El mercado del aceite de oliva podría experimentar cambios importantes durante los próximos meses. El Gobierno ha aprobado un mecanismo que permitirá retirar parte de este producto de la circulación si la cantidad disponible supera determinados límites. El objetivo es impedir que una cosecha especialmente abundante provoque un descenso de los precios y reduzca los ingresos de los agricultores.
La decisión se ha formalizado hoy con la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de la Orden APA/1145/2026, impulsada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Según ha informado la agencia EFE, esta herramienta podrá utilizarse durante la campaña 2026/2027 siempre que se cumpla un requisito relacionado con el volumen de aceite almacenado y las previsiones de cosecha.
La condición que debe cumplirse
La normativa establece un límite a partir del cual podrá ponerse en marcha esta intervención. Para ello, la suma del aceite almacenado al comienzo de la campaña y la cantidad que se espera obtener durante los próximos meses deberá superar el umbral del 120% respecto a la media de las seis campañas anteriores.
Una vez comprobado que se cumple este supuesto, la Dirección General de Producciones y Mercados Agrarios tendrá que concretar cuánto producto deberá quedar fuera del circuito comercial. La resolución con el porcentaje aplicable se conocerá antes del 15 de noviembre y tendrá validez hasta que termine la actual campaña. No obstante, la Administración podrá revisar esa proporción si la evolución del mercado lo hace necesario.
La cantidad que se retire se calculará teniendo en cuenta el volumen de aceite obtenido y acumulado cada mes. La decisión sobre qué categoría se destina a este mecanismo corresponderá a cada operador. La intervención se llevará a cabo en las almazaras encargadas de elaborar aceite repartidas por todo el país.
Una cosecha que supera las previsiones de la campaña anterior
Detrás de esta decisión se encuentra la perspectiva de una campaña con una producción muy superior a la del ejercicio precedente. Las buenas condiciones de floración registradas en los olivares durante la primavera han elevado las previsiones de cosecha para 2026/2027.
Los cálculos elaborados a partir de la información remitida por las comunidades autónomas apuntan a una producción de 1.602.596 toneladas. Esto representa un aumento del 23% frente a la campaña anterior y supone una mayor cantidad de producto disponible para su comercialización.
A este escenario se añade el aceite que ya había en las instalaciones al comenzar el nuevo ejercicio. Los depósitos partieron con 357.040 toneladas, lo que equivale a un volumen un 23,3% superior al registrado al inicio de la temporada precedente. Estos datos proceden del Sistema de Información de los Mercados Oleícolas, que recoge las cifras comunicadas por los distintos operadores y cuya última actualización fue publicada por Agricultura el 28 de octubre.
División de opiniones
La posibilidad de poner en marcha este sistema ya había generado opiniones diferentes dentro del sector oleícola. Las principales organizaciones agrarias, Asaja, COAG y UPA, junto con Cooperativas Agroalimentarias de España, han respaldado la iniciativa al considerar que puede ayudar a evitar desequilibrios entre la cantidad de aceite disponible y la demanda.
La postura de la industria envasadora, sin embargo, es distinta. Sus representantes han advertido de que esta intervención podría colocar a las empresas españolas en una posición menos favorable frente a sus competidores de otros países.
Con la publicación de la orden en el BOE, el mecanismo ya cuenta con cobertura normativa, aunque su aplicación efectiva dependerá de que se alcance el umbral establecido. El siguiente paso será conocer la decisión que adopte Agricultura antes del 15 de noviembre.
¿Cómo puede afectar la retirada al precio del aceite de oliva?
La salida de parte del aceite del circuito comercial permitiría reducir la cantidad de producto disponible en el mercado y aliviar la presión que puede generar una cosecha especialmente abundante. De esta forma, el mecanismo pretende evitar que un exceso de oferta provoque un fuerte descenso de los precios que reciben los agricultores por su producción. Su eficacia dependerá, no obstante, de cuánto aceite se retire y de cómo evolucione la demanda durante los próximos meses.
En cuanto al consumidor, no implica una bajada automática del precio de la botella en los supermercados. De hecho, al reducir la cantidad de aceite disponible para su comercialización, la medida podría contribuir a sostener las cotizaciones en origen. La evolución del precio final dependerá también de otros factores, como los costes de producción, el envasado, la distribución y los márgenes comerciales.
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