El 23 de febrero de 1981, mientras un grupo de guardias civiles armados ocupaba el Congreso de los Diputados, la esposa del teniente coronel Antonio Tejero pasó la noche intentando hablar con él. Las transcripciones mecanografiadas de esas llamadas, un documento de 312 páginas incluido en la documentación desclasificada este miércoles por el Gobierno, documentan una secuencia de conversaciones telefónicas sostenidas entre domicilios particulares, mandos militares y dependencias oficiales.
En una de las primeras comunicaciones, Carmen Díez Pereira, insiste ante un interlocutor militar del que se desconoce su identidad: “Mire, escucha un momento. Estoy intentando llamar al cuartel. He llamado a Capitanía General. Bueno he llamado al Capitán General de Valencia. Me han dicho que estaba durmiendo. Y aquí se creen que viene de camino. El Comandante Ostos se cree que viene de camino. Espérate un momento. He llamado al Coronel de Estado Mayor de aquí de la Dirección para que me lleven en un coche porque sino no puedo pasar”.
La respuesta es administrativa, distante: “Espera, mira. Yo estoy ahí. Yo voy a hacer alguna gestión”. Pese a que la mujer del teniente coronel le ha confesado en la llamada "no tengo a nadie más que a tí". La siguiente transcripción es con la Guardia Civil pidiendo hablar con él, fórmula que se repite en las transcripciones con los mandos militares.
A lo largo de la noche, la esposa de Tejero repite la misma petición: hablar con su marido o, al menos, confirmar si alguien ha conseguido hacerlo. “Estoy intentando hablar con mi marido toda la noche y no puedo hablar con él. No puedo, estoy intentando hablar con él y no puedo”, dice en otra llamada.
En varias conversaciones aparece el nombre del general Milans del Bosch. “¿Sabe usted seguro si Milans del Bosch viene para acá?”, pregunta. La respuesta es incierta: “No tengo ni idea, yo creo que no, pero no lo sé”. "Mi madre va hablar con mi padre, porque a mi padre le han dejado atrás entero, solo lo apoyaba Milans del Bosch y al ver que no apoyaba nadie más... lo ha dejao (Milans del Bosch)" se lee en una de las transcripciones.
El aislamiento es una constante. Cuando logra que le pasen con un mando, la respuesta es que no hay comunicación directa con el interior del hemiciclo. “Que con él no se ha hablado, estamos… Esto se le dijo sobre las 6…”, se escucha en una de las transcripciones.
La esposa de Tejero recibe varias llamadas de amigos y simpatizantes y a todos les expresa la misma preocupación: “Es horrible. Lo han dejado tirado como una colilla”. La mujer lamenta que le hayan dejado solo, pese a que, asegura, todo el Ejército, la Guardia Civil e incluso el Rey estaban al tanto del golpe.
En un momento de la noche recibe la llamada de su hijo, que se encuentra en la Academia General Militar de Zaragoza, una conversación que difiere de las anteriores "Antoñito, soy tu madre... ya te puedes imaginar han dejao a tu padre tirao como una colilla", "qué hijoputas" se lee en la transcripción de Antonio Tejero -hijo-.
Desde la Academia preguntaba en repetidas ocasiones a su madre qué tal estaba, "¿qué va a pasar con padre?" espeta el hijo, "¿tú has leído el código de justicia militar?". Entre lo que debían ser interferencias o poco entendimiento entre madre e hijo Carmen responde "no, no, la pena de muerte la han quitao" "bueno son 12 años de prisión".
Responde a su hijo mientras pide tranquilidad y perjura "si yo pudiera volverte a parir ninguno sería militar de mis hijos". Otra vez pide tranquilidad cuando se puede leer en la transcripción "que acabo de oír la televisión, que tu padre asume toda la responsabilidad... ¡qué jilipuertas es!" espeta la mujer de Tejero, otra vez confusión en la línea de Zaragoza, más tarde la despedida, "Hala madre, adiós!" termina la transcripción.
Las tornas cambian en una conversación con una llamada Elvira, para Carmen ahora Tejero es "honrao". "¿Has visto mi marido que honrao? Encima se hace él responsable de todo" le dice a la interlocutora en esta transcripción, "no he podido hablar con él. Le he mandado una cinta grabada diciendo que le estamos esperando y que le queremos muchísimo".
Tras hablar con su hijo otra de las conversaciones que destacan de la transcripción es la conversación de Carmen con su madre, después del ya habitual intercambio de preguntas a estas alturas del documento, Carmen asegura a su madre que Tejero no estaba solo "me dijeron que estaban el Ejército y el rey detrás".
En las 312 páginas que recogen las transcripciones de las llamadas telefónicas que recibe Carmen el patrón es similar, "no sé nada", "no he podío contactar con él", "me lo han dejao tirao como una colilla". Transcripción que recoge un vaivén de llamadas mientras intenta contactar con el Teniente Coronel Tejero.
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