Es el final de la 'frontera ferroviaria' entre España y Francia, al menos a su paso por Irún. Un acuerdo entre el Ministerio de Transportes-ADIF y la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses, la SNCF, (Société Nationale des Chemins de fer Français), permitirá a partir de octubre que los trenes de cercanías españoles puedan cruzar la frontera y prolongar su trazado hasta la localidad vascofrancesa de Hendaya.

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De este modo se despeja una barrera política y técnica que dificultaba la necesaria adaptación de ancho de vías y de infraestructuras ferroviarias entre ambos países. El acuerdo establece que finalmente Francia facilite la compatibilidad normativa para el ancho de vía ibérico en su estación fronteriza, tal y como demandaba España. El pacto permite que Renfe pueda llegar hasta Hendaya. En 2013, por primera vez, un tren de alta velocidad conectó España y Francia. En aquella ocasión lo hizo vía Cataluña en un hito que la entonces ministra, Ana Pastor, definió como el final de "la frontera de los Pirineos".

El fin del transbordo en las cercanías

Con este compromiso se logra superar un problema que obligaba a los viajeros de cercanías Renfe (Línea C-1) que quisieran cruzar la frontera por tren a llegar hasta Irún y allí tomar otro tren, el popular 'El Topo'. Una línea que cubre un breve trayecto y que explota Euskotren. Se trata de su línea E2, San Sebastián-Hendaya. Esta histórica línea discurre por un ancho de vía estrecho -1.000 mm- y, tras cruzar el río Bidasoa, accede hasta un andén específico de la estación de Hendaya.

Ahora, ese mismo trayecto se podrá hacer por vía convencional de cercanías Renfe, la línea C-1. El acuerdo permitirá ahora la explotación, homologación de material y los permisos de seguridad para que los convoyes de Cercanías españoles puedan operar en suelo francés de forma regular.

El Ministerio de Transportes ha recibido las autorizaciones por parte de las autoridades francesas para que los ferrocarriles de Renfe puedan cruzar la frontera y acceder a territorio vecino. El acuerdo se cerró en un encuentro en París entre el secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, y el presidente de Adif, Pedro Marco, con las autoridades galas. Para las cercanías de Renfe que ahora cruzarán la frontera por Irún, la necesidad de mantener el ancho ibérico -1.668 mm- que emplea su red convencional era un paso imprescindible. En Francia, las vías en su red convencional ya se han generalizado en el ancho internacional -1.435 mm-.

El 'tercer hilo' y el futuro de la alta velocidad en Irún

En un futuro, Irún se convertirá en un punto clave para la conexión de las líneas de alta velocidad francesa y española. El trazado del Tren de Alta Velocidad (TAV) a su paso por Euskadi continúa aún sin fecha de finalización. Los trabajos de la llamada 'Y' vasca acumulan retrasos muy abultados desde el inicio de sus obras hace más de dos décadas. Precisamente el último tramo que conecta Gipuzkoa con Francia, desde Astigarraga a Irún, es el llamado 'tercer hilo' de trazado. Se trata de un tramo que construye Adif y que combinará el ancho ibérico y el internacional para permitir la circulación de trenes de alta velocidad y cercanías.

En el encuentro mantenido en París, ambas administraciones también abordaron la posible demanda que pueda justificar inversiones y desarrollos futuros en la línea ferroviaria, fundamentalmente en la de alta velocidad. El proyecto que se venía trabajando años atrás ya contemplaba que el TGV francés pudiera llegar incluso hasta San Sebastián o Bilbao por las líneas de alta velocidad del norte de España.

La conexión París-San Sebastián

La demanda de conexión con la capital guipuzcoana es elevada en el sur de Francia y se completaría con un proyecto para comunicar por línea ferroviaria París y San Sebastián en alrededor de cinco horas. Precisamente de esa demanda interna depende en gran medida los avances en este ámbito. Que esa línea sea una realidad parece por ahora algo lejana. En 2017 Francia ya conectó París con Burdeos, pero aún restaría prolongar esa línea hasta la frontera. El tramo de alta velocidad que aún sigue pendiente entre Burdeos, Dax y Hendaya no es una prioridad para las autoridades francesas, que en varias ocasiones han planteado un horizonte del 2040 o más allá para llevarlo a cabo.

El acuerdo se limita por ahora a habilitar las infraestructuras. A partir de ahí, que la llegada de la alta velocidad francesa sea un hecho puede requerir aún muchos pasos más. Además de las adaptaciones de sistemas de seguridad y homologación de trenes, todo pasaría por la oferta que las compañías ferroviarias pudieran llevar adelante para cubrir la ruta.