El extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, ha confirmado este lunes en la séptima sesión del juicio de la 'operación Kitchen' la existencia de tres grabaciones supuestamente vinculadas a la 'caja B' del partido que guardó en un pendrive y en una memoria virtual. En concreto, una de su propia voz en la que explicaba el "procedimiento y la contabilidad extracontable" del partido, otra de una comida con el exdirigente andaluz Javier Arenas explicándole que había acudido a un notario a dejar constancia de estos informes, y una tercera con el expresidente popular Mariano Rajoy.
En su testifical, que se ha extendido a lo largo de seis horas, el extesorero popular explicó a la Sala que el objetivo de haber grabado este material no era solamente demostrar la existencia de estos informes, sino también que quedara constancia de que existían "con el conocimiento de todas las instancias del partido" superiores a su figura. "No era algo que yo fuera pregonando, pero la finalidad era demostrar que existían", apostilló.
Seis horas de declaración
Su declaración ha arrancado sobre las 10.30 horas en la sede de San Fernando de Henares. A su testifical le ha seguido la de su mujer, Rosalía Iglesias, que ha comenzado pasadas las 17.10 horas. Ambos ejercen la acusación particular, y sostienen que Bárcenas fue objeto de una operación clandestina impulsada desde la cúpula del Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy con el objetivo de hacerse con información que pudiera comprometer al PP en el marco del caso Gürtel y evitar que acabara en manos de la Justicia.
Sobre la primera de las grabaciones, Bárcenas explicó que se limitó a hacer un relato del funcionamiento de la contabilidad extracontable del partido: "Lo que se paga y no se paga, a quién, cómo, etc". Por su parte, la de Javier Arenas tuvo lugar durante un encuentro entre ambos en un restaurante de Sevilla, en el que el extesorero le hablaba de "ingresos extracontables del PP" y "quién cobraba del partido".
El tercero de los audios se trata de una grabación "muy cortita" de una reunión entre ambos en el despacho de Rajoy, en la que contaba al expresidente que quedaba "un saldo en la contabilidad extracontable del partido". "Yo subo al despacho, le digo que tengo esa cantidad de dinero", relató. A continuación, le entrego un sobre en el que figuraban las cuentas en B. "Y él se lo queda". Según explicó, Rajoy se quedó "muy extrañado", por lo que su reacción fue introducirlo "en una trituradora de papeles" para romperlo. Todo esto, en teoría, se aprecia en la grabación.
El pendrive acabó en un arcón
Ese pendrive lo guardó en un sobre y lo llevó desde su casa al despacho que su mujer tenía en su estudio de restauración, ubicado en General Díaz Porlier de Madrid. Allí, lo guardó en un arcón junto con otros documentos más "útiles". Pero dos años después –ya en marzo de 2015 y recién salido de prisión preventiva–, cuando fue al despacho a recuperar el dispositivo, ya no estaba allí. "Voy a Díaz Porlier y veo que la mayoría de la documentación no está allí y el pendrive no aparece", apuntó.
El propio Bárcenas apunta a que esta memoria física habría sido sustraída por su chofer, Sergio Ríos, a quien había contratado a principios del 2013 recomendado por un compañero de partido. Aunque su función específica era la de conductor, era su "chico para todo", ya que también le hacía de apoyo como "auxiliar administrativo". "Sí tenía que cobrar un cheque del banco, iba él; si le pedía que llevase documentación, la llevaba... no ejercía exclusivamente la labor de conductor", ha precisado el extesorero.
Según la acusación, Ríos habría sido captado como confidente por el presunto entramado para que informase sobre los movimientos del extesorero y accediera a la documentación que este guardaba. Así, Bárcenas ha asegurado que el conductor tenía "acceso permanente" a sus dispositivos, y que llegó a transportar unas "20 ó 25 cajas" con documentación suya desde su despacho en la sede del PP en Génova al estudio de restauración de su mujer, y de donde los acusados presuntamente sustrajeron la documentación del extesorero.
El chófer se movía con total libertad
Entre esas cajas se encontraba el pendrive. "Y el señor Ríos tenía acceso al estudio de su mujer?", le ha preguntado su abogada, Marta Giménez-Cassina. "Sí, se movía con libertad. Entraba en mi casa permanentemente, conocía la clave de acceso al estudio de mi mujer, tenía las llaves si lo necesitaba...", ha explicado el extesorero.
Pero las grabaciones no sólo estaban en esta memoria física. Según precisó el extesorero, también guardó los audios en una memoria virtual. Sobre esta última, Bárcenas confirmó al tribunal que cuando ingresó en prisión preventiva en Soto del Real pagó a otro interno –un "genio de la informática"– para que destruyera "todos los audios" relacionados con Rajoy que tenía "en la nube".
"Le di las direcciones de mis correos y las claves de acceso por escrito en una nota", detalló. Entre las instrucciones figuraba de forma expresa la destrucción de los audios relacionados con 'MR', siglas que, según ha confirmado, correspondían a Mariano Rajoy.
El recluso le trasladó que necesitaba adquirir equipos técnicos para poder ejecutar el encargo fuera del centro penitenciario, aprovechando permisos de salida. El coste de estos medios se situó entre 4.000 y 4.500 euros, cantidad que Bárcenas ha admitido haber abonado a través de Sergio Ríos.
"Yo creo que algo debió de hacer porque, cuando recuperé la libertad, en la nube no tenía nada. Desconozco si lo hizo o no".
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