Demetrio Madrid (Villaralbo, Zamora, 1936) es la primera gran figura del socialismo en Castilla y León, el hombre que pilotó el nacimiento de la autonomía y se convirtió en su primer presidente tras la victoria del PSOE en las elecciones de 1983. Diputado en el Congreso por Zamora en 1977, fue clave en la redacción y aprobación del Estatuto de una comunidad que está llamada, de nuevo, a las urnas.
La figura de Demetrio Madrid es, para algunos, como el “primer caso de lawfare” en España: la querella laboral ligada a su antigua empresa textil, Pekus, que le llevó a dimitir en 1986 y abrió la puerta a la llegada de José María Aznar a la Junta, pese a que años después la justicia lo absolvió de forma “casi laudatoria”, en sus propias palabras. Pero Madrid no cree en el lawfare. “Hubo un aprovechamiento político de un bulo. “Sigo pensando que hay que mejorar la relación entre la administración de justicia y la política: cada cual en su sitio, con respeto mutuo, porque hoy se está envolviendo todo de una manera muy perjudicial para el país”, afirma.
Pregunta: ¿Cómo ve las próximas elecciones en Castilla y León?
Respuesta: Pues como todas las elecciones, pues hay una parte siempre muy positiva, y es que los ciudadanos puedan decir algo, hablar en definitiva, y es una expresión de los que hemos vivido otros tiempos de la democracia. Es una satisfacción comprobar que, a pesar de todos los problemas que existen, la democracia funciona. La trayectoria de la dictadura a la democracia es un paso de éxito en nuestro país, que se expresa en el conjunto de todos los territorios y en la situación del Estado de las Autonomías, que ha funcionado como uno de los logros unidos a la democracia que disfrutamos. Por otro lado, no podemos separarnos de los problemas reales, de los problemas actuales que tiene la gente y, en ese sentido, pero con cierta preocupación.
P: ¿Se van a tratar en estas elecciones los problemas reales de la gente de Castilla y León o corre el riesgo de que se vivan en clave nacional como en Aragón?
R: Es inevitable, los ciudadanos no dividimos nuestra vida en “ahora lo local, luego lo autonómico, después lo nacional y más tarde lo europeo”. Todo forma parte de un mismo corpus que va desde la cesta de la compra hasta el funcionamiento de la economía mundial y el efecto que tiene en la vida de la gente. La vida diaria es el compendio de todas esas dimensiones.
Hemos construido un Estado compuesto, complejo en cierto modo, en el que todas las piezas -desde la gobernabilidad de cada casa hasta el Estado y las relaciones internacionales- tienen importancia. Todo está muy mezclado, como no podía ser de otra manera. Uno piensa en llegar a fin de mes cuando va a la compra, según su presupuesto familiar, pero también tiene que tener en cuenta el presupuesto del Estado, los gastos generales que afectan a toda la ciudadanía. Ahí es donde debería haber más armonía y mejor relación entre el conjunto de comunidades e instituciones, porque a veces uno tiene la sensación de que esa coordinación es claramente mejorable.
Echo en falta que las comunidades y sus instituciones representativas actúen más unidas cuando se habla de los llamados “problemas de Estado”, que en realidad son los problemas de los ciudadanos.
P: El Partido Socialista presenta a Carlos Martínez, una persona que lleva muchos años en política desde Soria. ¿Cómo ve la candidatura?
R: La veo muy bien. Es una persona con raíces sólidas en la ciudadanía de a pie, en su ciudad y en su provincia, y además es conocido por haber sido miembro de las Cortes de Castilla y León y por su proyección internacional.
Creo que reúne condiciones para gobernar con solvencia profesional y política. Es un socialista acreditado desde la juventud, con un estilo de cercanía con los ciudadanos que se ha reflejado en las mayorías absolutas que ha obtenido cada vez que se ha presentado.
P: ¿Las políticas de Pedro Sánchez le pueden suponer un lastre en la campaña a Carlos Martínez la hora de crecer en Castilla y León?
R: La responsabilidad institucional debe ir lo más alineada posible con la política nacional. Me parece un error plantear enfrentamientos permanentes con la política nacional, del mismo modo que lo sería que cada ciudad o cada pueblo estuvieran en guerra con la política autonómica.
