La versión oficial de normalización en Ceuta choca de frente con la realidad sobre el terreno que describen las fuerzas de seguridad. A solo 24 horas de que los reyes emprendan un viaje histórico a la ciudad autónoma y a Melilla, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha advertido de que la crisis migratoria dista de estar resuelta. Según ha revelado la mañana de este lunes en Onda Cero el portavoz de la organización en Ceuta, Raúl Piera, la cifra de migrantes que permanecen en la ciudad oscila en realidad entre los 16.000 y los 18.000.
Los números del SUP contradicen de plano el discurso del Ministerio de Política Territorial. El ministro Ángel Víctor Torres dio por concluida este domingo la fase de desalojo de los grandes asentamientos tras el desmantelamiento de la antigua fábrica de Guano, asegurando que se había logrado la recuperación de las costas antes de la fecha límite del 15 de octubre. Sin embargo, frente a la versión del Ejecutivo –que cifra en cerca de 12.000 los retornos a Marruecos desde el 10 de agosto y sostiene que "ya no quedan asentamientos de centenares de personas"–, el SUP remarca que en los campamentos y recursos formales siguen 7.000 adultos y unos 3.000 menores. A ellos se suman entre 5.000 y 7.000 personas completamente "ilocalizables" que se ocultan en las barriadas, el monte, garajes, terrazas o viviendas deshabitadas para evitar ser filiados y posteriormente expulsados, tras constatar que la inmensa mayoría de las solicitudes de asilo están siendo denegadas. De hecho, el sindicato calcula que solo del último operativo en el Guano unos 700 migrantes se dispersaron hacia el entramado urbano.
Desde la representación policial cuestionan además los tiempos de la actuación del Ejecutivo y sugieren que el reciente despliegue responde a un "lavado de cara por la visita de los Reyes". Piera lamenta que no se haya priorizado antes la tranquilidad de los ceutíes, que "no han podido ir a la playa en todo el verano", y advierte de que el proceso entra ahora en su fase más compleja: al permanecer en la clandestinidad y dejar de recibir asistencia alimentaria en los asentamientos desmantelados, la policía teme que la necesidad impulse un repunte de robos o intentos desesperados de dar el salto a la Península. Aunque la ciudad se encuentra actualmente "muy blindada" con presencia constante de patrullas, el SUP subraya que persiste una "inseguridad real que se percibe" en el día a día.
Datos preocupantes en vísperas de un viaje inédito
En este tenso contexto socio-político desembarcan este martes Don Felipe y Doña Letizia, en la que será la primera visita de un Jefe del Estado a las ciudades autónomas en 19 años –desde el convulso viaje de Juan Carlos I y Doña Sofía en 2007– y la primera vez en democracia en que un monarca pernocta en Ceuta. Según la representación policial, la ciudadanía aguarda el viaje con "ilusión" ante la necesidad de sentirse respaldada por el Estado tras dos meses y medio de incertidumbre desde la entrada masiva de unos 80.000 migrantes a finales de julio.
El programa institucional arrancará este martes 13 en Ceuta a las 12:30 horas, cuando Felipe VI y Doña Letizia llegarán al Ayuntamiento para recibir las llaves de la ciudad y reunirse con el Consejo de Gobierno. Tras visitar el Colegio Vicente Alexandre, participarán a las 18:00 horas en un homenaje ecuménico a los fallecidos en el mar en el cementerio musulmán de Sidi Embarek, cerrando la jornada con un discurso del Rey ante la sociedad civil en el Parador, donde pasará la noche. El miércoles 14, la agenda continuará en Melilla con la recepción a las 11:45 horas en la Asamblea de la ciudad, una visita vespertina al colegio Pintor Eduardo Morillas y un encuentro final con la representación social melillense, donde el monarca pronunciará unas palabras.
El despliegue real ha reabierto las fricciones diplomáticas con Marruecos. Tras el anuncio oficial del viaje, el rey Mohamed VI ha criticado las "declaraciones irresponsables" de sectores políticos y mediáticos españoles, advirtiendo de que la relación bilateral es una "opción soberana" que no aceptará "presión, amenaza ni chantaje". Frente al malestar de Rabat y los análisis de expertos que prevén un repunte de la tensión bilateral, Felipe VI ha reiterado en sus últimas intervenciones que la frontera ceutí representa el límite exterior de la Unión Europea, instando a los socios comunitarios a asumir una responsabilidad compartida ante presiones que afectan al conjunto de los Estados miembros.
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