Con la llegada de las olas de calor, el peligro de sufrir incendios forestales aumenta de forma notable. Los equipos de prevención insisten en que la gran mayoría de estos fuegos están causados por el ser humano, lo que significa que podrían evitarse fácilmente si actuamos con responsabilidad y prudencia.

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Tal y como apunta EFE, Juan José Fernández, director del Plan Infocam en Castilla-La Mancha, aclara que los descuidos y los accidentes provocan muchos más incendios que los propios rayos. Por este motivo, considera que la información y la colaboración de los ciudadanos son herramientas clave para reducir los siniestros.

Ante esta situación, el experto recomienda comprobar el nivel de riesgo antes de realizar cualquier actividad en la naturaleza, ya que este indicador varía cada día. Si el peligro es muy alto, lo ideal es aplazar cualquier trabajo o tarea que pueda generar una chispa, minimizando así las opciones de iniciar un fuego.

Medidas de prevención y conductas a evitar

Entre las acciones que debemos evitar por completo están tirar colillas al suelo o encender barbacoas en el monte durante los meses de mayor riesgo. Otro gesto peligroso, que según Fernández suele pasar desapercibido para la gente, es aparcar el coche encima de hierba seca. El propio calor del motor es suficiente para originar un incendio.

Además, el experto advierte sobre el uso de maquinaria que suelte chispas cerca de la vegetación, como desbrozadoras, radiales o soldadores. Cuando las condiciones meteorológicas son desfavorables, cualquiera puede desatar un incendio forestal en cuestión de minutos.

A las personas que viven o tienen fincas cerca del monte, se les aconseja limpiar de maleza los alrededores de sus casas y retirar los restos de plantas. También es importante dejar los accesos libres para que los servicios de emergencia puedan entrar sin problemas. Se reduce así el peligro de que el fuego afecte a las viviendas.

Estas precauciones, por tanto, no solo protegen las propiedades. También ayudan a que los equipos de extinción y los servicios de emergencia trabajen de forma más rápida y segura si las llamas llegan a una zona habitada. Si se detecta un incendio, la norma principal es llamar de inmediato al 112. Es fundamental dar la localización exacta y nunca pensar que otra persona ya ha avisado. Ese primer aviso es clave para que los equipos de emergencia envíen la ayuda adecuada y actúen a tiempo.

Un verano que ya acumula varios incendios

Esta llamada a la prudencia coincide con una semana especialmente crítica en toda España. Las altas temperaturas han obligado a declarar el riesgo extremo en comunidades como la Valenciana o Cataluña. En ellos, los bomberos ya combaten incendios de gravedad en localidades como Soneja (Castellón), Anoia (Barcelona) o Grazalema (Cádiz), que han dejado los primeros desalojos y hectáreas quemadas del verano.

La situación actual confirma la tendencia de un año complicado. Los registros de la Unión Europea sitúan a España a la cabeza del continente en superficie calcinada en lo que va de año. Una realidad que demuestra que, ante un monte totalmente seco por la falta de lluvias, cualquier pequeño descuido ciudadano puede desencadenar una tragedia forestal en cuestión de minutos.