La llegada del Papa León XIV a las Islas Canarias ha estado acompañada del discurso del capitán Tito Villarmea, patrón de la Guardamar Urania. Una de las embarcaciones de Salvamento Marítimo que asisten a las personas embarcadas en cayucos y pateras.

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En su discurso ha eludido a los 18 años que llevan él y Salvamento Marítimo dedicados a salvar vidas. "Estoy acostumbrado a la tensión, naufragios, noches oscuras, voces que esperan la llegada de nuestras embarcaciones naranjas".

Ha querido recalcar la labor que hacen, "durante estos años habré rescatado a más de 20.000 personas, es una cifra que duele, que no se olvida, todos conocemos la imagen de canarias de día, pero de noche es otra realidad, mar brava, oscuridad absoluta y embarcaciones cargadas de vida".

Villarmea ha recordado la historia de una madre que viajaba en una patera con su hija entre los cuerpos sin vida del resto de tripulantes. "Le quitó el gorro y la cazadora y sacó unos pendientes dorados para colocárselos emocionada. Era una niña. Lloró ella y lloré yo, porque soy padre de dos adolescentes. Podrían haber sido mis hijas. En cada rescate vemos a una persona cuya vida depende directamente de nosotros".

El capitán, en representación de los más de 1.600 profesionales de Salvamento Marítimo, ha querido terminar con un mensaje de esperanza. "Ojalá nunca más tuviéramos que rescatar a nadie. Trabajemos como sociedad para que este drama disminuya y para construir un mundo más justo".