Rupert Grint volverá a vestirse de mago. El actor británico, mundialmente conocido por dar vida al entrañable Ron Weasley en la franquicia cinematográfica de Harry Potter entre 2001 y 2011, ha confirmado su regreso al personaje 15 años después de despedirse de la gran pantalla. Grint se incorporará al elenco de la célebre producción teatral Harry Potter y el legado maldito (Harry Potter and the Cursed Child) en el Lyric Theatre de Broadway, donde interpretará a la versión adulta del personaje durante un periodo limitado de 17 semanas, desde el 2 de febrero hasta el 30 de mayo de 2027.

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A pesar del entusiasmo expresado por el intérprete en declaraciones recogidas por Variety –donde ha asegurado que cerrar el círculo siendo padre al igual que su personaje resulta "extraordinariamente especial y emocionante"–, la noticia no ha venido exenta de marejada mediática. Tan pronto como la exclusiva vio la luz, las redes sociales y la prensa internacional se han convertido en un hervidero de reproches dirigidos al actor.

El núcleo de la controversia reside en el historial de posicionamientos públicos de Grint. En junio de 2020, cuando la creadora de la saga, J.K.Rowling, quedó envuelta en una agria polémica global por sus comentarios sobre la comunidad transgénero, Grint se distanció inequívocamente de la autora: "Me mantengo firmemente al lado de la comunidad trans.Las mujeres trans son mujeres.Los hombres trans son hombres".

Ahora, sectores del activismo y usuarios en plataformas como X (antes Twitter) le echan en cara haber cedido al beneficio económico participando en un proyecto que sigue reportando cuantiosas regalías a Rowling. Tal como destaca el Daily Express, las redes se han llenado de comentarios durísimos acusando al actor de "sacrificar su integridad" por dinero. Numerosos activistas e internautas han tildado abiertamente a Grint de "hipócrita" y le acusan de haber "vendido sus principios" tras haber sido considerado durante años un aliado clave de la causa LGBT+.

Por el momento, Grint ha preferido no entrar en el cuerpo a cuerpo del linchamiento digital y centra su mensaje en el plano estrictamente profesional y emocional de su oficio. El actor sigue así los pasos de su compañero de reparto Tom Felton (Draco Malfoy en la saga), quien ya protagonizó con éxito de taquilla su propio regreso a la misma obra en Broadway.

Mientras actores como Daniel Radcliffe mantienen su distancia con la marca y su creadora, la decisión de Rupert Grint demuestra que, para algunos de los protagonistas que crecieron en Hogwarts, la sombra y el arraigo del personaje siempre acaban pesando más que el ruido de la conversación digital.