El sorpresivo anuncio de Génova de entrar en las negociaciones con Vox fue coordinado con la cúpula de Bambú antes del anuncio público que hizo a la prensa la vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP,Cuca Gamarra. De hecho, durante todo el fin de semana ambos partidos se mantuvieron en contacto. Pero la conversación más trascendente fue la que mantuvieron este domingo Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. Una conversación "larga, fructífera y esclarecedora", según el relato de Feijóo en Onda Cero, que abre un escenario "en que el pacto es posible". Por su parte, Abascal le adelantó que se retomarían las negociaciones en tierra de María Guardiola.

Aquello salió bien para ambos partidos pues la sucesión culminó sin problemas. En cambio, la situación de total bloqueo en Extremadura, con una María Guardiola condenada a ir a una primera sesión de investidura fallida, ha terminado por encender todas las alarmas en el cuartel general de los populares. Génova es consciente de que, a partir de ese momento, el escenario era aún más sombrío para la baronesa popular. La situación pasaba por la petición de la cabeza de Guardiola para facilitar un acuerdo -tal y como sugirió el propio Santiago Abascal la semana pasada al afirmar que "si no acepta los resultados, igual hay otra persona que lo haga"- a ir a unas nuevas elecciones. Esos han sido los principales detonantes, un escenario, que, según fuentes de la dirección nacional "lo cambia todo".

Génova coquetea con la idea de que antes del día 3 haya un acuerdo in extremis en Extremadura

Desde Génova incluso coquetean con la idea de que antes del día 3 haya un acuerdo in extremis. Porque al anuncio de Gamarra se sumó otro de Vox, cuyo vicepresidente y secretario general, Ignacio Garriga, adelantó la reanudación de las negociaciones entre ambos partidos para "romper ese clima de desconfianza". Incluso no se hace batalla de entrar en el ejecutivo autonómico, a tenor de las palabras de Garriga, sino que antepone "medidas concretas, ideas y un plan de gobierno". Apuntan a la necesidad de "cesiones por ambos lados, pero con el objetivo de que lo acordado sea claro para los españoles".

Sin embargo, hay dos 'daños colaterales', esto es, el del presidente en funciones de Aragón, Jorge Azcón, quien apenas había arrancado a negociar con los voxistas, y el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco, quien se somete a la sentencia de las urnas el 15 de mazo. Según la versión de Feijóo, ambos barones territoriales conocían el texto marco para "ordenar" sus pactos con Vox y alcanzar "gobiernos estables", documento en el que se comenzó a trabajar desde las elecciones extremeñas.

En el entorno de Azcón señalan que no necesitaban la mediación de Génova

De hecho, la intención de Azcón era "empezar los contactos más intensos esta semana", según fuentes del gobierno autonómico, en una negociación que se pretendía "global, tranquila, pausada y sin hacer ruido". Aseguran que en Aragón "no necesitamos" de la mediación de Génova, aunque asumen que Madrid ha decidido hacer "todo en conjunto", incluso plasmado en un documento marco. Eso supone que la tutela de Génova -"acompañamiento", dicen en el equipo de Feijóo- se extenderá también a Castilla y León y hasta a Andalucía si Juanma Moreno perdiese la mayoría absoluta y dependiera de los ultras.

Lo cierto es que las cosas en el territorio de Azcón tampoco podían esperar mucho más dado que el martes 3 se tienen que constituir las Cortes Aragonesas, momento en que se ofrecen las primeras pistas para evaluar si hay o no acuerdos postelectorales. Lo normal en estos casos es ceder puestos en la mesa del respectivo parlamento e, incluso, entregar la presidencia de los mismos al socio minoritario. A Vox le corresponde, por la fuerza de sus votos, un puesto en la mesa. Se trataría de una secretaría, aunque, como en el caso de Extremadura, el PP podría prestarle sus votos para que se hiciera con una de las dos vicepresidencias e, incluso, la responsabilidad mayor del órgano de gobierno de la Cámara. Ese mismo día arranca la primera sesión de investidura de Guardiola.

Buenos resultados para Mañueco

En Castilla y León quieren hacer honor a su lema de precampaña de "más nueces y menos ruido" y se ponen de puntillas a la hora de evaluar el alcance de la entrada de Génova a las negociaciones autonómicas. Se trata de un giro total en la que ha sido hasta ahora la estrategia de Feijóo, siempre proclive a dar un amplio margen de movimiento a los territorios, al tomar ahora toma el mando. "Vamos a ver qué ocurre. Esperamos a que la gente vote y ya veremos", dicen desde Valladolid. Quizá esa cautela tenga mucho que ver con unos sondeos bastante buenos para Mañueco, hasta los del CIS.

¿Y qué dicen los populares extremeños? Primero, que las conversaciones sobre un futuro acuerdo con Vox "van a seguir haciéndose en Extremadura" y Guardiola "seguirá liderando la negociación". Segundo, que es "importante que haya una posición nacional" máxime, "cuando se están produciendo procesos electorales y acuerdos de forma simultánea con Vox", en referencia a Aragón y Castilla y León. Y para quitarse el estigma de que el lastre en Extremadura es Guardiola, argullen que nadie "está más cerca de alcanzar acuerdos programáticos, porque el marco programático es el mismo". Eso sí, admiten que los resultados obtenidos en cada Comunidad varían y, obedeciendo a ese hecho, los acuerdos "deben guardar la proporcionalidad correspondiente".

En este sentido y dirigéndose a Vox señalan que "tampoco se puede pedir una cosa en Extremadura, que no se pida en otra comunidad autónoma" y que "no hay diferentes PP, ni unos presidentes defienden unas políticas en una región y otras distintas en otras". Incluso llega a acusar a Abascal de buscar "la división" en el PP, por ello, creen que es conveniente que la dirección nacional se implique.