Juan Carlos I recibió este sábado en la Asamblea Nacional de Francia el Premio Especial del Jurado del Libro Político. El galardón se le concede por la publicación de sus memorias, bajo el nombre de Reconciliación (Planeta). Este es un premio anual que cumple su 35 edición. El objetivo de la organización Lire la Société, quien lo concede, es animar el debate público y entre la ciudadanía y las instituciones.

Este reconocimiento al Rey emérito no ha pasado de largo sin polémica. Al menos entre los finalistas, sobre todo por el momento, en el que el monarca es una figura "controvertida en España", tras su salida y residencia permanente en Abu Dabi desde 2020. Ese calificativo lo usaron personalidades como la presidenta de la Asamblea, Yaël Braun-Pivet. Sin embargo, hubo unanimidad entre la veintena de integrantes, desde expertos a periodistas reputados.

El jurado, presidido por la historiadora Annette Wieviorka -experta en la Segunda Guerra Mundial-, alude a que la obra narra "el papel fundamental" del español durante la etapa de la Transición, un legado que el propio monarca puso de relieve durante su breve intervención en la Cámara francesa, acompañado de, entre otros, por las infantas doña Elena y doña Cristina, y su nieto Froilán. Juan Carlos I ha escrito estas memorias junto a la autora francesa Laurence Debray.

En su discurso, el emérito recalcó que pese a las recomendaciones de su padre, Juan de Borbón, de no publicar sus memorias, necesitaba dar su punto de vista. Consideró que los españoles tienen interés en conocer su trayectoria, en especial su contribución a la recuperación de la democracia tras la dictadura. "Mis memorias aspiran a servir a la democracia, al progreso de la sociedad española, estos son los objetivos por los que siempre he venido trabajando", ha enfatizado, poniendo en énfasis en la palabra "reconciliación".

"A todo lo que se ha escrito sobre mí le faltaba el relato en primera persona". A las "miles de páginas" que se han escrito sobre su trayectoria política y su vida personal "les faltaban unos cientos más, escritas en primera persona, por el propio protagonista, aquel que podía aportar más conocimiento sobre sí mismo, sobre lo que ha hecho y sobre por qué lo ha hecho. Es decir, modestamente, yo mismo", señaló Juan Carlos I ante el centenar de asistentes.

Durante su intervención se mostró algo fatigado y durante varios momentos evidenció dificultad para leer el discurso. Trasladó el agradecimiento: "Estoy muy agradecido y emocionado de recibir este premio en la Asamblea Nacional". Además de ubicarse como figura clave de la Transición, elogió a "una clase política remarcable, tanto de izquierdas como de derechas". Incidió en los esfuerzos múltiples de la sociedad.

"Desde que era pequeño mi destino y mi vocación ha sido servir a mi pueblo. Hoy, desde la lejanía, veo el presente de mi pueblo. Miro atrás y el presente también me puede entristecer. Nadie es profeta en su país. Siempre habrá juicios. Pero siempre he tenido presente que el espíritu que la democracia y el respeto al derecho del hombre eran los objetivos por los que siempre debía tener que trabajar", se excusó frente a la situación por la que atraviesa y bajo el deseo de querer volver a España.