El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha acusado este martes a Israel de dar “un paso más hacia el apartheid” tras la aprobación de la reforma legal que introduce la pena de muerte por asesinato terrorista. Lo ha hecho a través de un mensaje en la red social X en el que ha denunciado el carácter “asimétrico” de la medida.

“El Gobierno de España condena la pena de muerte contra palestinos que acaba de aprobar el Parlamento de Israel. Se trata de una medida asimétrica que no se aplicaría a los israelíes que cometieran los mismos delitos. Mismo crimen, distinta pena. Eso no es justicia”, ha afirmado. “El mundo no puede callar”, ha añadido.

El pronunciamiento llega después de que la Knéset haya aprobado una reforma que establece la pena de muerte por ahorcamiento para los condenados por asesinato terrorista. El texto ha salido adelante con 62 votos a favor y 48 en contra y obliga, salvo excepciones no especificadas, a los tribunales militares a imponer esa pena a palestinos residentes en Cisjordania.

La norma, sin embargo, introduce un tratamiento distinto para los ciudadanos israelíes, que son juzgados por tribunales ordinarios con mayor margen para optar por la cadena perpetua y con requisitos más estrictos para aplicar la pena capital. Organizaciones de derechos humanos han advertido de que, en la práctica, la ley tendrá una aplicación desigual.

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha respaldado la reforma en la votación parlamentaria. La iniciativa ha sido promovida por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, dirigente de la extrema derecha israelí.

Las palabras de Sánchez se dan en un contexto de creciente deterioro de las relaciones entre ambos gobiernos. En los últimos días, el Ejecutivo español ya había criticado a Israel por impedir la celebración de la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, lo que desencadenó una respuesta del ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa'ar, que acusó al jefe del Ejecutivo español de “incitar al odio” contra Israel.

La crítica, en un contexto ya en tensión por la guerra en Gaza complica las relaciones diplomáticas. Tensión previamente provocada por el reconocimiento por parte de España del Estado palestino y las decisiones adoptadas por el Gobierno español en materia de relaciones bilaterales.