El Papa León XIV ha cancelado todas sus audiencias hasta el próximo 20 de octubre tras anunciar que será intervenido de un nódulo pulmonar detectado durante una revisión médica de rutina. El Pontífice ingresará este martes 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma, donde los médicos extraerán una lesión que él mismo ha descrito como "muy temprana" y "bien localizada".

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La noticia ha generado preocupación y mensajes de apoyo desde instituciones religiosas y gobiernos de todo el mundo. Sin embargo, el hallazgo de un nódulo pulmonar no equivale automáticamente a un diagnóstico de cáncer. Se trata de una lesión frecuente que, en la mayoría de los casos, resulta benigna, aunque exige una valoración especializada para descartar riesgos.

Qué es un nódulo pulmonar

Un nódulo pulmonar es una pequeña área de tejido anormal dentro del pulmón, generalmente redondeada u ovalada, que se observa en una radiografía o en una tomografía computarizada de tórax. Se considera nódulo cuando mide menos de tres centímetros; si supera ese tamaño, los especialistas suelen hablar de masa pulmonar.

Puede aparecer como una lesión única o múltiple y tener distintos orígenes. Entre ellos, una cicatriz derivada de una infección antigua, un proceso inflamatorio, un quiste, un tumor benigno o, en una minoría de casos, un cáncer en fase inicial. Por eso, el diagnóstico no se basa solo en la imagen, sino también en el tamaño, la forma, los bordes, la localización, la velocidad de crecimiento y los antecedentes del paciente.

Por qué suele detectarse sin síntomas

La mayoría de los nódulos pulmonares no producen síntomas. De hecho, muchos se descubren de forma casual cuando se realiza una prueba de imagen por otro motivo. Tal como ocurrió, según el Vaticano, en el caso del Papa León XIV durante un control de rutina.

Cuando sí manifiestan síntomas, estos pueden relacionarse con la causa subyacente, tos, fiebre o molestias respiratorias en procesos infecciosos o inflamatorios. En lesiones con sospecha de malignidad, los signos pueden aparecer más tarde y requerir estudios complementarios.

Por qué se decide operar

La cirugía no es necesaria en todos los nódulos. En muchos casos, especialmente si son pequeños, estables y sin rasgos sospechosos, los médicos optan por controles periódicos mediante tomografías para comprobar que no cambian con el tiempo.

La extirpación se plantea cuando la lesión tiene características que aconsejan descartar o tratar una posible malignidad, cuando crece, modifica su forma o sus bordes, o cuando su localización y las pruebas realizadas lo recomiendan. También puede decidirse la intervención si el nódulo provoca molestias o si el equipo médico considera que retirarlo es la opción más segura.

En el caso del Papa, la Santa Sede ha indicado que la lesión fue detectada en una fase muy inicial y está bien delimitada. Aun así, no se ha informado públicamente de si el nódulo es benigno o maligno, por lo que no procede interpretar la operación como una confirmación de cáncer.

Qué se sabe de la intervención

El Papa León XIV, de 71 años, anunció el pasado domingo, tras el Ángelus, que seguiría el consejo de sus médicos y se sometería a la intervención. El Vaticano confirmó que el ingreso estaba previsto para este martes a última hora de la mañana en el Policlínico Gemelli de Roma.

La Prefectura de la Casa Pontificia ha cancelado todas las audiencias del Pontífice hasta el martes 20 de octubre. La Santa Sede estima que la hospitalización durará aproximadamente una semana. Sin embargo, esa fecha no implica necesariamente que el Papa reanude todas sus actividades de inmediato.

Antes del ingreso mantuvo parte de su agenda del lunes y celebró varias audiencias privadas. Sin embargo, no participará en la sesión de tarde de la cumbre sobre la familia celebrada en Roma. Además, ha encargado la misa prevista para este miércoles al cardenal Luis Antonio Tagle.