Chalecos antibalas de tallas demasiado grandes, unidades caducadas, agentes sin protección balística, defensas en mal estado, falta de grilletes o la retirada de fundas de extracción rápida. Estas son algunas de las carencias de material de protección con las que, según denuncia la Asociación Profesional Justicia Guardia Civil (JUCIL), numerosos guardias civiles recién incorporados al cuerpo estarían comenzando a prestar servicio en diferentes comandancias del país.
La falta de equipamiento afecta principalmente a agentes en periodo de prácticas destinados recientemente a unidades operativas, especialmente en provincias de especial carga de trabajo como Murcia, Madrid, Valencia y Cantabria. Según la información trasladada por la asociación, algunos de ellos están patrullando "sin grilletes, defensas extensibles o portacargadores" y con chalecos antibalas que no se ajustan a su talla, una situación que considera un "bochornoso exponente de precariedad material que azota a la institución" y que deja a los efectivos "de extrema vulnerabilidad desde su primer día de servicio".
Uno de los principales problemas señalados es la distribución de chalecos antibalas de tallas inadecuadas. La organización sostiene que "el descontrol en el tallaje adecuado es generalizado en todo el territorio nacional" y asegura que esta situación se ha detectado en comandancias como Salamanca, Almería, Granada, Córdoba, Cantabria y la zona norte de Madrid, donde se han entregado chalecos de talla XL que dificultan la movilidad del agente y no protegen correctamente las zonas vitales para las que fueron diseñados, ignorando su función. A ello se suma, según denuncia, la entrega de chalecos caducados en Salamanca y la ausencia total de este elemento de protección para algunos agentes recién incorporados en Toledo y Alicante.
La falta de medios no se limita a los chalecos antibalas. La asociación denuncia que en algunas comandancias los nuevos guardias civiles tampoco disponen de defensas extensibles, grilletes o portacargadores, mientras que en otras se está recurriendo a soluciones provisionales para paliar la escasez de material. Entre ellas, compartir equipamiento entre varios agentes o incluso "llevar chalecos antibalas por turnos", una práctica que se está produciendo especialmente en Cádiz y en la Unidad de Protección y Seguridad (UPROSE) de Barcelona, donde, como ya informó El Independiente, ha comenzado a haber una especial presencia de armas de guerra. Albert Palacio, portavoz del Sindicato Independiente de los Mossos (USPAC), ya alertó de que "algunos efectivos no estarían dotados de escudos y cascos balísticos suficientes para hacer frente a este tipo de ataques".
A esta denuncia, se suma otra por parte UPROSE quién ha aludido a la retirada de fundas de extracción rápida a los agentes en prácticas para entregárselas a otros guardias civiles destinados en la comandancia.
Un problema que empieza en la formación
La asociación asegura que algunas comandancias están retrasando la incorporación de los alumnos a las labores operativas por no disponer del material necesario. Especialmente en provincias como Jaén, Almería, Granada, Córdoba y Cádiz, donde han denunciado que "se mantiene a los alumnos durante dos semanas realizando únicamente tareas de patio o formación interna", al no contar con el equipo imprescindible para salir a patrullar.
La organización sitúa el origen de esta situación en la Academia de Cabos y Guardias de Baeza, dependiente de la Jefatura de Enseñanza del Cuerpo y uno de los dos centros encargados de impartir la formación que permite el acceso a la Escala de Cabos y Guardias. JUCIL ya había denunciado hace tiempo problemas en la planificación de la dotación de material, con retrasos en la entrega de uniformidad —incluidas prendas deportivas que llegan cuando el curso casi ha finalizado—, deficiencias en el mantenimiento y la seguridad de las instalaciones y falta de medios para la instrucción, como la ausencia de fundas de extracción rápida para todos los alumnos durante las líneas de tiro.
A juicio de la asociación, "Lo que ocurre hoy en las calles es solo el reflejo corregido y aumentado de una desidia logística que los guardias civiles arrastran desde el primer día que pisan el centro docente".
Situación estructural
La denuncia llega además en plena campaña de verano, un periodo en el que aumenta la presión sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad por el incremento del turismo y de la actividad delictiva. En este contexto, la asociación considera especialmente preocupante que haya agentes desempeñando su trabajo sin el equipamiento de protección necesario.
En concreto, advierte de que prestar servicio "sin un chaleco antibalas adecuado, sin grilletes para proceder a una detención o con defensas en mal estado es una temeridad" y sostiene que esta situación no responde únicamente a la incorporación de nuevas promociones, sino a una deficiencia estructural que afecta desde hace años tanto a guardias civiles en prácticas como a profesionales con experiencia.
Por este motivo, exige a la Dirección General de la Guardia Civil y al Ministerio del Interior la suspensión de los servicios operativos de los agentes que no cuenten con la totalidad del equipo de protección individual homologado. Además, solicita la realización de una auditoría urgente para evaluar la gestión de los recursos logísticos. Del mismo modo, subraya que "la seguridad de quienes nos protegen no puede continuar ocupando el último lugar en las prioridades presupuestarias del Estado".
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