La memoria escrita y la cultura material han vuelto a ocupar el centro de Zaragoza con la inauguración de la XX Feria del Libro Viejo y Antiguo, una cita consolidada que reúne a libreros especializados, coleccionistas y lectores en torno al libro como objeto y como patrimonio cultural. El acto inaugural, celebrado en la Biblioteca de Aragón, ha contado este jueves con la participación del director general de Cultura en funciones del Gobierno de Aragón, Pedro Olloqui, y del escritor y dramaturgo Adolfo Ayuso Roy, encargado de pronunciar el pregón.

Organizada por la Asociación de Libreros de Viejo y Antiguo de Aragón (ALVADA), la feria reúne a librerías de distintos puntos del país –Zaragoza, Madrid, Valencia, Navarra, Vitoria o Huesca–, evidenciando su carácter nacional. En las casetas instaladas en el centro de la ciudad se exhibe un catálogo amplio que abarca desde libros antiguos y descatalogados hasta grabados, mapas, postales, cómics y revistas, piezas todas ellas vinculadas al coleccionismo en papel.

El recorrido por los puestos combina el interés bibliográfico con el descubrimiento. Los libreros organizan sus fondos por temáticas –historia, literatura, arte o ciencia– y alternan ejemplares de alto valor con otros más accesibles. La feria funciona así no solo como espacio de venta, sino también como lugar de asesoramiento, donde los profesionales orientan a los visitantes y ayudan a localizar obras concretas, en un intercambio que integra conocimiento y experiencia lectora.

Reivindicación del libro

Durante su intervención, Olloqui ha reivindicado el papel de los libreros de viejo como custodios de la memoria cultural y ha defendido la vigencia del libro físico en un contexto marcado por la digitalización. El consejero ha señalado que “hay un retorno a la materialidad de las cosas como signo de modernidad” y ha subrayado que los libros antiguos representan “una muestra de erudición y de búsqueda del conocimiento”.

Olloqui ha vinculado además este patrimonio bibliográfico con la identidad aragonesa, al afirmar que Aragón es “uno de los territorios con mayor identidad específica de Europa, pero también uno de los más ignorados”. En ese sentido, ha defendido que la consulta de libros antiguos resulta clave para reconstruir la memoria colectiva “no desde la nostalgia, sino como compromiso con el futuro”.

La inauguración ha servido también como reconocimiento a la trayectoria del pregonero. Olloqui ha destacado la aportación de Ayuso al teatro, especialmente en el ámbito de los títeres y las marionetas, donde se ha consolidado como una de las figuras de referencia en España.

Nacido en Huesca en 1956, Ayuso ha desarrollado una trayectoria que combina escritura, investigación teatral y divulgación cultural. Cofundador de la compañía Títeres de la Tía Elena y de la revista La Expedición, ha cultivado diversos géneros –poesía, narrativa, teatro y ensayo– y ha contribuido a consolidar el teatro de marionetas como disciplina artística.

Comercio, artesanía y cultura

En su pregón, Ayuso ha articulado un discurso que ha combinado referencias literarias, humor y reflexión sobre el valor cultural y emocional del libro antiguo. Ha definido al librero como un intermediario entre el comercio y el oficio artesanal, capaz de rescatar ejemplares “de una muerte infame” y devolverlos a la circulación a través de nuevas lecturas.

El escritor ha reivindicado además el propio género del pregón como una forma de invitación pública y ha animado a recorrer las casetas, al tiempo que ha ironizado sobre el componente económico de la feria: “El júbilo de una feria se mide también por el ‘clin, clin’ de la caja registradora”.

En su intervención, ha destacado la dimensión sensorial del libro antiguo –su olor, su textura o los objetos que pueden aparecer entre sus páginas– como elementos indisociables de la experiencia lectora y ausentes en los soportes digitales. También ha aludido a la relación personal que los lectores establecen con sus bibliotecas, marcada por la búsqueda, el hallazgo y, en ocasiones, el desprendimiento.

La feria permanecerá abierta hasta el 12 de abril y se plantea como un espacio de encuentro intergeneracional en torno al libro. En un contexto de transformación digital, la cita reivindica la permanencia del objeto físico como soporte de conocimiento, memoria e identidad, y consolida su papel como uno de los principales escaparates culturales dedicados al libro antiguo en España.