SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, activó el acceso gratuito al servicio de internet satelital Starlink para usuarios en Irán, mientras el país atraviesa un apagón de comunicaciones que se ha prolongado por cinco días en el contexto de protestas con cerca de 2.000 muertos y fuertes restricciones al flujo de información.
De acuerdo con Bloomberg, la empresa comenzó a ofrecer Starlink sin costo en territorio iraní en medio del apagón digital. En concreto, SpaceX habría eliminado temporalmente el cobro de la suscripción, lo que permite que quienes ya cuentan con receptores dentro del país puedan acceder al servicio sin pagar.
La información fue atribuida a Ahmad Ahmadian, director ejecutivo del grupo estadounidense Holistic Resilience —una organización que trabaja con ciudadanos iraníes para asegurar acceso a internet—, quien afirmó que SpaceX ha renunciado al cobro de la cuota de suscripción en Irán. Además, una persona familiarizada con las operaciones de Starlink confirmó la gratuidad del servicio, solicitando no ser identificada debido a que la información no es pública.
Apagón de cinco días: arrancó el 8 de enero
El apagón generalizado empezó el 8 de enero de 2026 y, al 13 de enero, acumula aproximadamente cinco días de interrupciones, con cortes masivos de internet móvil, restricciones a plataformas de mensajería y suspensión parcial de servicios SMS. Distintos reportes coinciden en que el bloqueo digital ha sido una herramienta clave para limitar la coordinación de las manifestaciones y reducir la circulación de imágenes y reportes hacia el exterior.
Aunque las restricciones se mantienen, la agencia Associated Press informó que este martes se registró una relajación parcial de algunas limitaciones, permitiendo por primera vez en días la realización de llamadas internacionales salientes desde teléfonos móviles, sin que ello implique una normalización total: el acceso a internet y servicios de mensajería continúa ampliamente degradado.
Un internet que no depende de la red nacional
A diferencia de los operadores tradicionales —que dependen de infraestructura terrestre como antenas de telefonía móvil, centros de datos y fibra óptica— Starlink funciona mediante una red de satélites en órbita baja, lo que le permite operar sin conectarse directamente a redes controladas por autoridades locales.
Este aspecto vuelve al sistema especialmente relevante en escenarios de censura, apagones selectivos o control estatal de las telecomunicaciones. Por ello, en situaciones de crisis, Starlink se ha convertido en una alternativa para mantener conectividad, especialmente para periodistas, equipos de emergencia y comunidades que buscan comunicarse fuera de los canales oficiales.
Sin embargo, el acceso no está exento de riesgos. Reuters ha reportado en situaciones similares que, incluso cuando existe disponibilidad del servicio, autoridades pueden aplicar medidas técnicas para interferir la señal (jamming) o perseguir la posesión y uso de terminales no autorizadas.
Acceso limitado: el obstáculo de los equipos
Pese a la decisión de hacer gratuito el servicio, Starlink no representa una solución inmediata para la población general. Para conectarse es imprescindible contar con la antena y el router del sistema, equipamiento que suele escasear dentro del país y que, en muchos casos, habría ingresado de manera irregular. La medida, por tanto, beneficia sobre todo a quienes ya disponen de terminales operativas.
Además, el uso del servicio se considera ilegal bajo normativas internas iraníes, y su empleo puede implicar riesgos para los ciudadanos, en particular en un contexto de tensión política y represión.
Contexto: protestas, represión y control de información
La decisión de SpaceX se produce en un momento de alta conflictividad interna. Las autoridades han reforzado el control del espacio informativo, restringiendo la conectividad para dificultar la organización social y reducir la difusión de información independiente. El bloqueo, además de afectar comunicaciones personales, impacta en la actividad económica, el comercio digital, el acceso a banca electrónica, y los servicios básicos que dependen de conectividad estable.
En este escenario, la oferta gratuita de Starlink adquiere un valor político y simbólico: permite sostener vías alternativas de comunicación en un país donde el acceso a información externa suele ser limitado, especialmente durante episodios de crisis.
Mientras tanto, el apagón continúa y la situación en las calles sigue marcada por tensión, despliegue de fuerzas de seguridad y denuncias sobre el uso de la fuerza contra manifestantes. La evolución de las restricciones digitales será uno de los principales indicadores sobre la estrategia del gobierno frente a la continuidad de las protestas.
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