Las elecciones autonómicas de Castilla y León de 2026 se celebran el domingo 15 de marzo y decidirán la composición de unas Cortes de 82 procuradores clave para la gobernabilidad de la comunidad durante los próximos cuatro años. Se trata de la tercera cita autonómica de este ciclo electoral, tras Extremadura y Aragón, y llega en un contexto de fragmentación política y necesidad casi segura de pactos para articular una mayoría de gobierno.
Unas elecciones decisivas el 15 de marzo
Los comicios han sido convocados mediante el Decreto 1/2026, de 19 de enero, fijando la fecha del 15 de marzo y activando así un calendario que ha colocado las elecciones de Castilla y León en el centro del debate político nacional. La legislatura iniciada en marzo de 2022 se agota con una Junta presidida por el Partido Popular en coalición con Vox.
Las encuestas publicadas en las últimas semanas coinciden en que el PP de Alfonso Fernández Mañueco volvería a ganar las elecciones, pero se quedaría por debajo de la mayoría absoluta y seguiría necesitando apoyos externos para gobernar. El PSOE mantendría un peso muy relevante en las Cortes, Vox aspira a crecer y el espacio a la izquierda del PSOE, junto con las fuerzas provinciales, se disputa un reducido pero decisivo número de escaños.
Partidos con opciones de entrar en las Cortes
En unas elecciones tan fragmentadas y con un panorama político cada vez más complejo, Castilla y León sirve, como Aragón y Extremadura, de banco de pruebas de los partidos de cara a las próximas elecciones generales.
Partido Popular (PP), continuidad y ventaja en las encuestas
El PP concurre de nuevo liderado por Alfonso Fernández Mañueco, actual presidente de la Junta y cabeza de lista por Salamanca. Abogado de formación y con una larga trayectoria en cargos municipales y autonómicos, Mañueco aspira a revalidar el gobierno con un mensaje de estabilidad económica, defensa del medio rural y gestión de los fondos europeos.
Los sondeos le sitúan como fuerza más votada, con alrededor de 33 escaños según promedios. Esta es una cifra insuficiente para gobernar en solitario pero que refuerza su papel como eje del futuro Ejecutivo. La campaña popular se articula en torno a la idea de consolidar un proyecto de centro‑derecha mayoritario. El objetivo es contener al PSOE y negociar después a su derecha.
PSOE, nuevo líder y aspiración a la remontada
El PSOE estrena candidato, Carlos Martínez Mínguez, histórico alcalde de Soria, que releva a Luis Tudanca al frente del socialismo castellano y leonés. Martínez, con perfil municipalista y experiencia en la gestión local, se presenta como alternativa de cambio. Su discurso está centrado en servicios públicos, reto demográfico y una transición energética justa en la región.
Las encuestas apuntan a que el PSOE podría mantener prácticamente sus 28 escaños, quedándose a corta distancia del PP en porcentaje de voto. El objetivo de los socialistas pasa por concentrar el voto progresista, frenar el crecimiento de Vox y explorar posibles alianzas con fuerzas a su izquierda y plataformas territoriales si la aritmética post‑electoral lo permitiera.
Vox, el crecimiento desde la derecha y llave potencial
Vox llega a estas elecciones como socio saliente del PP en la Junta y con un candidato renovado. Carlos Pollán Fernández, presidente de las Cortes en la legislatura que ahora termina y cabeza de lista por León. Con un perfil procedente del mundo del rugby y la política regional, Pollán encarna un proyecto centrado en la defensa de la unidad de España, la crítica a la llamada "España vaciada" desde posiciones nacional‑conservadoras y un fuerte discurso sobre seguridad y mundo rural.
Algunos sondeos otorgan a Vox un crecimiento hasta los 15 procuradores, mientras otros moderan ese avance. Sin embargo, en casi todos los escenarios la formación se consolida como tercera fuerza y posible socio imprescindible para Mañueco.
UPL, el leonesismo con opciones de consolidarse
La Unión del Pueblo Leonés (UPL) vuelve a concurrir con Alicia Gallego González como una de sus caras visibles, candidata por León y referente del leonesismo municipalista. El partido defiende una mayor autonomía para la Región Leonesa, más inversión en infraestructuras y servicios y una política activa contra la despoblación, con un discurso muy anclado en las provincias de León, Zamora y Salamanca.
Aunque su impacto es territorialmente limitado, las encuestas dibujan a UPL como una fuerza con posibilidades de mantener o incrementar su representación en León y de convertirse de nuevo en actor clave en una Cámara fragmentada. En un escenario sin mayorías claras, uno o dos procuradores leonesistas pueden resultar determinantes en la investidura o en la aprobación de los presupuestos.
Soria ¡Ya! y el peso de la España vaciada
Soria ¡Ya! repite candidatura con José Ángel Ceña Tutor como cabeza de lista, consolidando el salto de la plataforma de protesta a la arena institucional. Nacida del movimiento ciudadano contra el olvido institucional de la provincia, la formación centra su programa en la mejora de las comunicaciones, la fiscalidad diferenciada y la defensa de los servicios básicos en el medio rural soriano.
Los sondeos señalan que Soria ¡Ya! podría mantener representación, aunque con cierto desgaste respecto a 2022, en un contexto de mayor competencia y menor novedad de la marca. Aun con un número reducido de escaños, su valor negociador será elevado si las mayorías vuelven a estar muy ajustadas.
IU‑Sumar y Podemos‑Alianza Verde, la disputa por el espacio a la izquierda
El espacio a la izquierda del PSOE se presenta dividido en dos candidaturas principales con opciones de lograr presencia en las Cortes. Por un lado, IU‑Sumar, encabezada por Juan Antonio Gascón Sorribas por Valladolid, apuesta por un programa de refuerzo de la sanidad y la educación públicas. Por otro, Podemos‑Alianza Verde, con Miguel Ángel Andrés Llamas como cabeza de lista en Valladolid, insiste en un discurso de ruptura, defensa de los servicios públicos y crítica al bipartidismo autonómico.
Las proyecciones apuntan a la posible entrada de IU‑Sumar en detrimento de Podemos, que corre el riesgo de quedarse fuera, lo que reordenaría el tablero de la izquierda alternativa en la comunidad.
Un Parlamento fragmentado y pactos inevitables
Con este escenario, las elecciones de 2026 en Castilla y León apuntan hacia un Parlamento sin mayorías absolutas, donde las negociaciones serán imprescindibles. El resultado definirá no solo quién preside la Junta, sino también qué modelo de alianzas se impone. Por un lado, la continuidad del bloque de derechas y por otro el giro hacia la centralidad con apoyo provincial. Además, no se puede descartar un complejo acuerdo progresista en torno al PSOE.
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