Ha sido la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) más polémica que se recuerda en Euskadi. La avalancha de ceros en euskera concentrados en colegios concertados del modelo A -en castellano con el euskera como asignatura-, que precipitó la protesta de cientos de alumnos, ya tiene resultados definitivos y comparados con ediciones anteriores tras los procesos de revisión y reclamación.
Hasta ahora, la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) había evitado hacer públicos los datos comparados respecto a años anteriores con los que evaluar el impacto en la variación de las calificaciones registrada este año. Ahora, tras hacerse públicos los datos, la conclusión es que este año se han puesto diez veces más ceros en euskera que la media de los tres años anteriores. Y si se compara con hace apenas tres años, la diferencia es aún mayor: 17 veces más, cuatro ceros en 2023 frente a 69 en 2026.
Y no solo eso. Tras los procesos de revisión de los 168 ceros que se pusieron inicialmente -en los que las notas se revisaron al alza, aunque muy levemente-, el resultado arroja conclusiones similares. Entre el 0 y el 0,9 se calificó a 331 estudiantes vascos, seis veces más que la media de las tres ediciones anteriores.
Se disparan las notas por debajo del 1
Los datos de los más de 12.000 estudiantes que se presentaron a la prueba se han podido conocer tras una respuesta parlamentaria solicitada por el PP, avanzada por el Grupo Vocento. En la documentación remitida por el Departamento de Educación del Gobierno vasco, a la que ha tenido acceso El Independiente, se constata que los resultados en esta edición han sido especialmente bajos en la asignatura Lengua Vasca y Literatura. Calificaciones que se han concentrado fundamentalmente en dos tribunales de la PAU en Bilbao, en los que realizaron la prueba parte de los alumnos de algunos centros académicos. Este incremento de ceros solo afectó a parte de los estudiantes de estos colegios: aquellos cuyos apellidos se encontraban entre la I y la S.
Decenas de estudiantes mantienen sus denuncias ante los tribunales por lo que consideran una vulneración del derecho a una corrección anonimizada y la posibilidad de haber sido víctimas de una corrección con sesgo. Por el momento, la Justicia ha decretado medidas cautelares que permiten a los denunciantes contar con una reserva de plaza y que la nota de acceso a la carrera no incluya la calificación en euskera.
En el archivo remitido por Educación se constata que, tras los procesos de revisión, los resultados finales han arrojado un total de 69 ceros. Esta cifra supone 17 veces más que los 4 ceros registrados en 2023 y los 5 ceros de 2024, y casi seis veces más que los 12 ceros del año pasado. Si el análisis se amplía a quienes obtuvieron calificaciones entre el 0 y el 0,9, la diferencia este año es similar: frente a las 331 notas por debajo del 1 puestas en 2026, en 2023 apenas fueron 41, un año después descendieron a 30 y alcanzaron 95 en 2025.
Uno de cada cuatro no alcanza el 5
El descenso en las calificaciones de euskera es una constante en los últimos años. Si la nota media de los 12.600 estudiantes que realizaron la prueba en 2023 fue de 6,93 y de 7,04 en 2024, este año la calificación media ha caído a 6,35 puntos.
El número de notas por debajo del 5 ha alcanzado en esta edición su récord de los últimos años. Casi uno de cada cuatro estudiantes que hicieron la prueba de euskera no alcanzó el aprobado: el 23,6% (2.863 estudiantes) obtuvo una nota inferior a 5. Hace tres años el porcentaje era diez puntos inferior, un 13% (1.648 estudiantes), y aún menor un año más tarde, el 10,7% (1.325 alumnos). El año pasado el porcentaje se incrementó hasta el 17,8% (2.213 alumnos).
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