El terremoto de Venezuela no responde a un patrón habitual, sino a un fenómeno poco frecuente que popularmente se conoce como doblete sísmico, y que técnicamente es un terremoto que es precursor de un segundo. Según las primeras estimaciones de agencias sísmicas internacionales, el evento comenzó con un sismo de magnitud 7,2 a unos 20 kilómetros de profundidad. Apenas un minuto después, se produjo un segundo terremoto de características similares, esta vez a unos 10 kilómetros, en el mismo sistema de falla.
“Se ha disparado una falla a 20 kilómetros de profundidad y, al minuto, otra de un tamaño similar a 10 kilómetros. Parece como que ha habido una transmisión de abajo a arriba. El plano de falla es además un límite de placa, una estructura muy importante, muy larga y con capacidad de generar este tipo de terremotos”, explica Raúl Pérez, de la Vicedirección Científica del Departamento de Riesgos Geológicos del IGME. Según Pérez, la falla en la que se ha producido el terremoto llevaba casi un siglo acumulando tensiones tectónicas sin realizar un movimiento grande que las liberara.
Este comportamiento ha provocado una doble sacudida prácticamente consecutiva sobre la misma zona, agravando de forma notable los daños. “Desde el punto de vista de la peligrosidad y, sobre todo, del riesgo, es muy grave, porque en el mismo sitio ha impactado una onda sísmica con una intensidad muy alta y, a continuación, otra que vuelve a afectar al mismo lugar. Eso multiplica el daño”, advierte. Pese a la doble sacudida del territorio los venezolanos solo han sentido un único y largo terremoto.
Estamos todos muy sorprendidos por ese minuto de desfase entre dos terremotos de magnitud similar en la misma falla
Aunque la magnitud de ambos eventos es similar, Pérez insiste en la diferencia entre magnitud e intensidad. “La magnitud es la energía liberada, pero la intensidad es la respuesta del terreno. En este caso, el segundo terremoto ha tenido una intensidad mayor, lo que significa que sobre edificios ya dañados vas a tener una vibración todavía más fuerte. Desde el punto de vista de la vulnerabilidad y del riesgo, eso es mucho más peligroso”.
El fenómeno, que puede describirse como un “doblete sísmico” en términos divulgativos, resulta especialmente inusual por el escaso intervalo entre ambos eventos. “Estamos todos muy sorprendidos por ese minuto de desfase entre dos terremotos de magnitud similar en la misma falla. Normalmente hablamos de minutos, incluso horas, cuando una falla dispara a otra. Pero un minuto es casi instantáneo, es casi como si hubieran roto los dos en un solo terremoto, aunque no haya sido así”, señala.
En este caso, ambos eventos se originaron en la misma estructura. “Aquí no estamos ante dos fallas distintas. Es la misma falla la que ha generado los dos terremotos. En ese sentido, uno actúa como precursor del otro, lo que en sismología llamamos un ‘foreshock’ seguido del evento principal”, precisa.
La falla implicada, situada en las proximidades de una gran área urbana como Caracas, llevaba décadas acumulando tensiones tectónicas. “Es una falla conocida, muy importante, al lado de una ciudad con millones de personas, y que llevaba al menos un siglo acumulando esfuerzos sin liberar energía. Esa acumulación ha sido tan grande que ha sido capaz de generar dos terremotos bastante potentes en apenas un minuto”, explica Pérez.
Además, se trata de una falla de tipo desgarre, que generalmente no produce eventos superiores a magnitud 7,5. Sin embargo, casos recientes han ampliado ese límite. “Sabemos que existen lo que llamamos superdesgarres, fallas con una geometría que permite magnitudes mayores. Este caso encajaría dentro de esa categoría. Se podía esperar un terremoto, pero no uno así, con esta concatenación de factores”, añade.
Desde el punto de vista del riesgo, la concatenación de ambos sismos multiplica el impacto. “Si no hubiéramos registrado estos terremotos por separado y solo viéramos los daños, probablemente estimaríamos que ha ocurrido un único evento de magnitud mucho mayor, en torno a 8,8. Porque estaríamos sumando los efectos de los dos”, concluye.
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