Habrá momentos de acuerdo pleno y otros en los que no; cuando eso ocurra, lo que debe hacerse es manifestarlo, discutirlo y tratar de armonizar posiciones. No creo que la confrontación permanente conduzca a nada útil. Otra cosa es el debate y la discusión legítima entre posiciones diferentes, y la defensa lógica de los intereses no solo del territorio en abstracto, sino de los ciudadanos que viven en ese territorio.
P: ¿Necesita el PSOE más armonía entre Ferraz y los socialista autonómicos?
R: En general es evidente que sí, que hace falta más armonía. Pero no lo interpreto como un problema localizado en un dirigente concreto o en un territorio concreto, sino como una consecuencia del propio funcionamiento de la libertad y la democracia. Hay que aplaudir a los responsables que defienden los intereses de su comunidad. Es lógico que, en asuntos que llevan tantos años pendientes como la financiación autonómica, no todos estén plenamente de acuerdo. A veces hay que buscar el mal menor porque el propio sistema español no facilita las cosas.
En otros países, como Alemania, los Länder cuentan con una cámara específica, el Bundesrat, donde discuten con el Gobierno federal la financiación y otros asuntos, con tiempo y de manera estructurada. Aquí no tenemos exactamente ese mecanismo y eso complica el consenso. Pero es normal que existan discrepancias: se podrían resolver “tomando un café” en privado y, cuando se hacen públicas, tampoco pasa nada.
P: Felipe González dijo que votará en blanco en las próximas elecciones generales. ¿Qué le parece eso, teniendo en cuenta la figura tan importante que es Felipe González para el Partido Socialista?
R: Felipe González ha sido una persona fundamental, no solo en el Partido Socialista, sino en la construcción democrática de España, pero creo que ahora mismo está fuera de la realidad. ¿Qué es lo que ha pasado en él para cambiar de esta manera tan brusca y terminar diciendo que vota en blanco? El voto no es cualquier cosa en una sociedad democrática. Tanto la abstención como el voto en blanco tienen una gran importancia. Lo que diga, me extraña enormemente y lo siento mucho porque creo que Felipe González está fuera de la realidad política española y de sus propios principios.
P: Sus declaraciones suenan especialmente llamativas en un contexto de crecimiento de un partido como Vox, que en Castilla y León es un movimiento fuerte. ¿Cómo ve ese crecimiento de Vox?
R: Creo que ese crecimiento no es casual. Dentro del Partido Popular ha habido personas que han facilitado enormemente la aparición y consolidación de Vox, y tienen nombres y apellidos. Aznar y Esperanza Aguirre han contribuido claramente a ello, alentando a gente que ya existía en ese espacio político. La mayoría no solo de los votos, sino también de los dirigentes de Vox proceden del PP, y en esa sede se alimentó la aparición y el crecimiento de Vox, que ha ido tomando personalidad propia. A mí me preocupa su crecimiento, como preocupa a una parte importante de la sociedad española.
P: Castilla y León lleva 40 años ya sin un gobierno socialista. ¿Van a perder otra oportunidad?
R: Habrá que ver cómo transcurre la campaña y cómo se sitúa el voto de gente que en otros momentos confió en el Partido Socialista. Yo lo he vivido en primera persona: sé que hay personas que han votado al PSOE, han confiado en él y hoy están más distantes.
Espero y deseo que mucha de esa gente vuelva a confiar en el Partido Socialista. En eso debemos concentrar esfuerzos, pese a las dificultades del momento.
P: ¿Qué debe hacer el Partido Socialista si quiere ganar estas elecciones?
R: Debe impedir la desmovilización del voto y explicar con claridad qué se ha conseguido y qué se pretende conseguir a partir de ahora. No conozco otra manera.
P: Hay un fenómeno general en toda España: el medio rural se ha escorado mucho a la derecha. ¿Por qué cree que ha ocurrido y si tiene vías de solución para los otros partidos?
R: Para explicar exactamente por qué ha ocurrido haría falta ser adivino, y yo no lo soy. Lo que sí veo es que en el mundo rural ha crecido mucho desde el punto de vista del bienestar. El medio rural de Castilla y León había que verlo cuando tuve la fortuna de presidir esta comunidad.. Sii en algún sitio se puede visualizar el cambio social desde el punto de vista material y desde el punto de vista de participación, de las comunicaciones o del futuro de los hijos, es, precisamente, en el mundo rural.
