La relación profesional entre Juan Carlos Ferrero y Carlos Alcaraz ha sido uno de los ejes centrales del tenis español en los últimos años. El extenista valenciano llevó al murciano hasta el número uno del mundo y fue una pieza clave en su explosión deportiva, gestionando no solo su juego, sino también su entorno, su madurez y su exposición mediática. Tras poner fin a esa etapa como entrenador, Ferrero ha comenzado a ofrecer las primeras claves de lo que ocurrió detrás de escena, aunque sin entrar en detalles que considera "cosas personales".

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Una entrevista que abre el foco más allá de la pista

Anoche, 7 de octubre, Juan Carlos Ferrero fue entrevistado por Manu Carreño en el programa 'El Larguero' de la Cadena SER, donde presentó su nuevo libro, Mentalidad ganadora. En ese marco, el valenciano habló de su futuro después de dejar de entrenar a Alcaraz, de la ruptura profesional entre ambos y de algunos de los desafíos a los que se enfrentó durante esos años en la gira.

Ferrero dejó claro que prefiere no airear los pormenores de la separación: "Son cosas personales, no hay que decir a los cuatro vientos lo que pasa interiormente. Entre la familia y yo hubo aspectos en los que no nos pusimos de acuerdo y ya está, no pasa nada". Aun así, reconoció que esa ruptura "daría posiblemente para otro libro", lo que da una idea de la complejidad de una relación que funcionó a la perfección en lo deportivo, pero que tuvo tensiones en lo personal y en la gestión del entorno.

"Perdí la batalla… no fueron pocas": la confesión sobre las noches

Uno de los momentos más destacados de la entrevista en la SER fue cuando Ferrero habló de su intento por proteger a Alcaraz de determinadas influencias y amistades. "Hay que tener cuidado con la gente que te rodea. Te vas haciendo más conocido y siempre le advertía de las amistades peligrosas, que se diese cuenta de quién es su amigo, quién se acerca por interés, que tuviese mucho cuidado por la noche…", explicó el valenciano, según recoge la información de la Cadena SER.

Sobre las salidas nocturnas del tenista, Ferrero admitió con rotundidad: "Perdí la batalla… no fueron pocas. En todos los aspectos estábamos muy de acuerdo, pero en este era difícil de controlar". La frase resume la tensión entre la disciplina que exige el circuito y la realidad de un joven que, de repente, se convierte en una estrella global, con todo lo que eso implica en términos de ofertas, invitaciones y presión social.

Emociones, perfeccionismo y madurez a marchas forzadas

Más allá de las salidas nocturnas, Ferrero detalló en 'El Larguero' que una de sus principales preocupaciones fue ayudar a Alcaraz a gestionar sus emociones. "Siempre ha sido un jugador muy emocional. El control de las emociones es una de las cosas que más trabajamos. Era muy joven y ha tenido que madurar muy joven. Al ser tan perfeccionista, a la que no le salía bien, se castigaba mucho", recordó el entrenador.

Esa faceta menos visible del trabajo de Ferrero, lejos de los focos y los titulares, fue clave para que Alcaraz no se viniera abajo en momentos de presión extrema. El valenciano actuó como un mentor que intentaba equilibrar la ambición desmedida del murciano con la necesidad de cuidarse físicamente y mentalmente en un circuito tan exigente.

Entre la vuelta a entrenar y nuevas opciones

La entrevista en la SER también sirvió para que Ferrero hablara de su futuro. El valenciano no cierra la puerta a volver a entrenar el próximo año. Sin embargo, asegura que no tiene nada cerrado con nadie: "Está naciendo en mí ese instinto de volver a la competición. No es seguro que vaya a volver el año que viene. No tengo absolutamente nada cerrado con nadie y en estos dos meses, de aquí a diciembre, habrá movimientos".

Entre las opciones que aparecen en el horizonte, Ferrero mencionó la posibilidad de trabajar con Rafa Jódar: "No me cierro la puerta. Tiene muchísimo potencial, tiene muchas ganas, joven, que quiere comerse el mundo y si viene la oferta, la estudiaré". Esta declaración abre un nuevo frente de especulaciones en el tenis español, donde Jódar es visto como uno de los tenistas más prometedores.

La polémica por Sinner

Otro de los puntos calientes de la conversación fue la posibilidad de que Ferrero acabe entrenando a Jannik Sinner, principal rival de Alcaraz. El valenciano fue contundente al respecto: "Quiero seguir creciendo en mi carrera deportiva como entrenador y no me puedo cerrar la puerta de Jannik. He escuchado a gente diciendo que no es ético y que cómo puedo entrenar al rival de Carlos. Toda esa gente no piensa en mí. Quiero crecer como entrenador y cerrarme la puerta a un jugador como Jannik sería de tontos".

Ferrero añadió que ya ha recibido "propuestas buenas, sobre todo a principio de año", aunque en ese momento no se sentía preparado. "Ahora ha llegado el momento. No se puede saber si de Sinner o no. Me encantaría ponerme en posición de entrenar a un tenista con posibilidades de ganar cosas", apuntó sobre su próxima etapa, dejando claro que su prioridad es seguir compitiendo al máximo nivel como entrenador, aunque eso implique trabajar con el gran rival de su exalumno.