La relación entre Plus Ultra y el empresario Julio Martínez Martínez no terminó con la concesión del rescate de 53 millones de euros aprobado por el Consejo de Ministros en marzo de 2021. La cúpula de la aerolínea ha reconocido al juez José Luis Calama que 'Julito' siguió realizando durante varios años "intensas labores" para la compañía en Venezuela. Ese periodo coincidió, además, con la utilización de 46 billetes en clase business, valorados en 69.000 euros, que los máximos responsables de Plus Ultra sitúan como parte del pago en especie que acordaron con el empresario por sus gestiones para conseguir la ayuda.
En dos escritos presentados al juez José Luis Calama, a los que ha tenido acceso El Independiente, tanto el CEO de Plus Ultra, Roberto Roselli, como el presidente de la aerolínea, Julio Martínez Solá, sostienen que esos vuelos integraban la retribución pactada con Martínez tras el rescate de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). En total, esa remuneración ascendió a unos 530.000 euros —el equivalente al 1% del rescate—, una cantidad satisfecha mediante pagos a varias sociedades vinculadas al empresario y esos 46 desplazamientos valorados en 1.500 euros por billete.
Los dos directivos explican que, una vez aprobado el rescate en marzo de 2021, Martínez continuó prestando servicios para la aerolínea en Venezuela. "Además de las citadas cantidades por el rescate, hubo otros pagos al señor Martínez Martínez puesto que éste desarrolló intensas labores para Plus Ultra en Venezuela", afirman ambos escritos.
Aplazó una deuda de ocho millones con PDVSA
Entre esas actuaciones, los responsables de Plus Ultra destacan la "exitosa" negociación de 'Julito' con la petrolera estatal venezolana PDVSA para aplazar una deuda por combustible que llegó a rondar los ocho millones de dólares. Según relatan los responsables de la aerolínea, 'Julito' logró que el importe pudiera abonarse en cinco años y sin intereses, una operación que supuso un ahorro "de más de dos millones de dólares" a la empresa.
Según argumentan Roselli y Martínez Solá, la deuda se había acumulado porque la aerolínea no podía realizar los pagos debido a las restricciones internacionales que impedían operar con normalidad en Venezuela. Cuando PDVSA reclamó finalmente el importe pendiente, Plus Ultra atravesaba una "fase de expansión" y, según los escritos, no disponía de liquidez suficiente para afrontarlo. Fue entonces cuando recurrieron a Martínez para negociar un aplazamiento sin costes financieros.
Los escritos también atribuyen al empresario otras gestiones relevantes para la actividad de la compañía en el país caribeño, como la obtención de permisos para vuelos humanitarios, la intermediación con la aerolínea estatal Conviasa, la organización de operaciones chárter y la negociación de mejores condiciones para el suministro de combustible.
En uno de esos encargos, relacionado con un programa turístico del operador polaco Rainbow hacia Isla Margarita, los responsables de Plus Ultra aseguran que Martínez consiguió "los mejores slots de llegada y salida" en el aeropuerto de Porlamar y "mejores condiciones económicas para el combustible", evitando que el incremento de costes tuviera que ser asumido por la compañía al tratarse de un contrato ya cerrado con el cliente.
Los mensajes con el regulador venezolano
Para acreditar esas gestiones, Roselli y Martínez Solá incorporan varias conversaciones de WhatsApp mantenidas por Martínez con el entonces presidente del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), el mayor general Juan Manuel Teixeira, después de que las autoridades venezolanas bloquearan varios permisos de vuelo de Plus Ultra en marzo y julio de 2021.
Los mensajes muestran cómo el empresario actuaba como interlocutor entre la aerolínea y el regulador venezolano para desbloquear las autorizaciones. En uno de ellos, tras resolverse el conflicto, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero escribe a Martínez: "En tiempo y forma. Exitosa gestión…".
Zapatero, al frente de la consultora de 'Julito'
La versión de los responsables de Plus Ultra coincide con la que el propio Julio Martínez trasladó esta semana al juez. En el escrito presentado un día antes de declarar como investigado, el empresario aseguró que Zapatero dirigía de facto la consultora Análisis Relevante, captó personalmente a Plus Ultra como cliente y fue quien "marcaba los pasos a seguir" durante el proceso que desembocó en el rescate de la SEPI.
La causa que instruye el juez José Luis Calama investiga si la concesión de los 53 millones de euros de ayudas públicas pudo verse influida por una red de contactos políticos encabezada, presuntamente, por el expresidente del Gobierno. En el procedimiento figuran ya como investigados, entre otros, Rodríguez Zapatero, Julio Martínez Martínez y varios exdirectivos de Plus Ultra como Roselli y Martínez Solá.