Cuando se alcanzan ciertos estándares de bienestar, la exigencia se multiplica: es lógico que se quiera estar mejor y se aspire al siguiente peldaño. Eso está pasando en Castilla y León y en muchos otros sitios. Además, una parte importante de la economía agrícola cuenta con un fuerte apoyo de la inversión pública, nacional e internacional, especialmente de la Unión Europea. Pero, lógicamente, las aspiraciones nunca se detienen, y ahí el Partido Socialista debe hacer un esfuerzo especial para demostrar al mundo rural que son de los nuestros.

|
P: De momento Vox se lleva mucho voto en el campo. Parece que ha sabido explotar muy bien el tema rural, ¿por qué?
R: Vox ha sabido explotar muy bien algunos símbolos, como la caza o los toros, y ha construido una demagogia muy extendida alrededor de la idea de que, si gobernara el Partido Socialista, desaparecerían la caza, los toros, etcétera. Eso no se sostiene, pero tiene efectos positivos para la extrema derecha. Yo ya no sé distinguir entre la derecha “natural” y la derecha extrema: muchas personas proceden del mismo lugar.
Ante eso, el Partido Socialista tiene que redoblar esfuerzos y hacer política con las manos: estar muy cerca de las personas, de las familias, explicar y hacer pedagogía. Estamos ante una etapa nueva, no solo en España, sino en Europa y en muchos países de nuestro entorno, y la única manera de afrontarla es intensificando el trabajo de la dirigencia y de la militancia para contar las cosas cara a cara, como hay que contarlas.
P: Usted, cuando gobernaba, tuvo que dimitir porque fue acusado de algo de lo que después quedó completamente absuelto. ¿Se considera víctima del lawfare?
R: Creo que son situaciones absolutamente diferentes a las que hoy se engloban bajo el término lawfare, no tienen nada que ver. Lo que sí hay en común es el aprovechamiento político de un bulo, como se demostró después.
Se me imputaron hechos que no tenían relación con la política ni con la economía, surgidos cuando yo decidí dedicar parte de mi vida a la política, dejando mis actividades económicas. Sin embargo, tanto el Tribunal Superior de Justicia como el Tribunal Supremo no solo me absolvieron, sino que las sentencias fueron claramente laudatorias.
Lo preocupante es el uso que hizo la derecha de aquella situación para insistir y degradar el ejercicio noble de la vida política. Sigo pensando que hay que mejorar la relación entre la administración de justicia y la política: cada cual en su sitio, con respeto mutuo, porque hoy se está envolviendo todo de una manera muy perjudicial para el país.
P: ¿Cómo ve a Pedro Sánchez y el futuro del Partido Socialista?
R: Veo el futuro del Partido Socialista con, al menos, otros 150 años de vida. Junto con la Iglesia católica, es de las instituciones más longevas de España y ha estado siempre en los momentos clave de nuestra historia. No veo ninguna situación de riesgo existencial, porque seguirá afrontando los problemas de los ciudadanos, siguiendo el sentido que Pablo Iglesias le dio al fundarlo: permitir que quienes viven en peores condiciones puedan vivir mejor.
En cuanto a Pedro Sánchez, como dice el Evangelio, “por sus hechos lo conoceréis”. Ahí están el salario mínimo, las pensiones, la evolución de la economía doméstica y el peso internacional de España. Su liderazgo ha hecho que se le considere uno de los dirigentes actuales más relevantes, lo que inevitablemente provoca la reacción de sus adversarios, más aún con la aparición de las dos derechas.
No recuerdo otro momento, incluida la Transición, en el que, en conjunto, se haya vivido mejor en España: en esperanza de vida, en funcionamiento de servicios como sanidad, educación o servicios sociales, pese a sus problemas. Habrá personas con dificultades que puedan discrepar, pero, en términos generales, el país nunca había estado en mejores condiciones.
Te puede interesar
-
¿Que gobierne la lista más votada? Lo plantea el líder del PSOE de Castilla y León, pero no Ferraz
-
Carlos Pollán será el candidato de Vox en los comicios de Castilla y León el próximo 15 de marzo
-
IU ratifica la coalición con Sumar y Equo en Castilla y León y mantiene la “mano tendida” a Podemos
-
Hallan en Italia la talla de San Lucas robada en 1979 en Palencia
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado