Madrid ha despedido este miércoles al periodista y escritor Raúl del Pozo con una capilla ardiente en la Casa de la Villa que ha reunido a compañeros de profesión, políticos y amigos personales. Entre coronas de flores y fotografías del columnista, las palabras que más se han repetido han sido las mismas: “gigante”, “irrepetible”, “libre”.
A primera hora de la tarde se ha acercado también la reina Letizia, que ha querido rendir homenaje al cronista fallecido ayer en Madrid a los 89 años, que durante más de seis décadas observó y narró la política española desde la columna periodística. Antes que ella, a lo largo de la jornada, habían pasado por el histórico edificio municipal periodistas, escritores y dirigentes políticos.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha recordado que la ciudad le rendirá un homenaje acorde a su trayectoria. Madrid le concedió su medalla de honor y era el lugar donde Del Pozo había decidido vivir y escribir. Su hermana, Angelina del Pozo, ha explicado que el periodista “no quería salir de Madrid”, aunque llevara su Castilla-La Mancha natal “en el corazón”.
Entre quienes se han detenido ante el féretro ha estado el periodista Pedro J. Ramírez, que le ha descrito como “más grande que la vida”, “un personaje en el que cabía todo” y en el que cabían también “siete décadas de historia de España y del periodismo”.
Diferente, grande y libre
José María García, amigo personal del columnista, lo ha definido como “diferente, grande, libre” y “un auténtico número uno” dentro de la profesión. Pilar Cernuda ha recordado que “era el periodista en estado puro y humanamente era un genio”, alguien que “se ha bebido la vida a chorros y ha tenido grandísimos amigos”.
Entre esos amigos se encontraba el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, que ha recordado al columnista como “un triunfador”, “coqueto, elegante, querido”, una mezcla –según sus palabras– de “inocencia y picaresca”. En los últimos años, ha añadido, Del Pozo se mostraba satisfecho por sentirse respetado por periodistas de otras generaciones.
La presentadora Ana Rosa Quintana ha lamentado la muerte de quien ha definido como “irrepetible”, un cronista de la Transición que vivió “muchísimo y muy intensamente”. La cantante Massiel, que le conoció en 1966, ha recordado que hoy se ha ido “un amigo” con “una pluma y una memoria maravillosas”.
"Tantas vidas en una sola persona"
También han acudido representantes políticos de distintos partidos. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha transmitido el pésame a la familia y a la profesión periodística por la pérdida de “un periodista, columnista y analista excelente”, capaz –ha dicho– de convertir “una columna periodística en literatura”. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha destacado su sentido del humor y ha recordado la frase que utilizaba a menudo, “¡Viva el vino!”, mientras lamentaba que se haya ido “una persona que se sentía muy libre”.
La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, que ha acudido acompañada de su director de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, ha subrayado que fue “un gran profesional, pero también una gran persona”, mientras que el coordinador general del PP, Elías Bendodo, ha recordado su capacidad para “conectar con el sentir de la calle”.
Durante todo el día han pasado por la capilla ardiente decenas de colegas y conocidos: desde los periodistas Miguel Ángel Aguilar, Lucía Méndez o Joaquín Manso hasta el exdirector del CNI Félix Sanz Roldán, que ha recordado que Del Pozo fue su maestro en Uclés y ha resumido su vida en una frase: “Tantas vidas en una sola persona y todas tan fructíferas”.
Otra corona del rey emérito
Entre los ramos de flores colocados junto al féretro han llegado también coronas enviadas por instituciones y amigos, incluida la del rey emérito, con los colores de la bandera de España, como la que envió hace unos días a la capilla ardiente de Fernando Ónega. El flujo de visitantes ha sido constante durante toda la jornada, en una despedida que ha reunido a varias generaciones del periodismo español alrededor de la figura de uno de sus columnistas más reconocibles.
Del Pozo, nacido en 1936 en Mariana (Cuenca), fue reportero, cronista parlamentario, corresponsal internacional y columnista, y atravesó varias generaciones del periodismo español, desde las redacciones de los años sesenta hasta la consolidación de la columna diaria como género mayor de opinión.
Durante décadas fue uno de los columnistas más influyentes del país. Desde mediados de los noventa firmó en El Mundo la columna El ruido de la calle, heredera del espacio que popularizó Francisco Umbral en la contraportada del diario.
Además de periodista fue autor de novelas y libros de no ficción como Noche de tahúres, No es elegante matar a una mujer descalza, Ciudad levítica o El reclamo, obra con la que obtuvo el Premio Primavera de Novela en 2011.
Con su muerte desaparece una de las voces más reconocibles del columnismo político español de las últimas décadas, presente en prensa, radio y televisión desde los últimos años del franquismo hasta el presente.
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