Fue uno de los miembros más sanguinarios de ETA. Sus condenas acumulan penas por 39 asesinatos y decenas de tentativas de asesinato. El cúmulo de condenas de Henri Parot supera los 4.800 años de cárcel. Ahora, el Gobierno vasco le ha concedido el tercer grado tras cumplir 36 años de prisión desde que fue detenido en abril de 1990.

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Parot disfrutaba desde julio del año pasado de un régimen de semilibertad, gracias a la concesión del artículo 100.2 que aprobó el Ejecutivo vasco. Ahora, su progresión penitenciaria se eleva a un tercer grado.

El historial de Parot, uno de los miembros del comando 'Argala', incluye algunos de los crímenes más brutales cometidos por la banda terrorista ETA. Entre ellos figura su participación en el atentado con coche bomba contra la casa cuartel de Zaragoza en 1987, en el que murieron once personas, cinco de ellas niños. Un año después participó en el atentado contra la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid y que provocó dos muertos. En 1978 participó en el asesinato del empresario José Legasa Ubiria, por negarse a pagar el llamado 'impuesto revolucionario'. También fue condenado por el asesinato de la fiscal de la Audiencia Nacional, Carmen Tagle, o por su relación con el asesinato del magistrado Francisco Tomás y Valiente.

Detenido en 1990 con 300 kilos de explosivos

En 1990 fue detenido en Sevilla cuando conducía un vehículo cargado con 300 kilos de explosivos. Su intención era perpetrar un atentado contra la comisaría policial central de la capital andaluza mediante la colocación de un coche bomba.

Desde el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) han denunciado que se le conceda el tercer grado sin que haya mostrado públicamente "un arrepentimiento sincero por sus crímenes ni realizado una ruptura clara, inequívoca y verificable con ETA y con el entorno político y social que justificó y legitimó sus asesinatos". Su presidenta, Consuelo Ordóñez, ha tildado de "fraudulento" el proceso de progresión de grado aprobado por el Gobierno vasco, ya que se basa en "escritos privados y en formulaciones genéricas contra la violencia".

Advierten además que el tercer grado concedido a Parot se soporta en el artículo 83, el cual le permitirá pronto aplicar el artículo 86 del régimen penitenciario y "sustituir la permanencia ordinaria en un centro penitenciario por controles telemáticos, lo que supone en la práctica una situación de libertad total".

Ordóñez subraya que detrás de la política penitenciaria que se impulsa desde la administración vasca se aplica "una amnistía encubierta": "No estamos ante una verdadera política de reinserción, sino ante una política penitenciaria puesta al servicio de la izquierda abertzale y de su objetivo histórico de vaciar las cárceles de presos de ETA sin exigirles arrepentimiento".