La Comunidad de Madrid iniciará este mes un programa de pruebas de seguridad que provocará suspensiones temporales del servicio en la Línea 6 de Metro durante varios fines de semana hasta finales de año. Estas interrupciones programadas, que se extenderán en periodos de 48 horas continuadas, resultan imprescindibles para validar la integración de los nuevos sistemas antes de la entrada en funcionamiento de los trenes automáticos.

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Las primeras actuaciones del calendario tendrán lugar durante los fines de semana del 26 y 27 de septiembre y del 3 y 4 de octubre, afectando al tramo comprendido entre las estaciones de Cuatro Caminos y Lucero, con paso por Moncloa. Ambas paradas extremas permanecerán operativas para ejercer como cabeceras provisionales del resto del trazado, con el objetivo de reducir las molestias a los usuarios.

Para mitigar los inconvenientes en la movilidad urbana, Metro de Madrid habilitará un servicio especial y gratuito de autobuses que cubrirá en superficie el trayecto suspendido. Durante los cierres de fin de semana, dos de los nuevos convoyes automáticos circularán a baja y alta velocidad por el tramo acotado para verificar la perfecta coordinación entre el material móvil, la señalización y los sistemas de estación.

En el tramo designado para estos primeros ensayos, las ocho estaciones implicadas cuentan ya con puertas de andén, cuyos ajustes e inspecciones finales concluirán a finales de septiembre. A estas infraestructuras se suman otras once paradas de la ruta Circular que ya disponen de estas mamparas, quedando únicamente nueve estaciones pendientes de instalación, proceso que se completará antes de que finalice el año.

La incorporación de las puertas de andén busca consolidar una barrera física de seguridad entre la zona de espera de los pasajeros y las vías, sincronizando su apertura con la llegada de los trenes. Además de reforzar la protección de los viajeros, la medida supondrá un avance significativo en accesibilidad universal, al reducir el hueco entre el andén y el tren a una distancia máxima de tres centímetros, incorporando asimismo paneles informativos con datos de la red.

Esta reforma integral de la Línea Circular se sitúa como una de las intervenciones tecnológicas más destacadas de la red metropolitana. Una vez finalizada la implantación del sistema automático, la línea incrementará de forma sustancial su capacidad de transporte, pasando de los 400.000 viajeros diarios actuales a un máximo de 730.000 usuarios, dando respuesta a la creciente demanda en la capital.