Nicole Kidman y Keith Urban han cerrado oficialmente su divorcio. Un juez del condado de Davidson, en Nashville (Tennessee), ha ratificado el acuerdo que pone fin a un matrimonio de 19 años y que la pareja tenía cerrado desde antes de acudir a los tribunales. El trámite judicial ha sido rápido; la negociación, silenciosa.
Según la documentación judicial conocida este martes, ambas partes han renunciado a cualquier derecho de manutención, tanto conyugal como relativa a sus hijas, y asumirán de forma separada sus gastos y honorarios legales. El acuerdo fija además un plan de custodia compartida: Sunday Rose, de 17 años, y Faith Margaret, de 15, residirán de manera principal con su madre durante 306 días al año, mientras que Urban contará con el resto del tiempo, articulado en estancias regulares. Las decisiones relevantes –educación y atención médica, entre otras– deberán tomarse de manera conjunta.
El pacto incluye la conservación de los bienes por cada parte, una separación patrimonial ordenada que sugiere que los detalles económicos estaban resueltos con antelación, aunque no se ha aclarado públicamente la existencia de un acuerdo prenupcial. Kidman presentó la solicitud de divorcio a finales de septiembre, alegando diferencias irreconciliables, un día después de que la ruptura trascendiera a la prensa estadounidense.
Meses viviendo separados en Nashville
Cuando la separación se hizo pública, Vanity Fair habló del final de “una de las parejas más duraderas de Hollywood”. Fuentes citadas entonces señalaron que ambos llevaban meses viviendo separados en Nashville, desde el inicio del verano, y que la iniciativa de la ruptura había partido de Urban. El retrato contrastaba con la imagen que el matrimonio había proyectado durante casi dos décadas: estabilidad, complicidad pública y una gestión deliberadamente discreta de la vida privada.
En una entrevista concedida a Vanity Fair en 2007, poco después de casarse, Kidman explicaba que el matrimonio había cambiado de forma radical su relación con el trabajo: decía que, desde que se había casado con el músico australiano, había rechazado proyectos y decisiones profesionales porque no quería vivir separada de la persona a la que amaba, y que no estaba dispuesta a organizar su vida lejos de su pareja. Años más tarde, Urban llegó a afirmar que casarse con Kidman había sido el mayor logro de su vida.
En 2022, el músico habló públicamente de su matrimonio en relación con su sobriedad y con el esfuerzo constante que exige mantener un equilibrio vital. Sostenía entonces que el equilibrio entre trabajo y vida personal no se alcanza de una vez, sino que se mantiene día a día, y que podía romperse con facilidad si no se corregían a tiempo los desajustes. Según explicaba, con los años había aprendido a detectar esos desequilibrios antes de que todo se desmoronara.
Kidman, clave para que Urban dejara el alcohol
Keith Urban dejó de beber a partir de una intervención que tuvo lugar en 2006, poco después de casarse con Nicole Kidman. Ese año, su esposa organizó una intervención por sus problemas de adicción al alcohol y otras sustancias, y él ingresó en un centro de rehabilitación en octubre de 2006; desde entonces ha mantenido una sobriedad continua que este 2026 alcanzará los 20 años.
Ese equilibrio familiar, sin embargo, no resistió el último tramo del matrimonio. En septiembre, Vanity Fair confirmaba la separación tras 19 años de relación, subrayando la distancia entre el relato público de estabilidad y una convivencia ya interrumpida desde hacía meses. Algunos episodios recientes —como el malestar de Urban en una entrevista radiofónica este verano, cuando se le preguntó por escenas sexuales en películas protagonizadas por su esposa— fueron interpretados después como síntomas de una tensión previa.
Kidman y Urban se casaron en junio de 2006, un año después de conocerse en una gala celebrada en Los Ángeles. El pasado 25 de junio, la actriz compartió una imagen junto a su marido para conmemorar el aniversario de la boda; sería uno de los últimos gestos públicos antes de que la ruptura se hiciera definitiva. Ganadora del Óscar en 2003 por Las horas, Kidman había estado casada anteriormente con Tom Cruise entre 1990 y 2001, en una de las relaciones más expuestas del Hollywood de los noventa.
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