Las apps de citas están en auge con millones de usuarios. Según un estudio de la Universidad de Standford y de la Universidad Estatal de Arizona, se ha estimado que un 39 % de las parejas estadounidenses se han conocido en línea. Pero la pandemia les ha hecho batir récords, con crecimientos de hasta un 12 % entre febrero y marzo de 2020 en Reino Unido. Seguimos buscando el amor en Internet, pero ¿sabemos quién está al otro lado?

Irene (24 años) usuaria ocasional de Tinder expone a El Independiente cómo una vez dio match con un perfil cuyas fotos realmente eran de un actor porno gay. "Ves un chico mono, que tampoco tiene muchas fotos. Tampoco es algo que vea raro. Yo me di cuenta porque mi mejor amigo me cogió y me lo dijo", detalla. "Si yo no llego a saber eso, ahí está el 'troleo'. Justo coges un actor porno gay sabiendo que las chicas supuestamente no van a saber quién es".

En su biografía aparecía su Instagram, lo cual me da confianza para pensar que existe de verdad"

adriana (24 años)

Adriana (24 años), también en Tinder, expone cómo en se emparejó con un perfil de un chico con únicamente dos fotografías. "Parecía una persona completamente real, en su biografía aparecía su Instagram, lo cual me da confianza para pensar que esa persona existe de verdad", sostiene. Tras una conversación con las clásicas preguntas de 'dónde vives, a qué te dedicas, etc', el otro le animó a que se siguieran en Instagram.

Allí, el usuario —que confesó que era "un modelo de Málaga"—, únicamente tenía una foto en su feed. "No salía su cara, y todos los seguidores eran mujeres, absolutamente todos, no sé si reales o no", relata. "Si le seguían unas 200 personas, el seguía como a 500, me dio a sospechar". Inteligentemente Adriana le preguntó directamente que "qué casualidad" que todas fuesen chicas. "Automáticamente vi que era un perfil falso, match deshecho y le bloqueé".

Pablo (24 años) usuario de Grindr asevera cómo en la app de citas para chicos gays y bisexuales son "muy comunes" los perfiles que te hacen spam con mensajes a enlaces maliciosos. "Deberían de tener algún tipo de filtro para que esto no pase, siempre que entras pasa", asegura. También menciona la presencia de perfiles de suggar daddies. "Te ofrecen cantidades astronómicas de dinero, como 24.000 euros o 30.000 euros al mes, algo difícil de creerse", detalla.

El joven cuenta cómo una vez decidió hablar, por "seguir el rollo", a uno de los números móviles que aparecían en el mensaje. Le exigían que hiciese una transferencia a través de iTunes, "como una fianza" de 40 a 45 euros, antes de "los servicios". "En WhatsApp las fotos eran las mismas que las de Grindr, pero al cabo de una semana se las cambió y en el icono de usuario aparecía la cara de una persona completamente diferente, un chico joven normal y corriente", menciona.

El juego del gato y el ratón

El investigador del equipo SOM Research Lab, Jordi Cabot, advierte en una entrevista con El Independiente que, "en general", los bots "han mejorado con el paso del tiempo". "Es imposible casi de saber el porcentaje real en las aplicaciones de ligar, pero hay estudios que hablan de que este porcentaje rondaría un 23,4%", detalla. "Son capaces de camuflarse entre usuarios normales: tienen 60 amigos de Facebook de media, utilizan fotos reales y tienen perfiles completos, por lo que es muy complicado detectarlos".

Se encontrará la manera de burlar esto, a las propias aplicaciones de citas no les interesa perder usuarios"

JORDI CABOT, EXPERTO EN INTELIGENCIA ARTICIAL

Su principal objetivo son los "usuarios crédulos". En ellos lanzan links para, por ejemplo, instalar un virus en el teléfono móvil o chantajear previo pago con desnudos que ha enviado la persona engañada. El experto detalla como funcionan principalmente con conversaciones automatizadas y que posiblemente detrás hay "alguien" persiguiendo un beneficio propio. "Si este habla con un número suficiente de personas, pongamos que el 90% lo caza al ver que responde muy raro o muy rápido, o siempre contesta dos veces lo mismo. Pero luego queda el otro 10%", espeta.

