Entre los miles de fieles que esperan con ilusión la visita de León XIV a España, hay uno que ha recibido una tarea especial. Pablo Martínez Núñez será el piloto encargado de trasladar al santo padre desde Madrid a Barcelona. Un mandato que recibe como un "regalo", que pretende devolver a su vez al papa con un inusual gesto.

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Si las condiciones meteorológicas lo permiten y los responsables del control del tráfico aéreo dan el visto bueno, el comandante planea sobrevolar "lo más cerca posible" la Sagrada Familia, para que el pontífice tenga una vista privilegiada de la basílica. Lo ha anunciado durante una rueda de prensa celebrada este martes en la sede de la Conferencia Episcopal en Madrid, donde ha dado algunos detalles sobre su papel en la visita papal a nuestro país, que tendrá lugar entre el 6 y el 12 de junio.

Como ya es tradición desde la primera visita de Juan Pablo II a nuestro país en 1982, Iberia será la encargada de los traslados del santo padre en la península. Para Martínez Núñez todos los vuelos que opera tienen un componente especial porque, como comandante, su función es "acercar personas separadas a miles de kilómetros". Cada una con su historia y condiciones personales. Sin embargo, como creyente, el vuelo que va a operar en poco más de dos semanas adquiere "una escala más personal".

Una recompensa a 26 años de carrera

"Sin duda este será el vuelo más especial que opere en mis 26 años volando con Iberia", ha asegurado Martínez Núñez. Aunque su perspectiva como piloto no varía en este trayecto respecto a cualquier otro, se ve rebasado de "ilusión y orgullo" en el plano personal y espiritual. "Para mí es un tremendo honor, porque soy consciente de que el santo padre trae a España un mensaje para toda la comunidad cristiana de esperanza, confianza cariño y cercanía", resume el veterano comandante.

Un mensaje que ve "muy necesario" en el contexto actual, donde hay un exceso de "ruido e incertidumbre".

Este piloto ha sido uno de los múltiples miembros de las tripulaciones de Iberia que han expresado un interés particular en ser escogidos para operar estos vuelos, como él mismo ha explicado. En un primer momento, solo recibió una confirmación verbal de que sería uno de los encargados de trasladar al pontífice, y ya más adelante se le comunicó que operaría el vuelo Madrid-Barcelona. Por ello, ha valorado la "sensibilidad" de la compañía para asignarlos a aquellas personas que muestran una "fe particular".

Los preparativos aeroportuarios de la visita papal no terminan aquí. Los organizadores de la parte barcelonesa de la vista quieren aprovechar la ocasión para relanzar la capilla del aeropuerto del Prat, que León XIV bendecirá con el rezo del rosario antes de partir hacia Canarias.