La Semana de la Moda de Londres ha arrancado este jueves con pasarela, ovaciones y relevo generacional… pero el gran protagonista no estaba sobre la pasarela. Ha sido el rey Carlos III quien ha acaparado todos los focos en su primera aparición pública desde que se conociera la detención de su hermano, el expríncipe Príncipe Andrés.

El monarca, que ha decidido mantener su agenda oficial pese al terremoto mediático, ha asistido al desfile de la joven diseñadora británico-nigeriana Tolu Coker y ha convertido su llegada a los 180 Studios, en el centro de Londres, en el momento más comentado del día. Pasadas las 14:00 GMT, una comitiva de vehículos anunciaba su presencia. Vestido con traje oscuro y gesto serio, Carlos III ha sido recibido entre aplausos, vítores y también murmullos inevitables.

Era la primera imagen pública del soberano tras el arresto de Andrés en Sandringham en el marco de una investigación por presuntas filtraciones de documentos sensibles vinculadas al caso de Jeffrey Epstein. Horas antes, el rey había emitido un breve comunicado mostrando su "profunda preocupación" y subrayando que "la ley debe seguir su curso".

Moda, legado y ovaciones

Hasta la irrupción del rey, todas las miradas estaban puestas en el arranque oficial de la semana, que este año presenta 41 desfiles de la temporada otoño-invierno 2026.

La firma del diseñador irlandés Paul Costelloe —fallecido el pasado noviembre a los 80 años— fue la encargada de inaugurar el calendario. El desfile, celebrado en el Hilton Waldorf, tuvo sabor a homenaje. Su hijo, William Costelloe, ahora al frente de la dirección creativa, presentó la última colección en la que trabajaron juntos.

Chaquetas de tweed, lana irlandesa y una paleta que ha transitado de los blancos a los tonos tierra y chocolate marcaron una propuesta continuista con guiños contemporáneos. La banda sonora, con ecos patrios —de Enya a U2—, ha culminado con Where the Streets Have No Name, poniendo al público en pie. Un tributo emotivo al diseñador que vistió a Diana, princesa de Gales en los últimos años de su vida.

El otro nombre propio del día ha sido Harris Reed, enfant terrible de la moda fluida y habitual de alfombras rojas internacionales. Con solo 29 años, Reed se ha consolidado como uno de los imprescindibles de Londres tras vestir a estrellas como Harry Styles o Beyoncé.

En los próximos días, la pasarela londinense también acogerá a firmas como Burberry y un evento especial del norirlandés Jonathan Anderson, actual director creativo de Dior.

Pero en este arranque marcado por la expectación y el relevo generacional, fue la imagen del rey —serio, puntual y bajo escrutinio— la que ha terminado definiendo la jornada.