A pesar de la existencia de filtros de seguridad o verificación una vez te creas un perfil, Jordi Cabot asegura que este problema es un poco "como el juego del gato y el ratón". "Se encontrará la manera de burlar esto, a las propias aplicaciones de citas no les interesa perder usuarios", concreta. Detalla que el "punto débil" de los bots es "su falta de creatividad" en "trivialidades". "El ser humano a dos preguntas iguales siempre contesta de forma distinta y más aún sobre temas más profundos", sostiene.

Los robots también aprenden

No hay que olvidar, explica Jordi Cabot, que los bots tienen distintos usos y uno de ellos es el que propicia los encuentros entre personas en estas plataformas de citas, lo que se llama un recommender system. Este tipo de sistemas se usan tanto para buscar pareja con gustos similares como para que plataformas audiovisuales, como Netflix, recomienden películas o series de manera individualizada.

Además, pueden adquirir conocimientos para ir más allá, añade el investigador: "Pueden aprender de tu feedback, es decir, la app te recomienda posibles personas afines y, según si aceptas o no, va aprendiendo más de tus gustos y mejora las recomendaciones futuras". Las compañías defienden este uso como "básico" para el propio sistema y, de este modo, se desmarcan de las denuncias con respecto de que son ellas mismas las que crean los perfiles falsos para tener más suscriptores.

Un negocio de 251 millones de euros

Según un informe de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, las "estafas románticas" generaron un total de 304 millones de dólares (unos 251 millones euros aproximadamente). Los datos arrojan que esta cifra incrementó un 50% respecto al anterior año 2019. "De 2016 a 2020, las pérdidas totales en dólares reportadas aumentaron más de cuatro veces y la cantidad de informes casi se triplicó", aseguró la entidad competente.

Por otra parte, generar imágenes falsas a día real está al alcance en un click. Páginas como thispersondoesnotexist.com (donde se genera un rostro humano nuevo cada vez que abres la ventana), generated.photos (un editor y generador de rostros artificiales humanos) o www.whichfaceisreal.com (un juego donde tienes que adivinar qué cara es generada por inteligencia artificial) son prueba de ello.

Verificación de rostros y fotos

En una entrevista con El Independiente Marian Riquelme, responsable de marketing de Badoo, espeta que la presencia de bots en apps es algo que se puede relacionar "con la vida real". "Está en cada uno ser honesto, te aseguro que dentro de la app nuestro sistema de seguridad ahora mismo muy pocos podrían asemejarse", insiste. Riquelme subraya cómo Badoo implementa un sistema de reportes por parte del usuario en caso de recibir comentarios despectivos o insultantes, o algo nos hace sospechar.

Además, al igual que Tinder, cuenta con un sistema de verificación del rostro del usuario inhouse, es decir, con tecnología propia. "Las imágenes que se hace la persona son tratadas por un equipo de forma manual, para ver si hay alguien real". Por su parte, Tinder asegura a este periódico que "se toman muy en serio" asuntos como suplantaciones o estafas y tienen una política de "tolerancia cero" a conductas abusivas". También cuentan con un equipo que monitoriza "posibles signos" de fraude o actividades sospechosas.

Fuentes de Tinder detallan que "nadie" debería de enviar dinero a alguien que no conoce en persona. "Además, animamos a nuestros miembros a reportar a cualquier usuario que haya pedido información financiera, a través de nuestra herramientas de reporting", aconsejan. "Estas dos consideraciones ayudarán en gran medida a frenar casi todas las estafas y ayudarán a proteger a la próxima víctima potencial". En último lugar, Marian Riquelme, responsable de marketing en Badoo insiste en que es "necesario" educar a la gente a la hora de emplear este tipo de aplicaciones.