En los próximos días, las calles de Madrid se llenarán de cientos de miles de peregrinos. Todos ellos se congregarán en eventos multitudinarios que están suponiendo un reto logístico para los organizadores de la visita del papa León XIV a nuestro país. Al impresionante dispositivo de seguridad, mayor que el desplegado durante la cumbre de la OTAN en 2022, se añaden otros preparativos como la atención sanitaria o los cortes de tráfico en la ciudad. Pero uno de los mayores desafíos será que los sistemas informáticos aguanten durante tres días la llegada masiva de personas.
Este fin de semana la capital se enfrentará a un auténtico reto cibernético. Los servidores de Madrid van a estar al límite de sus capacidades. Según los organizadores del viaje papal, más de 456.000 personas asistirán a los eventos programados, un número que sigue creciendo cada día. A ellos se suman los más de 20.000 voluntarios que colaborarán en la organización de la visita y cerca de de 5.700 periodistas acreditados para cubrir los actos. Pero, además, están también los conciertos de Bad Bunny, que reunirán a más de 50.000 personas cada noche.
Toda esta afluencia de personas es el caldo de cultivo ideal para los ciberdelicuentes. Cuando una red está al límite -como sucederá durante estos días-, es más vulnerable. Y este es el momento que los hackers aprovechan para atacarla. Por eso, el CEO de Pandora FMS, Sancho Lerena, subraya la importancia de que los sistemas estén bien protegidos ante este tipo de situaciones.
Sistemas vulnerables y ataques de mayor impacto
Como especialistas en supervisión de sistemas informáticos, la empresa de Lerena ha trabajado para varios organismos públicos en Madrid, como la EMT o la entidad encargada de gestionar la infraestructura informática de la Comunidad. Así, el director de la compañía es consciente del reto al que se enfrentan los organismos públicos para asegurar la estabilidad de la red durante la visita de León XIV.
"Todo se colapsa porque hay un uso masivo", explica el experto informático. Para ilustrarlo, pone como ejemplo cuando se pierde la señal del teléfono en una manifestación con un gran número de asistentes. Y la llegada del pontífice a la capital será "especialmente crítica", porque este tipo de incidencias se prolongarán durante esos tres días en los que se satura "absolutamente todo".
A la vulnerabilidad del sistema se suma el alcance que podría tener un ciberataque en este contexto: "Si alguien atacara los semáforos de la Castellana un martes normal, tendría un impacto determinado, pero si lo hace durante la visita del papa, el golpe va a ser mucho mayor". También el aeropuerto, la red de emergencias, de agua y de transportes son factores críticos. Por eso, Lerena quiere lanzar un mensaje de tranquilidad y dejar claro que los sistemas estarán "más protegidos" ante este tipo de amenazas.
Los ciberdelincuentes son oportunistas
En el escenario más catastrofista, en el que un ataque con motivaciones geopolíticas atacase un sistema crítico como la red eléctrica, el caos sería absoluto. Ya se demostró durante el apagón. Sin embargo, el experto aclara que esta es una posibilidad bastante remota, dado que los ciberdelincuentes suelen ser "oportunistas".
De hecho, buena parte de los ataques suelen ir dirigidos contra empresas por motivos económicos. Así, frente al temor que provoca un contexto de "ciberguerra", los más afectados por este tipo de delitos son sectores como pymes, industria, retail y servicios, según datos policiales. En este sentido, se estima que un 60% de las pymes españolas víctimas de ciberataques no sobreviven más de seis meses tras el asalto.
Antes que reaccionar ante un incidente grave, lo más importante es evitar que suceda. Pese a los picos de actividad en los que los sistemas "se desbordan completamente", el experto asegura que los organizadores de la visita pueden evitar el colapso. "De hecho se hace", añade. Y lo consiguen a través de la monitorización: algo siempre que está ahí pero la gente no ve.
Cómo asegurar que la visita papal sea un éxito
A través de medidores, cámaras o imágenes satélites, se puede determinar si se está a punto de sobrepasar el límite de personas que puede soportar la ciudad. No solo en el plano informático y de las telecomunicaciones, también a nivel de seguridad o en el transporte. Así, cuando se va a alcanzar el tope, se imponen medidas preventivas. Pero para tomar esa decisión, es necesario conocer cuál es ese límite.
En este sentido, Lerena asegura que "lo más importante" es tener una buena serie de datos históricos. "Y luego en tiempo real tú vas midiendo cómo van las cosas y si más o menos vas capeando el temporal, porque cuando cuando se te juntan 2 millones de personas en la calle eso no hay Dios que lo que lo pueda gestionar si no tiene datos previos", señala.
Los sistemas de Madrid funcionan
El informático toma el ejemplo de los accesos a un estadio de fútbol en un día de partido. Hay un sistema que permite saber en tiempo real cuántas personas ingresan cada minuto por cada entrada y, si se sabe que por un pasillo no caben más de mil personas por minuto, en el momento en que entran demasiadas se cierra esa acceso para impedir que se agolpen. Eso mismo sucede con los sistemas informáticos: "Antes de que se saturen y se empiecen a caer a las antenas, se cortan los accesos a la gente".
Además, se pueden reforzar los sistemas para que soporten un mayor número de usuarios, pero solo durante los tres días que dura la visita. "No se puede desarrollar tal incremento en la infraestructura para todo el año, pero sí calculas los refuerzos para estos picos", dice en referencia al viaje de León XIV. Y deja claro que Madrid ya tiene experiencia en acoger este tipo de eventos: "Y gran parte de su éxito es porque los sistemas funcionan".
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