de los generadores de vapor de la planta se encontraba inoperable desde el 28 de abril, día del apagón en la red eléctrica. Esta circunstancia hizo que no se pudiera asegurar que desempeñara de modo correcto su función de seguridad. El incidente fue detectado durante la parada técnica de la instalación. Según el CSN no tuvo impacto en los trabajadores de la central, ni en el público, ni el medioambiente.

Este fue el único suceso de cierto riesgo que se registró en todo el año pasado en el conjunto de cinco centrales y siete reactores nucleares operativos en nuestro país. Una red que continúa a día de hoy plenamente operativa y a la espera de conocer si el calendario de cierre de las centrales en 2035 se revierte o no. Ahora, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) debe pronunciarse sobre si autoriza aplazamiento del cierre hasta 2030, tal y como han solicitado las compañías eléctricas propietarias. La decisión definitiva la tomará el Gobierno tras escuchar al CSN.

Radiografía histórica: de los años 90 a la actualidad

Los 34 sucesos significativos y que deben ser notificados correspondieron en la mayoría de los casos a paradas no programadas de alguno de los reactores. Este fue el motivo de 14 de las notificaciones acumuladas el año pasado. Fue con mucho el motivo más repetido en la red de centrales nucleares. A gran distancia se encuentran incidencias relacionadas con los sistemas de seguridad, que motivaron 4 notificaciones. Paradas automáticas del reactor, inundaciones internas, vertidos irregulares, pequeños incendios o un caso de accidente laboral completaron el resto de los motivos.

En el caso de las centrales nucleares españolas, desde los años 90 los registros del CSN muestran que la práctica totalidad de los sucesos notificados han sido del nivel más bajo. Entre 2012 y 2025 se han producido 519 notificaciones de sucesos. En este periodo destaca el año 2015, cuando se registraron 57 hechos significativos y notificables. Cifras que, pese a todo, están muy lejos de la actividad ocurrida en las centrales durante la década de los 90. Sólo en 1994 consta la notificación de 138 incidencias y de 116 dos años después.

El futuro de Almaraz: una prórroga de tres años en juego

Esta semana las Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT) han remitido al CSN la documentación que había reclamado dentro de su proceso para determinar si se dan las condiciones para continuar operando hasta junio de 2030. El organismo regulador había reclamado en diciembre la documentación y que ha sido entregada este martes. Una vez evaluada la información y emitido un dictamen, el CSN lo remitirá al Ministerio de Transición Ecológica.

El proceso se activó en junio del año pasado cuando las eléctricas propietarias de las centrales de Almaraz y Trillo –Iberdrola, Endesa y Naturgy– solicitaron prorrogar la actividad tres años más de lo previsto. Por ahora, las autorizaciones para Almaraz I le permitirían operar hasta el 1 de noviembre de 2027 y Almaraz II hasta el 31 de octubre de 2028. Los propietarios de la central cacereña siempre han defendido que sus condiciones y mantenimiento le permiten operar en plenas condiciones hasta 2030. Recuerdan que las inversiones en mantenimiento suponen un desembolso anual de 50 millones de euros en modernización y actualización de equipos.