La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, ha decidido hablar por primera vez con detalle sobre su relación con Jeffrey Epstein. En su declaración ha compartido, entre otras cosas, que se sintió manipulada y engañada por él, y que desconocía la magnitud de sus delitos.
La entrevista, concedida a la televisión pública NRK desde su residencia en Skaugum, llega en un momento delicado para la monarquía noruega, coincidiendo con los problemas de salud de la princesa y la finalización del juicio de su hijo Marius Borg, acusado de múltiples delitos graves.
La amistad que derivó en manipulación
Mette-Marit ha explicado que conoció a Jeffrey Epstein en 2011 a través de amigos en común vinculados a la salud global y organizaciones internacionales, personas en las que confiaba plenamente, tal y como ha señalado. En aquel momento trabajaba para el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, y lo que parecía una relación cordial y profesional derivó en una amistad. "Fue una relación de amistad. Era amigo de un buen amigo mío. Si la pregunta es si la relación era de otro tipo, la respuesta es no", ha afirmado la princesa. Reconoce que intercambiaron correos con tono cercano y cierto humor, aunque sin ir más allá.
Sin embargo, la percepción cambió con el tiempo. Durante una visita a la residencia de Epstein en Palm Beach en enero de 2013, Mette-Marit se sintió incómoda y vulnerable: "Epstein se comportó conmigo de una manera que no me gustó. Cuando llegó el último día de nuestra estancia, me puso en una situación que me hizo sentir tan insegura que llamé a Haakon", explicó, refiriéndose a su marido, el príncipe heredero, quien aparece en la entrevista y confirma el episodio.
En todo este contexto, la princesa ha subrayado que el foco debe estar en quienes realmente sufrieron los crímenes de Epstein: "Son todas las víctimas, quienes han sido sometidas a estos graves abusos, las que merecen justicia".
¿Cuándo rompen su relación?
Aunque tras aquella visita la relación continuó brevemente mediante intercambio de correos, Mette-Marit decidió cortar todo contacto. "Cuando te manipulan, no te das cuenta al principio. Es información que te llega en distintos momentos. Hoy en día me doy cuenta mejor de lo manipulada que fui", ha declarado.
La princesa se ha disculpado por cualquier percepción de legitimación hacia Jeffrey Epstein: "Es muy importante para mí asumir la responsabilidad por no chequear su pasado de forma más detallada". También ha dejado claro que, aunque estuvo en contacto con él, nunca presenció ningún acto ilegal: "Todas las personas que he conocido con Epstein eran adultos. Nunca vi nada ilegal".
Contexto familiar delicado en medio de la polémica del caso Epstein
El silencio de la princesa coincidió con un momento particularmente delicado en su vida familiar. El juicio de su hijo Marius Borg, de 29 años, concluyó justo ayer, 19 de marzo. Ha sido un juicio muy mediático que se ha prolongado durante 28 jornadas.
El proceso comenzó con 39 cargos, pero la Fiscalía elevó la cifra a 40 tras añadir un delito por quebrantar una orden de alejamiento hace apenas unos días. Enfrenta cuatro supuestas violaciones, agresiones, maltrato y tráfico de drogas. "Soy madre de un joven que ha estado en una situación muy difícil", reconoce la princesa en la entrevista, refiriéndose a este proceso judicial sin entrar en detalles.
Aunque Borg se declaró culpable de algunos delitos menores, defendió su inocencia en los casos de agresiones sexuales, alegando que las relaciones fueron consentidas. La Fiscalía ha solicitado una pena total de 7 años y 7 meses de prisión, aplicando la regla de penas concurrentes. Mientras, las abogadas de las víctimas piden indemnizaciones por cerca de 2 millones de coronas noruegas (unos 175.000 euros). Entre los delitos más graves imputados por la Fiscalía son varios los que destacan.
- Violación con penetración en 2023 y 2024, en circunstancias de indefensión total de las víctimas.
- Relaciones sexuales sin penetración, equiparadas a violación según la legislación noruega.
- Grabación de actos sexuales sin consentimiento.
- Violencia física y psicológica contra exnovias, incluyendo un incidente con cuchillo en agosto de 2024.
- Tráfico de marihuana a gran escala (3-5 kg).
- Amenazas de muerte, desacato a la autoridad y quebrantamiento de órdenes de alejamiento.
Por su parte, la defensa, encabezada por el abogado Petar Sekulic, ha centrado su estrategia en cuestionar la credibilidad de las denunciantes y en sostener que los encuentros fueron consentidos, proponiendo penas menores por delitos no sexuales y negando la existencia de un patrón de violencia.
Entre la enfermedad y la presión mediática
La situación familiar y las críticas mediáticas han afectado profundamente a Mette-Marit, quien también convive con fibrosis pulmonar, enfermedad que ha limitado su actividad oficial. La combinación de su estado de salud, la polémica por el caso Jeffrey Epstein y el juicio de su hijo ha generado un periodo especialmente sensible para la monarquía.
La entrevista deja claro que Mette-Marit esta afrontando un periodo bastante complejo en su vida personal y pública donde pretende clarificar su posición, mostrar apoyo a las víctimas y mantener la confianza en la monarquía noruega.
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