El Partido Popular ha hecho valer su mayoría absoluta en el pleno del Senado para impulsar la reprobación en bloque de cinco miembros del Ejecutivo; los titulares de Interior, Exteriores, Defensa, Sanidad e Igualdad. La iniciativa de los populares busca castigar la "irresponsabilidad" con la que, a su juicio, el Gabinete de Pedro Sánchez ha gestionado la crisis migratoria de Ceuta. Durante la sesión, la portavoz popular, Alicia García, arremetió con dureza contra el presidente, al que tildó de "el Nerón de Tiktok, que se graba mientras Ceuta arde".

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Ofensiva en el Senado

En su argumentación, la representación del PP salvó la labor de las fuerzas de seguridad y el personal sanitario, pero situó la responsabilidad política en la inacción del gabinete de ministros. García acusó a la cúpula gubernamental de priorizar sus relaciones diplomáticas al señalar que el pasado 30 de julio "tuvieron que elegir: Ceuta o Marruecos. Eligieron Marruecos". Asimismo, la dirigente popular censuró el papel individual de los miembros del Gabinete, afeando las ausencias en la zona y criticando una carta enviada por la senadora y dirigente socialista María Jesús Montero para desconvocar las protestas en la ciudad autónoma.

Frente a la embestida de la oposición, la bancada socialista replicó reclamando una solución compartida entre Administraciones. El senador Juan Espadas exigió la implicación de las comunidades autónomas para reubicar a las menores vulnerables atrapadas en la ciudad fronteriza, afeando al PP que utilice términos despectivos hacia los migrantes. En esta misma línea, formaciones del bloque plurinacional como Más Madrid, BNG o Geroa Bai calificaron la moción de "muy ruin" y carente de medidas reales, acusando a la derecha de buscar únicamente la desgastante erosión del Gobierno.

Guerra de reproches

En el extremo opuesto, formaciones como UPN, Coalición Canaria y Vox respaldaron la dura censura política al Ejecutivo. No obstante, los de Santiago Abascal tildaron la propuesta popular de insuficiente tras acusar al Estado de "rendir Ceuta y Melilla" ante las pretensiones marroquíes. Por su parte, la sesión dejó un controvertido choque cuando Junts planteó un referéndum de soberanía en Ceuta y Melilla, una idea que fue rechazada de inmediato por los populares recordando los lazos históricos de la ciudad con la Corona desde 1640.