Una alerta publicada en Internet por una menor con ideación suicida activó de inmediato todos los protocolos de actuación, lo que permitió a la Policía Nacional localizar a la víctima en pocas horas y destapar un caso de grooming, un pederasta que conseguía imágenes de menores y luego las extorsionaba.
La investigación se inició tras detectarse una publicación en redes sociales en la que una usuaria menor de edad manifestaba su voluntad suicida. Los agentes comenzaron rápidamente las gestiones y lograron identificar a la menor, a la que se prestó asistencia sanitaria. Las primeras pesquisas apuntaban a que podría estar siendo víctima de bullying y de acoso sexual a través de Internet.
En el transcurso de la investigación, los agentes descubrieron la existencia de un varón que se hacía pasar por menor de edad en redes sociales para ganarse la confianza de niñas. Una vez establecía contacto, les solicitaba imágenes íntimas y videollamadas de carácter sexual, llegando incluso a ofrecer entre 100 y 300 euros para obtener ese contenido.
Chantaje y humillación
Posteriormente, utilizaba ese material para chantajear a las víctimas, amenazando con difundirlo si no accedían a mantener encuentros físicos con él. En algunos casos, el contenido era compartido con otros contactos con el objetivo de humillar a las menores y presionar a nuevas víctimas.
En menos de 24 horas, los investigadores lograron identificar al sospechoso, sobre el que pesaban cuatro órdenes de búsqueda de distintos juzgados del territorio nacional, una de ellas de ingreso en prisión. Fue localizado oculto en un domicilio de Madrid, del que apenas salía.
El detenido adoptaba numerosas medidas para evitar ser descubierto, hasta el punto de no renovar su documentación oficial, que llevaba años caducada. Vivía en condiciones de salubridad muy deficientes, conviviendo con cuatro perros a los que, al parecer, no sacaba a pasear, encontrándose excrementos en el interior de la vivienda.
Cinco víctimas y un encuentro en Toledo
En al menos una ocasión, el acusado logró concertar un encuentro físico con una de las víctimas en una estación de autobuses de Toledo, a plena luz del día para no levantar sospechas. Sin embargo, la menor, al percatarse de que se trataba de un adulto, se asustó y huyó del lugar.
Tras su detención, se llevó a cabo un registro en la vivienda en el que se intervinieron dos teléfonos móviles con abundante material audiovisual y centenares de conversaciones que están siendo analizadas.
Hasta el momento, se ha confirmado la existencia de cinco víctimas, aunque la investigación continúa abierta y no se descarta que puedan aparecer más.
El detenido ha pasado a disposición judicial como presunto responsable de los delitos de grooming, corrupción de menores, descubrimiento y revelación de secretos y reclamación judicial. Posteriormente, se decretó su ingreso inmediato en prisión.
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