El presidente de Ceuta, Juan Vivas, ha relatado que el Gobierno rechazó el 29 de julio su petición de declarar la emergencia en la ciudad y establecer un mando único porque, según le comunicaron, los servicios jurídicos consideraban que "no se daban los supuestos necesarios". Un día después, el 30 de julio, se produjo la entrada masiva de migrantes que Vivas califica de "invasión".

PUBLICIDAD

Vivas ha explicado en Más de uno, de Onda Cero, que en los días previos ya había detectado un incremento de las llegadas que consideraba motivo de "alarma y preocupación". En una semana, según su relato, habían llegado 1.500 personas y el número de menores acogidos había pasado de 180 a 800. Ante esta situación, asegura que llamó a Moncloa y que, al no poder hablar con el presidente del Gobierno, fue atendido por su jefe de Gabinete, quien le trasladó que estaba en contacto con los ministerios y que el asunto estaba "controlado".

El presidente ceutí sostiene que continuó reclamando medidas y llegó a solicitar formalmente la declaración de emergencia, un mando único por la vía de Protección Civil y también mediante los mecanismos de seguridad nacional. Según su versión, desde Moncloa le pidieron 24 horas para estudiar la petición. El 29 de julio recibió finalmente la respuesta de los servicios jurídicos: no se daban los supuestos necesarios y el mando único correspondía al delegado del Gobierno. "No quería generar una crisis también de carácter institucional", ha señalado Vivas, que asegura que aceptó esperar.

Al día siguiente, jueves 30 de julio, se produjo la entrada masiva. Vivas considera que la respuesta posterior del Ejecutivo fue "muy negativa" y sostiene que no se atendieron las peticiones, informes del CNI y previsiones que, según afirma, se habían trasladado antes de la crisis. También acusa al Gobierno de haber cambiado de criterio durante la gestión de la emergencia. A su juicio, inicialmente se actuó ante una situación excepcional con medidas excepcionales, pero posteriormente la crisis pasó a abordarse fundamentalmente como un problema migratorio sometido a los procedimientos ordinarios de la legislación de extranjería.

El presidente de Ceuta descarga de responsabilidad al delegado del Gobierno y apunta directamente al Ministerio del Interior y a Moncloa. "Me consta que todo lo transmitió a instancias superiores", ha afirmado. En su opinión, si una ciudad incluida en la estrategia de seguridad nacional quedó "al borde del abismo", la situación exige responsabilidades políticas. Vivas reclama además que se aclaren las circunstancias que rodearon la gestión de la crisis y rechaza que se pueda "pasar página" sin explicar lo sucedido.

Vivas también ha criticado la decisión de instalar un campamento para migrantes en el puerto de Ceuta, al considerar que se trata de una infraestructura crítica para la ciudad y que la medida podía afectar a las comunicaciones y al abastecimiento energético. Asimismo, ha defendido que la crisis ha condicionado la vida cotidiana de los ceutíes y ha cuestionado que pueda hablarse de normalidad cuando se han suspendido fiestas, se ha "escoltado" a niños al colegio o se han cancelado actividades deportivas.

Respecto a los menores migrantes, el presidente ceutí ha apostado por una solución basada en la cooperación entre España, Marruecos y la Unión Europea. Plantea que los menores que lleguen a Ceuta puedan ser acogidos por Marruecos, con financiación europea y mecanismos para localizar a sus familias o garantizarles un tutor. Vivas sostiene que el objetivo debe ser evitar que los menores se jueguen la vida para llegar a la ciudad y reclama una relación estratégica con Marruecos basada, antes que nada, en el "respeto". "No puede ser que en mayo de 2021 Marruecos esté en una invasión a Ceuta y ahora en julio de 2026 hayamos tenido algo parecido multiplicado por ocho o por diez", ha concluido.