La gripe porcina, como el caso conocido hoy en España, es una enfermedad respiratoria causada por un virus de la influenza tipo A que afecta principalmente a los cerdos, pero puede transmitirse a humanos por contacto directo con animales infectados o, en raros casos, de persona a persona. También conocida como influenza porcina o gripe A (H1N1) en humanos produce síntomas similares a la gripe estacional común.

Los síntomas aparecen 1-4 días tras la exposición e incluyen fiebre alta, tos, dolor de garganta, fatiga extrema, dolores musculares y de cabeza, secreción nasal, escalofríos, náuseas, vómitos y diarrea (más frecuente en niños). En la mayoría de casos son leves, pero grupos de riesgo como niños pequeños, embarazadas, ancianos o inmunodeprimidos pueden desarrollar complicaciones graves.

No obstante la gripe porcina puede empeorar enfermedades crónicas como asma o cardíacas, causar neumonía, bronquitis, insuficiencia respiratoria o infecciones bacterianas secundarias; en niños, signos de emergencia incluyen dificultad respiratoria o deshidratación. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS)se transmite por gotículas respiratorias o contacto con cerdos infectados; la vacunación antigripal anual cubre variantes H1N1, y se recomienda higiene de manos, evitar contacto con animales enfermos y antivirales como oseltamivir en casos graves.