La nueva Indra de Ángel Simón y Josep María Recasens ha celebrado su primera junta de accionistas en su sede de Alcobendas después de la tumultuosa etapa de Ángel Escribano. En la reunión, donde se han aprobado todos los puntos del día, Simón y Recasens han asegurado que la capacidad de delivery "debe ser nuestra primera ambición", en un momento en el que la cotizada acumula grandes pedidos militares.
De hecho, la cartera de pedidos proveniente del sector de la defensa fue el gran impulsor de las contrataciones con 6.790 millones de euros que correspondieron a la adjudicación de los Programas Especiales de Modernización del Ministerio de Defensa. Además, 1.429 millones de euros correspondieron a la consolidación de TESS Defence como máximo accionista.
En este sentido, la nueva cúpula de Indra se centrará en la capacidad de entrega a tiempo, en un momento en el que la compañía tiene bajo sus espaldas importantes programas militares como los programas de artillería autopropulsada de 7.200 millones de euros, además del vehículo anfibio y los Dragones 8x8 de Tess Defence que sufren importantes retrasos.
La Junta también ha aprobado que el Consejo de Administración esté compuesto por 14 miembros, de los cuales siete son consejeros independientes; cinco dominicales; Ángel Simón, presidente no ejecutivo como “otro externo” y Josep Maria Recasens, consejero delegado, como ejecutivo. Igualmente, se ha aprobado el nombramiento de Magdalena Bertram como consejera dominical.
Asimismo, los accionistas han aprobado las cuentas anuales, el informe de gestión y el informe de sostenibilidad de 2025 del Grupo, así como el pago de un dividendo de 30 céntimos por acción, con cargo a los beneficios del pasado ejercicio, que se hará efectivo el 9 de julio de 2026.